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Puro impuslo

“Las marcas son los mecenas de nuestros días”, dice Misterpiro, que a los 24 años ha logrado poder vivir de su obra

El muralista Mister Piro, en su estudio.
El muralista Mister Piro, en su estudio.

Le llama Piro todo el mundo. Incluso sus padres y su abuela. “Me lo puse cuando tenía 11 años, cuando empezaba a pintar. No tiene ninguna historia especial, me dio por ahí. Menos mal que no me puse un nombre equivocado, sería insoportable ahora”. A esa edad comenzó a pintar todos los fines de semana en la calle. A la vez lo hacía en casa. “En la calle pintaba con sprays y en casa con acuarelas y otras técnicas al agua. Pintaba sin parar, pintaba todo el rato”. Pronto empezó a recibir sus primeros encargos. “Un taller de coches me pidió que le hiciese una pared, luego una peluquería la fachada… Así fui ganando mi primer dinero”. Más tarde, siendo ya Misterpiro, marcas y galerías empezaron a cortejarle.

Se siente un privilegiado. Sabe que es excepcional que un artista pueda vivir exclusivamente de su obra a los 24 años. Nació en Madrid en 1994, pero creció en Plasencia. Al igual que había talleres de teatro, el Ayuntamiento de allí promovió clases de grafiti. “Cuando me enteré, me apunté”. Al cumplir 15 años ya las daba él a alumnos mayores. Fue perfeccionando su técnica y conquistando más espacios. “La noche anterior al primer mural que hice no podía ni dormir”. Hace seis años volvió a Madrid para estudiar. “Quería hacer Bellas Artes, pero al final hice diseño en la Complutense. Acabé la carrera, pero no volví a diseñar nunca”. Entre clases y clases, siguió pintando. “Empecé con exposiciones colectivas, cositas en tiendas, showrooms y ese tipo de sitios y la cosa fue creciendo”.

El muralista Mister Piro, en su estudio, posando junto a uno de sus murales. ampliar foto
El muralista Mister Piro, en su estudio, posando junto a uno de sus murales.

En su estudio huele a una mezcla de spray y acrílicos. Es una nave llena de botes y botes de pinturas. “Cuando empiezo a trabajar necesito tener todos los colores delante. Aunque no los use, necesito que estén todos a la vista. Un color me lleva a otro. Es todo improvisado. Cada capa de color me va diciendo cómo tengo que continuar. Voy completando según me va pidiendo. Me condiciona la obra”. Tira de pintura que diluye al agua y la combina con aerosol. Usa indistintamente spray, esmalte y pintura de pared en sus explosiones de color. “Soy muy impulsivo a la hora de crear”. Superpone, difumina y entremezcla. “Me gusta pintar con las manos, me gusta mancharme”.

Alterna el trabajo en taller con el de la calle. Lo primero que hizo en Madrid fue en Malasaña, donde el domingo próximo se celebrará una nueva edición de Pinta Malasaña. “Era algo muy pequeño, pero la gente empezó a etiquetarme en Instagram”. El último mural que ha hecho está en Lavapiés, en la calle Argumosa, enfrente de la ampliación de Jean Nouvel del Reina Sofía. “La mayor parte del mural va a desaparecer porque hay paneles sobre los que pinté que tapan ventanas y los van a retirar. Es increíble tener un mural tan grande en el centro”.

Una de las obras del muralista Mister Piro. ampliar foto
Una de las obras del muralista Mister Piro.

Recuerda sus primeros murales en medio del campo, en casas abandonadas. “Cuando pintas de manera ilegal no puedes desarrollar tu técnica porque tienes que ser muy rápido. Allí tenía más tiempo”. Una vez le pillaron dos guardias civiles en uno de esos lugares abandonados. “Era un sitio donde no había nada, perdido completamente. Empecé a hablar con ellos, les expliqué, lo entendieron y me dejaron. Le acabé pintando la habitación a la hija de uno de ellos”. Ya no pinta en la calle sin permiso. “No me considero grafitero. Antes sí salía a firmar, ahora ya no. Se me han quitado las ganas de salir a pintar por las noches”.

Fue haciéndose un nombre a través de Instagram. Tiene más de 26.000 seguidores ahora mismo. “Aún puedo responder a todos los comentarios que me ponen, aunque me tiro ratos largos. Me gusta contestar siempre y me hace mucha ilusión que me etiqueten. Los mensajes los abro todos y los contesto todos. Me motivan para seguir currando”. Le parece una herramienta muy buena para descubrir a artistas. “Sigo a un montón de gente. Veo lo que hacen otros artistas y lo que está pasando en todo el mundo. Es una fuente de inspiración continua”.

En sus historias es fácil verle rodeado de botes de pintura, pintando en la calle, subido a una plataforma elevadora. Trabaja sin parar. “Estoy todo el rato pensando en trabajo, es casi un problema. Un sábado por la noche estoy mirando el correo electrónico. Estoy siempre pensando en proyectos, en cosas que tengo que hacer. No consigo desconectar”. Como tiene el estudio al lado de casa, baja sábados y domingos. “Necesito estar produciendo. Estos años he sido muy constante. Creo que si tienes una meta, tienes que invertir el 95% de tu tiempo en lograrla”. Las horas pasan en el estudio sin darse cuenta. “Cuando anochece me voy a casa. Yo no soy de levantarme tarde y estar toda la noche currando”. Siempre pinta con música. “Descubro muchos grupos y cantantes porque me paso el día escuchando música. Gracias a eso luego pincho y me saco un extra”.

El muralista Mister Piro trabajando. ampliar foto
El muralista Mister Piro trabajando.

Pinta en tiendas, restaurantes y hoteles. Interviene esculturas. Pinta sofás, sillas y mesas. “Me piden que pinte de todo, desde zapatillas a coches. Una actriz me acaba de pedir que le pinte el coche para su boda”. También pinta murales en casas. “Un mural siempre es más barato que una obra porque se queda ahí, no te lo puedes llevar”. Recibe muchos encargos. “Pinto más murales interiores que exteriores”.

Prepara una exposición para la galería Kreisler en unas semanas y otra para noviembre en otra galería madrileña: La Causa, que se inauguró con una muestra suya. Ahora quiere investigar nuevos formatos. “Me gustaría unirme a productores de música, cocineros, arquitectos o directores para hacer fusiones raras. Estoy trabajando siempre para ver cómo puedo evolucionar. Hacer siempre lo mismo me daría bajón”.

Misterpiro fue asistente de Okuda. “Aprendí mucho a su lado”. De la admiración pasó a la amistad. “La gente con la que me rodeo es de una o dos generaciones mayores. Creo que por eso mucha gente me echa 35 años”. Acaba de llegar de Nueva York, donde ha pintado un mural en el Lower East Side. “Es una pared en Allen Street, una calle en la que están rehabilitando espacios con artistas de todo el mundo. Me contactaron y no me lo pensé”. En Seúl, Londres o Lisboa también hay obra suya. Donde no hay es en su casa. “Estaría todo el rato metiéndole mano. Siempre querría cambiar cosas, me cuesta mucho acabar cada obra”. Murales, live paintings, ediciones especiales y colaboraciones con marcas son una fuente fundamental de ingresos. “Las marcas son los mecenas de nuestros días”.

Otra obra del muralista Mister Piro. ampliar foto
Otra obra del muralista Mister Piro.

Tiene dos tatuajes. Uno es un Amor de madre, el otro una puesta de sol. “Viviría en un atardecer eterno. Me inspiro mucho en esos colores”. Recuerda un viaje a Miami cuyo vuelo coincidió en esa franja. “Fue un atardecer de 5 horas. Estuve las 5 horas mirando embobado por la ventanilla”. El mejor atardecer en Madrid dice que es el de su casa, que comparte con dos amigos, un ático en Embajadores. “Hay dos terrazas. Por una se ve Barajas con aviones aterrizando, el Pirulí, Vallecas… y por el otro lado Vista Alegre, Usera y el Alto de San Rafael”. No quiere irse de la ciudad. “En Madrid nunca sabes cómo vas a acabar el día, a quién vas a conocer”.

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