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Madrid Central depende de Ciudadanos

El PP plantea modificar las restricciones de tráfico en el centro, pero cualquier cambio requerirá un difícil acuerdo en el pleno y se mirará con lupa desde la Comisión Europea

La Gran Vía, en el interior de Madrid Central, este martes. En vídeo, ELECCIONES 26-M ¿Y ahora... qué pasa con Madrid Central?

- ¿Somos residentes o el camello es eléctrico?

- Me da que no

- ¿Os veis repartiendo en patinete?

- Ni de coña

- Pues ya me diréis cómo entramos.

Los Reyes Magos se quedaban paralizados ante una señal de Madrid Central en la taza de promoción que el Partido Popular repartió en la pasada Navidad. El PP ha hecho campaña contra el área de tráfico restringido a residentes y vehículos no contaminantes que se extiende por el centro de la capital, una medida estrella de la alcaldesa Manuela Carmena (Ahora Madrid). Ahora que su candidato, José Luis Martínez-Almeida, podría ser alcalde con apoyo de Ciudadanos y los ultras de Vox, las dudas sobre qué ocurrirá con esta iniciativa son recurrentes. [¿Ha sido Madrid Central efectiva en términos medioambientales?]

La taza electoral del PP contra Madrid Central.
La taza electoral del PP contra Madrid Central.

"Madrid Central tiene ya que dejar de existir porque consideramos que es un fracaso", dijo el propio Almeida el lunes. Pero lo que plantea no es su eliminación, sino “volver al sistema de áreas de prioridad residencial (APR)” que instaló el propio PP. ¿Qué eran las APR? Zonas de tráfico restringido a las que solo podían acceder los residentes y aquellos coches que fueran a un aparcamiento público y cuyas entradas se controlaban con cámaras. Es decir, exactamente igual que Madrid Central, pero a pequeña escala. Desde el 1 de diciembre, las cuatro APR quedaron integradas dentro de Madrid Central. ¿Cuál sería el cambio que plantea Almeida entonces? Que los coches podrían circular libremente por algunas de las arterias principales del centro, como Gran Vía, Atocha o Toledo.

Este plan se va a encontrar con varios impedimentos. El primero de ellos es que la iniciativa emana de una ordenanza, la norma municipal de mayor rango, por lo que cualquier modificación exigiría mayoría absoluta en un pleno muy fracturado. Vox, por ejemplo, quiere eliminar completamente Madrid Central, si bien este martes no respondió a las llamadas de este periódico sobre cómo lo pretende hacer. Así que, en el bloque de la derecha, solo Ciudadanos ha sido respetuoso con la medida estrella de Carmena durante la campaña, no se plantea eliminarlo y solo ha matizado que cambiaría “todo aquello que no haya funcionado y mejorarlo, pero siempre teniendo en cuenta la opinión de los afectados”, sin especificar qué cambios serían estos. Mientras, Más Madrid y PSOE apuestan por mantenerlo. El acuerdo total no parece sencillo.

En segundo lugar, la iniciativa se integra en el Plan A, un paquete de medidas puestas en marcha para evitar una multa millonaria a España por la mala calidad del aire en Madrid y Barcelona. La Comisión Europea declina hacer ningún comentario por el momento, pero destaca que continúa monitoreando la calidad del aire en Madrid. Si finalmente se eliminara Madrid Central, el procedimiento sancionador no se activaría automáticamente, pero podría obligar a tomar medidas alternativas, dado que Bruselas intervendrá si los niveles de partículas contaminantes superaran los límites permitidos, informa Álvaro Sánchez.

Los proyectos para restringir el tráfico. Ana Botella (PP) 2014 (en azul) y Manuela Carmena (Ahora Madrid) para noviembre de 2018 (en rojo).

Fuente: elaboración propia y Ayuntamiento de Madrid.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, lo ha recordado este martes: “El (falso) debate sobre Madrid Central esconde (al menos) 3 ‘verdades incómodas’: las obligaciones europeas sobre calidad del aire de nuestras ciudades, el desprecio a la salud de los madrileños y la evolución de los valores ciudadanos”. En el mismo sentido se ha pronunciado Inés Sabanés, delegada de Medio Ambiente y Movilidad municipal en funciones: “Aparte de bravatas tendrán que tener una alternativa al Plan A modelizada, que exprese con datos la viabilidad y voluntad de cumplir con la ley y proteger la salud”.

Es decir, antes de cambiar la norma hay que demostrarle a la Comisión Europea que se mantendrá la reducción de emisiones que ha impulsado Madrid Central (un 38% menos de gases contaminantes NOx en el centro, según una estimación de la Universidad Politécnica de Madrid). Los datos de las estaciones de medición también son positivos: en abril se redujeron los niveles de NO2 en 21 de las 24 estaciones de medición de la ciudad, llegando a un descenso del 16%. En la Comunidad de Madrid, donde no hay restricciones al tráfico, los datos de contaminación son mucho peores que en la capital.

En tercer lugar, uno de los ejes que se pretende reabrir al tráfico es la Gran Vía, pero esta calle ha sufrido una importante remodelación, dado que antes tenía tres carriles por sentido y ahora, solo dos, siendo uno de ellos exclusivo para bus y taxi. El tráfico se ha reducido un 24% en esta arteria (un 8% en todo Madrid Central) y, a pesar de ello, es bastante habitual verla llena de coches. Reabrirla al tráfico privado podría suponer su colapso.

Otra de las medidas que plantea Almeida es instalar paneles informativos en las entradas del área restringida para informar de las plazas libres en los aparcamientos de uso público, a las que pueden acceder libremente los vehículos con etiqueta ambiental (todos, salvo los más antiguos). En este tema no parece que vaya a haber ninguna polémica, ya que el plan inicial de Carmena ya incluía esta medida, aunque no se ha llevado a cabo.

Los comerciantes, que han sido críticos con la medida, tampoco piden eliminarla, sino más permisos para poder acceder con sus vehículos y atender a sus negocios y clientes. “No creemos que haya que eliminar Madrid Central, sino replantearlo. Los comerciantes queremos igualdad con respecto a los residentes, es decir, poder tener un coche con permiso permanente para acceder y aparcar en la zona, y que se nos escuche en cuanto a los horarios de carga y descarga y en cuanto a los periodos para renovar las flotas”, explica Vicente Pizcueta, portavoz de la Plataforma de Afectados de Madrid Central, que agrupa a unas 3.000 pymes que operan en la zona.

Varios comerciantes consultados este martes por este periódico coinciden en que la entrada en vigor de Madrid Central les ha supuesto pérdidas porque muchos clientes no se atreven a acercarse al centro en coche por miedo a las multas. Pilar García, de Margarca, una tienda de muebles y decoración de Lavapiés, señala: “Antes Lavapiés era una APR, pero el paso por la calle Argumosa era libre y teníamos autorizaciones para los clientes. Ahora es muy diferente. A la gente cuando le pones trabas no viene. Nuestras ventas han bajado bastante”. David Flores, de la cercana cristalería Gerpi, apunta: “Nos ha afectado muy negativamente, los clientes me llaman por teléfono y me dicen que si no les llevo yo lo que me piden no vienen, porque no se atreven a entrar con Madrid Central. Las 20 autorizaciones mensuales para los comerciantes no son suficientes”. Flores añade: “Cada vez que tengo que pasar con mi vehículo industrial necesito una autorización. Lo lógico sería que pudiera tener un vehículo con autorización permanente”.

Los vecinos, por su parte, son partidarios de la medida: según una encuesta municipal, el 60% de los madrileños están de acuerdo con las restricciones de tráfico. Jennifer, vecina del distrito de Centro, explica que, en su opinión, la medida “modera el uso innecesario del tráfico haciendo más habitable a la vez que saludable vivir aquí”, y que de esta manera “se reduce la contaminación y, junto a las peatonalizaciones, se crea una ciudad para las personas”. Por eso, su voto fue para Manuela Carmena. De hecho, Más Madrid fue la fuerza más votada en el distrito, donde obtuvo casi el 50% de los sufragios

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