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El veto a Gabilondo marca el futuro de Ciudadanos

El rechazo de Aguado a un pacto autonómico con el PSOE subraya su apuesta por ocupar el espacio del PP, pero derechiza a la formación y limita sus pactos, según una minoría de fundadores y afiliados críticos

En vídeo, Ignacio Aguado, el domingo durante un mitin de Ciudadanos. EFE | Vídeo: EUROPA PRESS

El anuncio retumba el 22 de marzo igual que un trueno. Esa mañana, Ignacio Aguado (Ciudadanos) avanza que no pactará con Ángel Gabilondo (PSOE) tras las elecciones del 26 de mayo. Dos meses después, el líder de la formación naranja se enfrenta a una situación compleja. Busca crecer electoralmente a costa de los dos únicos partidos con los que luego podrá pactar, PP y Vox. Limitar sus opciones con su veto al PSOE ha sorprendido a una minoría de fundadores del partido (los más alejados de la política) y afiliados (los enfrentados a la dirección). Y, mientras tanto, Gabilondo ha despegado: las encuestas le dan como el ganador del 26-M, aunque sin votos para gobernar solo. Tres circunstancias que estrechan el margen de acción de Ciudadanos y condicionan su futuro.

“El 27 de mayo puede ser tarde para lamentaciones y a nadie se le escapa que hoy por hoy Ciudadanos es el nuevo voto útil; me atrevería a decir que es el único voto útil, porque vemos las meteduras de pata de los candidatos del PP cada día que dan oxígeno a Gabilondo y a Errejón, que se están viniendo arriba”, ha lamentado este domingo Aguado.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha renunciado Cs a la estrategia de acuerdos a izquierda y derecha que impulsó su expansión, emulando en Madrid el veto de Albert Rivera a Pedro Sánchez?

“En términos generales, la negativa de Cs a pactar con el PSOE responde a una estrategia política —la de desmarcarse del centro izquierda para ocupar el espacio del PP— que no comparto”, explica Ferran Toutain, uno de los intelectuales que firmó el manifiesto fundacional de Ciudadanos, que recuerda que no se dedica “en absoluto” a la política. “En cuanto al veto a Gabilondo en Madrid, me parece que es parte de esa estrategia de ocupar el espacio de la derecha”, añade. “Cs nació como un partido de centro puro y debería poder pactar sin complejos y según conveniencia tanto con el PSOE como con el PP”, recuerda. “Todo lo que no sea eso me parece equivocado”, subraya. Y matiza: “Pero hay que añadir a todo esto que el PSOE actual, con sus incesantes pullas contra Cs [a quien ha llegado a equiparar con el independentismo y la extrema derecha], también ha contribuido a la situación que ahora padecemos, y que Gabilondo parece decidido a pactar con Más Madrid y Podemos antes que con Cs”.

“Realmente me extraña [el veto]”, añade Félix de Azúa, otro de los intelectuales que impulsaron Ciudadanos. “Conozco a Gabilondo y no es en absoluto un extremista. Ignoro los motivos de Aguado”.

Antes de anunciar su decisión, los estrategas de Ciudadanos manejan datos que les obligan a cambiar el paso. Antes de las generales, detectan una vía de agua en su electorado más conservador. Inmediatamente, Rivera anuncia su veto a Sánchez. Pronto, Aguado hace lo mismo con Gabilondo. Al cerrarle la puerta al PSOE, Ciudadanos intenta retener a su electorado más conservador, asegurándole que solo pactará con formaciones de derechas. El CIS previo a las elecciones generales del 28 de abril reafirma a los dirigentes en esa decisión. El sondeo refleja que el 12,9% de los indecisos madrileños duda entre el PP y Cs, y el 4,3% entre Cs y Vox. Retener a ese 17% de votos vacilantes se convierte en una prioridad frente al intento de fijar al 8,9% que duda entre el PSOE y Ciudadanos. Como resultado, las generales coronan al partido como el más votado de la derecha en la Comunidad. Para lograr el sorpasso al PP, dicen los críticos, Cs renuncia al centro.

“Vetar a priori a una persona como Gabilondo, uno de los políticos activos más cultos y sensatos que tenemos en España, es una irresponsabilidad y un juicio de valor gratuito por parte de Aguado que no se ha entendido en la sociedad madrileña”, opina Juan Carlos Bermejo, el afiliado que perdió por 263 votos a 1277 las primarias que decidieron que Aguado sea el candidato autonómico de Ciudadanos. “Máxime cuando la alternativa de pacto que prefiere Aguado es con un partido que durante más de dos décadas ha convertido la administración madrileña en una trama endogámica y clientelar y de la que han emanado los escándalos de corrupción más graves de nuestra región, como Gürtel, Púnica y Lezo”, añade sobre el PP. “Ya serán los madrileños los que el 26-M por la noche nos coloquen en el lugar de la negociación y nos digan lo que tenemos que hacer”.

Son opiniones muy minoritarias. Aguado cuenta con el firme respaldo de la dirección nacional y de sus compañeros de Madrid. Para el núcleo duro del partido, Gabilondo traspasó demasiadas líneas rojas al decidir que el PSOE votara en contra de una iniciativa para impedir hipotéticos indultos a los políticos independentistas en prisión preventiva por el referéndum ilegal del 1 de octubre; al pedir diálogo siempre “dentro de la Constitución”; o al explicitar su preferencia por pactar con Íñigo Errejón (Más Madrid). Fundadores de renombre, contactados por EL PAÍS, respaldan el veto al socialista. Es el caso de Albert Boadella (“El partido socialista actual no parece de fiar en la cuestión nacionalista. Puede dar giros en función de los apoyos y ese punto es precisamente el epicentro de Cs”, dice) o el de la exeurodiputada Teresa Giménez Barbat (“Es desde esta postura que toma sentido este veto al candidato Gabilondo”, abunda, coincidiendo con la argumentación del dramaturgo).

La singularidad de Villacís

Sin embargo, la apuesta ha acotado las opciones de pacto y ha puesto el foco sobre Begoña Villacís, la candidata del partido en la capital, que no rechazaría un acuerdo con el PSOE de Pepu Hernández.

“No es ninguna excepcionalidad, es que no hemos hecho tabla rasa en ningún momento. Lo que hacemos es mirar más qué se va a pactar que con quién”, explica la aspirante. “Yo de inicio no voy a vetar al PSOE, pero se va a vetar él solo (…) Ya están diciendo de facto que su socio preferente vuelve a ser Manuela Carmena”, añade. Y remata: “Al igual que Pepu no tiene histórico político, el PSOE de Madrid sí tiene histórico político. Ha llegado a decir que Madrid podría ser una nación, que eso lo dijo el señor Franco (secretario general regional de los socialistas). Es el que se levantó en bloque a aplaudir cuando votaron en contra de los indultos y no prosperó nuestra moción. Tiene un histórico distinto al del señor Pepu Hernández y entiendo que mi compañero Ignacio ha hecho esa lectura, que además entendemos todos”.

“Los madrileños van a tener que elegir qué modelo de Comunidad quieren para los próximos cuatro años”, explicó Aguado en el inicio de la campaña.” Si quieren una Comunidad abierta, libre, competitiva, o por el contrario, una Comunidad en manos de Sánchez y sus socios de Podemos, que nos fría a impuestos, nos haga frenar el crecimiento económico y que siga extendiendo sus redes clientelares”, siguió. “La Comunidad no necesita extremos, no necesita populismos”.

La campaña de Ciudadanos y PSOE se ha llenado de pullas cruzadas. Los mítines están repletos de referencias al contrario. Las urnas dictarán sentencia, a favor del bloque de derechas, o del bloque de izquierdas: tras el veto de Aguado, no hay nada en medio.

Las frases del día en campaña

Íñigo Errejón (Más Madrid): “A Vox os digo que sois unos flipados, que España no es Milwaukee”.

Ángel Gabilondo (PSOE): “Madrid necesita un cambio, no un recambio”.

Isabel Díaz Ayuso (PP): "Un día de estos, os vais de vacaciones y cuando volváis, porque la casa está vacía, se la da a sus amigos okupas".

Isa Serra (Podemos): “Gabilondo no ha dejado claro que no va a hacer un Gobierno con Cs, y hay que decirle que rectifique”.

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