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El PSC imita al PSOE y omite en su programa el modelo territorial

Los socialistas catalanes evitan detallar a diferencia de 2015 y 2016 su propuesta para solucionar el conflicto soberanista

Meritxell Batet
Meritxell Batet, durante el consejo nacional del PSC en Barcelona este sábado. EFE

El PSC ha optado por rehuir la cuestión territorial en la campaña electoral del 28 de abril y, al igual que el PSOE, ha renunciado a poner negro sobre blanco su propuesta para el encaje de Cataluña dentro de España. Si el PSOE omite la situación de Cataluña en sus 110 compromisos con la España que quieres, el PSC ha hecho lo mismo en esta campaña después de que en las generales de 2015 y 2016 detallara su apuesta por una reforma federal de la Constitución y una nueva financiación para Cataluña.

Quien busque la palabra Cataluña en los “110 compromisos” del PSOE, que es como denomina ahora al tradicional programa electoral, no la encontrará. Pero tampoco el nombre de ninguna otra comunidad. El concepto "autonomías" se repite tres veces en relación con el modelo territorial y el procés o la cuestión independentista ni aparecen. La palabra España figura en 54 ocasiones. El documento del PSOE es un planteamiento de políticas sectoriales de 44 páginas, una artillería mucho más ligera que las 378 páginas de las generales de 2016, cuando intentó desbancar a Mariano Rajoy. Su partido hermano en Cataluña pero independiente, el PSC, asume el documento del PSOE y ha renunciado a plasmar un programa electoral propio a diferencia de lo que hizo en las generales de 2015 y de 2016.

Los socialistas catalanes se han limitado a exponer en un documento de cuatro páginas titulado L'Espanya que volem (La España que queremos) lo que más les preocupa y que se puede resumir en dos ideas: defender la bondad del proyecto socialista frente al peligro de un Gobierno de “las tres derechas” y la búsqueda de una solución al “reto independentista” que pasaría por defender la Constitución y su reforma.

El manifiesto L'Espanya que volem, a diferencia del PSOE, sí menciona el conflicto soberanista señalando que la salida del atolladero solo se conseguirá “salvaguardando el autogobierno de Cataluña frente al callejón sin salida al que aboca el independentismo y el retroceso centralista que proponen tanto el PP como Ciudadanos cuando asumen los planteamientos de la extrema derecha de Vox”. La ministra Meritxell Batet, cabeza de lista por Barcelona, recurre en sus actos a esa dicotomía en la que se le pone gesto y cara: la España que sonríe y es optimista —la de los socialistas—- y la que siempre refunfuña, la de un tripartito de derechas.

El PSC aspira a no hacer de la cuestión territorial su eje de campaña para centrarse en los ciudadanos, vivan donde vivan

El PSC aspira a no hacer de la cuestión territorial su eje de campaña. Lo hace después del accidentado debate de precampaña marcado por las palabras de su primer secretario, Miquel Iceta, quien abogó por que la democracia “habilite” una salida si un día —“En 10 o 15 años”, dijo— un 65% de catalanes quiere la independencia. La frase, rectificada de inmediato por Iceta, causó un profundo malestar en sectores del PSOE y fue aprovechada por la derecha para cargar contra el proyecto socialista.

La cuestión territorial sí fue abordada en los manifiestos electorales del PSC de las generales de 2015 y de 2016. En ambos documentos —el segundo era una mera adaptación del primero— se proponía un referéndum sobre la reforma federal de la Constitución y la negociación de un “pacto federal fiscal”. En los documentos del PSC de 2015 y 2016 —de 18 páginas frente a las cuatro del actual— el PSC incidía también en demandas concretas sobre Cataluña.

En el capítulo de infraestructuras, por ejemplo, reclamaba mejorar la red de Cercanías, acabar el corredor del Mediterráneo o introducir la Euroviñeta, un sistema de pago por uso de las autopistas en función de los tipos de vehículos. Las propuestas se enumeraban también en otras cuestiones: en energía, lograr un 33% de renovables con el horizonte de 2020, revisar el Plan Hidrológico del Ebro; en laboral, apostaba derogar la reforma laboral del PP; en cultura, abogaba por una nueva ley del mecenazgo y se reclamaba la construcción de la Biblioteca Provincial de Barcelona.

El PSC siempre había elaborado un programa electoral propio con propuestas concretas

Ese detalle no existe en el manifiesto electoral de esta convocatoria en el que se recogen los principios generales e ideas de los 110 compromisos con la España que quieres del PSOE y se refiere a una "España diversa, plural, abierta, integradora, moderna, próspera, segura, feminista, ecologista, europeísta, sostenible….", conceptos que desarrolla en iniciativas en forma de leyes o planes el texto de la campaña de Pedro Sánchez.

Desde el PSC se apunta que la omisión de unas propuestas más concretas y contextualizadas en Cataluña del manifiesto del 28-A fue objeto de debate interno en el partido pero que acabó decayendo ante la evidencia de la omisión territorial del programa de Sánchez. No sale Cataluña pero tampoco Andalucía, Galicia o Extremadura, vienen a decir.

En estas elecciones, entienden, no se habla de territorios, sino de políticas sociales y propuestas que afectan a la gente, viva donde viva. “Se ha querido centrar la idea de la política en las personas y se ha dejado de lado un programa de medidas concretas en Cataluña, algo que no se había hecho antes porque el PSC siempre había elaborado un marco propio”, reconocían fuentes del socialismo catalán un tanto perplejas por la renuncia.

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