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Grup 62 crea un premio de novela desde Proa para contrarrestar el Sant Jordi de Òmnium

El galardón, dotado con 40.000 euros, se fallará en noviembre

Grup 62 crea un premio de novela desde Proa para contrarrestar el Sant Jordi de Òmnium

Menos de un año ha tardado Grup 62 en contrarrestar el cambio de bases del premio Sant Jordi de novela, mayormente uno de los libros más vendidos en catalán, que impulsara el pasado mayo Òmnium Cultural, convocante del histórico galardón. La entidad, al especificar que sólo podrían editarlo empresas “con sede física y fiscal en los Països Catalans”, dejaba tocada a la empresa madre del conglomerado catalán, el Grupo Planeta, que en octubre de 2017 decidió trasladar su sede fiscal por el procés y que en los últimos 11 años había publicado el Sant Jordi a través de su sello Proa. La respuesta ha venido, precisamente, de la mano de esta mismo editorial, fundada en 1928, donde ahora se editará el nuevo Premi Proa de Novel·la, destinado a obra inédita y dotado con 40.000 euros.

La creación del galardón tiene diversas ventajas para Proa y Grup 62. De entrada, amén de ganar visibilidad específica, se ahorran incluso dinero, en tanto financiaban con 45.000 euros el Sant Jordi de novela. Los 15.000 restantes hasta completar los 60.000 euros de la bolsa del premio provenían de Enciclopèdia Catalana –accionista (21%) de Grup 62–, y que, curiosamente, es quien ganó la convocatoria para editarlo hasta el 2020, labor en la que se ha estrenado ya con Digues un desig, de Jordi Cabré.

La otra notable baza es el pedigrí del sello, nacido hace 91 años bajo la batuta de Marcel·lí Antich y Josep Queralt, animosamente empujados por Pompeu Fabra y que, por vez primera en su historia, da nombre a un galardón. La colección de narrativa A tot vent, dirigida por Joan Puig i Ferrater, con su idiosincrásico color naranja y un velero con la divisa Navego a tot vent como logotipo, combinó con acierto traducciones de clásicos modernos universales como Dostoievski, Tolstoi o Dickens con autores catalanes que, con el tiempo, se convirtieron también en incontestables clásicos, como Francesc Trabal, Miquel Llor o Xavier Benguerel. Con los años, la nómina se extendería a Camus, Faulkner, Kafka, Woolf, Dante o Montaigne y Baltasar Porcel o Jaume Cabré.

Formar parte de ese catálogo es uno de los atractivos de prestigio con el que juega Proa y, en general, Grup 62, consciente de que los diversos sellos de la casa necesitan renovar su plantel de autores. “Encontrar nuevas voces es uno de nuestros campos estratégicos”, avanzó ya en junio de 2015 el flamante presidente del grupo, Josep Ramoneda: la crisis en la que entró el conglomerado y que a punto estuvo de llevarlo a la quiebra en 2006 se tradujo en una retirada de su presencia como editores de, al menos, cuatro premios literarios, así como en la marcha de jóvenes directores literarios, que o bien fundaron sus propios sellos o ficharon por la competencia. Todo ello ha facilitado que la mayor parte de los nuevos autores más prometedores de las letras catalanas o los que han demostrado ya una notable solidez a pesar de no alcanzar los 40 años durante esta última década estén, mayormente, fuera del área editorial de Grup 62. Un déficit que se quiere paliar con la nueva estrategia de sellos como Empúries y, quizá, con la convocatoria ahora del nuevo galardón.

La composición del jurado Proa de Novel·la, sin embargo, parece jugar a no perder comba. Un veterano como el escritor y gestor cultural Vicenç Villatoro encabeza una lista donde también están el profesor Xavier Pla y el editor de la casa Josep Lluch (Proa, Empúries y Pòrtic). Destaca la presencia de la holandesa Nelleke Geel, de los sellos Signatuur y Atlas, editora de autores como Jaume Cabré y Lluís-Anton Baulenas y que emite la señal de que el ganador puede ser rápidamente traducido en el extranjero, estrategia ya utilizada en el premio Ramon Llull que organiza el mismo Grup 62, donde participan un sello francés (Editis) y, desde este año, uno de italiano (DeA Planeta Libri). Completa el jurado, la filóloga Clara Queraltó, cuyo debut con el libro de relatos El que pensen els altres le valió el premio Mercè Rodoreda, editado por Proa. Queraltó, nacida en 1988, es la única miembro del jurado cuya edad es inferior a los 53 años.

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