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Los pasteles nada dulces de Paula Rego se llenan de color

El Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada reúne 80 obras de la artista portuguesa realizadas desde 2007 y que ahondan en la crítica social pero con una paleta más alegre

La comisaria de arte María Toral frente a la instalación Merienda de la artista Paula Rego en el centro de Arte Tomás y Valiente, en Fuenlabrada
La comisaria de arte María Toral frente a la instalación Merienda de la artista Paula Rego en el centro de Arte Tomás y Valiente, en Fuenlabrada

La obra de Paula Rego viaja para continuar contando historias que, lamentablemente, no tienen un final feliz porque ella, la pintora de 84 años que nació en Lisboa pero vive en Londres desde los 16, se limita a narrar en imágenes lo que pasa a su alrededor, es decir, en el mundo. El pasado enero terminó en el Musée de l'Orangerie de París una gran muestra, Les  contes cruels, y en 2021 la Tate Modern de Londres le dedicará una retrospectiva. Entre ambas está Giving fear a face, que se inaugura este viernes en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada (CEART), una muestra que podrá verse hasta el 21 de julio y que se centra en su última producción, especialmente obras a partir de 2007, año en el Museo Reina Sofía le dedicó una gran exposición con casi un centenar de piezas.

"Hemos querido mostrar el proceso creativo de Paula Rego, una de las mejores artistas figurativas del panorama actual. Ella siempre trabaja del natural y necesita modelos, son bonecos [muñecos] que hace ella misma con su ayudante, Lila Nunes, en papel maché y luego los viste con ropas usadas, generalmente las de su madre y su abuela. Para cada obra crea una especie de escenografía, por eso presentamos también dos instalaciones que nos transportan al mundo de su estudio", explica este miércoles María Toral, comisaria de la muestra y quien también se encargó de otra exposición de Rego que pudo verse en el MAC de A Coruña en 2014. 

En las dos instalaciones de 2019, MeriendaVergel —esta última se muestra por primera vez al público—, el espectador puede reconocer a los bonecos o sus estrafalarios animales en algunos de los 39 pasteles que cuelgan en las salas. "La pintura de Paula Rego tiene tres grandes influencias: sus propias experiencias, los grandes maestros y los cuentos y fábulas tradicionales portuguesas que le contaba su tía", apunta Toral, quien ha contado con Lila Nunes, la ayudante de Rego desde 1985, para el montaje. La artista, que reside en Londres y continúa trabajando, no estará en la inauguración pero sí asistirá su hijo menor, Nick Willing, guionista y director de cine que en 2017 hizo Paula Rego, Secrets & Stories, un biopic sobre su madre que se estrenará en España en el CEART el mes próximo.

La obsesión de la comisaria por acercar al espectador al complicado mundo de Rego —casi un catálogo de la maldad humana, especialmente contra la mujer, que la artista no se cansa de denunciar— la ha llevado a reproducir el papel pintado que aparece en una obra de la serie El primo Basilio, inspirada en la novela homónima sobre el adulterio y el chantaje de José Maria Eça de Queiroz, en la pared de la sala de Merienda. En esta instalación que habla de abusos a menores y en la que todo está dispuesto para que la pintora se siente ante el caballete, podrá oírse también la música que cada día suena en su estudio al norte de Londres. "Por la mañana ópera, sobre todo Verdi y por la tarde algo más ligero: Frank Sinatra, fados y Bing Crosby", apunta Toral.

"A Paula le gusta ceñirse a una rutina. Cuatro días a la semana vamos al estudio y trabajamos desde las 10 de la mañana hasta las seis de la tarde, aunque antes nos quedábamos más tarde. Ella siempre tiene una historia en la cabeza y yo le ayudo a elegir los muñecos, vestirlos y crear una escena. A veces, cuando empieza a trabajar, la historia cambia. Nunca habla cuando está pintando, solo oímos música. Cuando hace un descanso charlamos de todo, de la vida, de los problemas de la gente... Otros días hacemos muñecos nuevos. El viernes se dedica a los papeles y el fin de semana, a descansar y a su familia", cuenta Lila Nunes, que empezó a trabajar con la familia como enfermera del marido de Paula, el artista británico Victor Willing que falleció en 1988 tras una larga enfermedad que, como todo lo que le rodea, también está en su obra. Además de su ayudante, Lila Nunes posa para la pintora y aparece en infinidad de obras convertida en su alter ego. "Yo no me veo así en su pintura. Veo a mujeres que cuentan historias de cosas que ocurren realmente y solo me reconozco en sus obras como mujer", reflexiona Nunes.

"La obra de Rego continúa denunciando las mismas cosas, yo creo que más que feminista ella es una humanista. Lo que ha cambiado son sus protagonistas, ha abandonado el bestiario que tanto representó hasta los ochenta para contar las mismas historias con humanos. Además, desde 1993 cambió el óleo por el pastel y en la última década está utilizando más colores y más potentes, como podemos ver en la exposición", explica la comisaria.

El proyecto, en el que Toral lleva dos años trabajando y que se ha realizado exclusivamente para el CEART, incluye también un "gabinete" de obra gráfica con 37 impresiones fechadas entre 2005 y 2015. "Aquí es donde se percibe con más intensidad la influencia de Goya, especialmente en la series en las que trata el aborto o la infancia robada, con un clara alusión a la pederastia", asegura la comisaria que para la obra múltiple ha creado un espacio independiente con una gran aspa en la que se puede jugar al escondite, pero sin las segundas intenciones de los seres que pueblan el prolífico imaginario de Paula Rego.

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