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Nadie está contento en el culebrón del convento millonario

Los dueños de las Damas Apostólicas critican que con la protección municipal pierden edificabilidad y los vecinos piden respetar el conjunto

Damas Apostolicas
Proyecto de residencia de estudiantes para el convento de las Damas Apostólicas.

Tras la valla de ladrillos y la verja de metal del número 198 del paseo de La Habana se oculta un monumento que pocos madrileños han visto: el convento de las Damas Apostólicas, un edificio neomudéjar de 1929. También tras la valla se desarrolla un conflicto millonario y judicial que enfrenta a los propietarios, que pagaron 35 millones de euros por el terreno y demolieron parte del edificio para construir en su lugar una residencia de estudiantes, con los vecinos y defensores del patrimonio, que piden restituir este Bien de Interés Patrimonial (BIP) y conservarlo junto a sus jardines. La Dirección General de Patrimonio de la Comunidad paralizó el derribo en junio de 2017 y declaró el conjunto BIP, mientras la Fiscalía de Medio Ambiente investiga lo ocurrido, que está denunciado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). EL PAÍS adelanta el diseño de la futura residencia.

El Ayuntamiento de Madrid, siguiendo las indicaciones de la Comunidad, ha protegido ahora los dos edificios de la parcela (el convento y una edificación adyacente) y una parte de los jardines. Es probable que el expediente se lleve este mismo jueves a la Junta de Gobierno. Esta medida no deja a nadie contento: los vecinos piden que se proteja también el jardín al completo y que no se permita la construcción de otros edificios, porque desvirtuaría el conjunto, mientras los dueños, Grupo Moraval, denuncian que con la última decisión han perdido 6.600 metros cuadrados de edificabilidad y amenazan con pedir una reclamación de 20 millones de euros a la Comunidad. “La Dirección General de Patrimonio tenía el deber de imponer su criterio frente al Ayuntamiento. Su ambigüedad ha dejado manos libres al Consistorio para aumentar la protección de los bienes del terreno”, explica una portavoz de Moraval.

La idea de los propietarios es construir en la parcela una residencia para estudiantes con 850 habitaciones, que se distribuirían entre el inmueble del convento y otros dos edificios de nueva construcción. “El terreno tiene una edificabilidad de 24.220 metros cuadrados y la nueva propuesta propone su reducción a 17.580, lo que supone una pérdida de 6.641 metros cuadrados”, explica la portavoz. Así, se quejan de perder un 12% de la edificabilidad, por lo que deberán reducir las habitaciones a 750 (y además, más pequeñas), un perjuicio que estiman en 20 millones de euros. “El Ayuntamiento se limita a trasladar al catálogo el contenido de la declaracion de bien de interés patrimonial de la Comunidad de Madrid”, responde una portavoz de Urbanismo municipal.

Convento de las Damas Apostólicas, derruido en parte.
Convento de las Damas Apostólicas, derruido en parte.

El diseño de la futura residencia, que podría tener que modificarse con el cambio de edificabilidad, puede verse acompañando a estas líneas. Moraval ya ha construido otra residencias similares en Aravaca y en la calle de San Bernardo de la capital.

Los vecinos tampoco están contentos con esta resolución. “Nos sentimos muy decepcionados con los representantes de los cuatro partidos políticos municipales, que en el pleno de Chamartín del pasado 26 de junio votaron a favor de proteger todo el jardín”, explica Paulino Baena, portavoz de la asociación Defensa del Patrimonio de Chamartín de la Rosa (nombre del pueblo que dio origen al distrito de Chamartín). Tanto este colectivo como la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio tienen el proyecto denunciado ante los tribunales por no proteger los jardines. “Dicha protección es insuficiente al dejar fuera los jardines y huertos”, señalan los vecinos.

“Entendemos que el convento y sus jardines son un todo indivisible, el último reducto agrícola del antiguo Chamartín, donde el jardín era el huerto del que se proveía la comunidad religiosa y no se puede separar”, añade Baena. “No entendemos que al lado de un edificio protegido se pueda realizar una obra cuyas medidas desconocemos. Esto alteraría absolutamente el bien de interés patrimonial que es el convento, que no se concibe sin su espacio natural”, añade.

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