X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

Las guarderías de Barcelona estarán obligadas a servir verdura y cereales ecológicos

El Ayuntamiento priorizará a proveedores que ofrezcan alimentos de proximidad

Un comedor escolar en Barcelona.

Cebollas, zanahorias, puerros, champiñones, calabazas, calabacín, espinacas, bróquil y sofrito de tomate... Las verduras que los niños hasta tres años consumen a toneladas en papillas y cremas, además de los cereales, deberán ser obligatoriamente ecológicas a partir del curso que viene en las guarderías municipales de Barcelona.

Es la gran novedad del concurso para los contratos de gestión de los comedores de 68 de las 101 guarderías de titularidad del Ayuntamiento a partir del próximo curso. El contrato municipal asciende a 15,7 millones de euros. Los comedores de las otras 33 guarderías tendrán las mismas condiciones cuando renueven los contratos vigentes. Además de obligar a servir la verdura y los cereales ecológicos, el concurso incentivará a las empresas que ofrezcan alimentos de proximidad para los menús. A mayor proximidad, mayor puntuación.

El Instituto Municipal de Educación explica que las exigencias del nuevo contrato han tenido en cuenta qué productos era viable exigir que fueran ecológicos. Los que premiará que sean ecológicos o de proximidad serán las patatas, el arroz, las legumbres, el pan, el pollo, la ternera, la leche y la fruta.

La teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz, asegura que “mejorar los estándares de calidad de la alimentación en las guarderías ha sido una prioridad” para el Consistorio y recuerda que los contratos ya fueron pioneros hace diez años al premiar la introducción de alimentos ecológicos. “La administración es, de nuevo, líder y pionera en mejorar la contratación”, presume.

El comisionado de Economía Social y Consumo, Álvaro Porro, enmarca los nuevos criterios de contratación en la política municipal en materia de consumo y soberanía alimentaria, como son el impulso de un mercado bio en Mercabarna o los mercados de payés en los distritos. Porro recuerda que el gobierno de la alcaldesa Ada Colau firmó en 2015 el Compromiso de Milán, donde diversas ciudades auspiciadas por la agencia alimentaria de Naciones Unidas (la FAO) se comprometieron a “trabajar por modelos alimentarios más sostenibles”.

Otros requisitos que incluye el concurso municipal es la obligatoriedad de cocinar con aceite de oliva virgen, que la verdura sea fresca, el pan se haya elaborado el mismo día y que el pescado sea rape, merluza o bacalao congelado. Además, por primera vez se fomentará que los proveedores sean centros especiales de trabajo o empresas de inserción laboral.