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La consejera de Cultura reivindica en Arco la soberanía patrimonial de Cataluña

Laura Borràs aprovechó su visita a la feria para inaugurar una muestra de Hernández Pijuan en el Centro Cultural-Librería Blanquerna

ARCO
Un visitante en la feria Arco que cierra hoy sus puertas. EFE

En vez de los grandes anuncios que solía lanzar (y posteriormente desatender) el anterior consejero de Cultura de la Generalitat, Laura Borràs en su primera visita a Madrid para Arco, que se clausura hoy, y la semana del arte, ha reivindicado la soberanía patrimonial y cultural de Cataluña. “Es otra de las formas que asume la subsidiariedad de Cataluña. Cada vez que queremos comprar una obra que nos interesa para completar un discurso o reforzar un concepto, aparece el Ministerio que, gracias a su Ley de Patrimonio puede ejercitar el derecho de tanteo y retracto y finalmente quedarse con la obra para el Reina Sofía u otro museo”, ha lamentado Borràs, recordando el caso Coderch, cuyo archivo “fue ofrecido a la Generalitat por un millón de euros y finalmente fue donado al Reina Sofía, que ahora quiere que colaboremos en su digitalización”. La consellera ha apuntado que hay familias catalanas que necesitan vender sus obras para diferentes motivos pero no quieren que se vayan de Cataluña, de modo que la ingerencia del Estado pone la Generalitat en una situación difícil también desde este punto de vista.

Además de la soberanía patrimonial Borrás ha reivindicado varios de los agravios culturales padecidos por Cataluña, desde el "despropósito" del traslado de las obras de Sijena (“que han sido trasladadas desde un museo público donde estaban en exposición, a un lugar del que no se sabe nada”) hasta el retraso en la entrega de los Papeles de Salamanca. “Seguimos pidiendo el retorno de los 30.000 folios a la mayor brevedad. Se trata de una reivindicación ajustada al Derecho que España siempre esgrime”, ha indicado Borràs, añadiendo que ha asegurado al Ministro de Cultura José Guirao que lo importante son los papeles no la trascendencia pública de su entrega.

Acompañada de directores de museos catalanes y galeristas, Borràs empezó su periplo madrileño inaugurando la exposición de Joan Hernández Pijuan, Paisajes que se bifurcan, en el Centro Cultural-Librería Blanquerna. La muestra, comisariada por Valentín Roma, toma dos series, una de 1970 y otra de 2004 para demostrar cómo la idea del paisaje físico, mental o experiencial, sea central en la obra de Pijuan. Además con motivo de esta producción de la Delegación que dirige Ferrán Mascarell, se han sacado a la luz fotos e cuadernos inéditos que serán digitalizados y puesto a disposición del público a través de Internet.

Ya en la feria, Borràs realizó el paseo habitual por las 16 galerías catalanas seleccionadas, centrándose en el stand de RocíoSantaCruz, que exhibe las obras de Palmira Puig Giró y Marcel Giró, una pareja de fotógrafos catalanes republicanos, que se exiliaron a Brasil tras la Guerra Civil, donde crearon el grupo Bandeirante, convirtiéndose en símbolos de la modernidad hasta el punto que ya en 1969 el Metropolitan de Nueva York les compró una obra. Sin embargo, aquí nadie les conocía y Santa Cruz dos días antes de ir a Arco no hesitó a tomar un avion para ir a Sao Paolo a buscar más fotos de las que ya tenía y que hasta el 16 de marzo se muestran en su galería de Barcelona.

Borràs visitó el espacio Zapadores/Ciudad del Arte donde se exhibe la obra de Santiago Sierra Prisioneros políticos en la España contemporánea que fue censurada en Arco 2018. “El arte siempre ha servido para mostrar la realidad desde otra perspectiva. Los rostros pixelados que fueron salvado de la censura ahora los podemos ver sentados en el banquillo de un juicio farsa, donde se continúa a pixelar la realidad, para dibujar un escenario de violencia inexistente”, ha concluido Borràs.

El 'ninot' del Rey, apalabrado

Según la galerista de Milán Ida Pisani, el ninot de cartón piedra de Felipe VI, del que todo el mundo habla, ya ha sido apalabrado. Según la galerista se trata de un coleccionista español, quizás vasco y según los rumores no sería Tatxo Benet, si bien la grafía de su nombre podría prestarse a confusiones. El coleccionista está adquiriendo obras que han sido objeto de censura, como la de Ines Doujak que fue motivo de la crisis del Macba hace tres años. “Una obra malísima”, admitió Valentín Roma que por su causa fue despedido. La consellera ha explicado que, más allá de las obras censuradas, Benet tiene una excelente colección y que está ayudándole a buscar un lugar donde exponerla de forma permanente pero rotatoria. También ha asegurado que en cuanto las normas jurídicas lo permitan, seguramente pasado el verano, lanzará la convocatoria de dirección para el Arts Santa Mònica.

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