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Helena Bayo: “Las mujeres tenemos que coger la batuta”

La directora de orquesta cree que en Cataluña hacen falta salas de tamaño medio para afianzar la proyección de trayectorias

Helena Bayo, en Barcelona.
Helena Bayo, en Barcelona.

Cuenta que ya se ha acostumbrado a que la presenten con la coletilla de ser la “primera mujer” al frente de una orquesta. La última vez, el pasado 23 de enero cuando dirigió la ópera Don Quijote, de Massenet, en la Ópera Süreyya de Estambul. Helena Bayo (Barcelona, 1970) llegó a la dirección de orquesta a través de las artes escénicas, el universo con el que, afirma, se siente más cómoda. Estudió en el Conservatorio de Música del Liceo y completó su formación de piano en la Academia Marshall donde, afirma, “tuve la suerte de conocer a Alicia de Larrocha y Xavier Montsalvatge”. Su trayectoria musical se orientó hacia el piano, acompañando a cantantes, y poco a poco entró en la dirección, los primeros pasos en el mundo de la zarzuela. A mediados de 2000, fue una de las directoras invitadas que dirigió la Banda Municipal de Barcelona.

Su primera dirección de gran orquesta fue en 2006 al frente de la Orquesta Sinfónica de Sofía, el Coro de Arena de Verona y figuras de la lírica en una macroproducción de Aida, de Verdi, en el Bilbao Exhibition Center, con 8.000 personas de público: “Era una producción impresionante hecha en El Cairo”. Fue directora asistente en mayo de 2016 en el Liceo con La Fille du Regiment, de la que recuerda algo especial: “Me hicieron fotos y yo estaba embarazada. Era una imagen que yo nunca había visto, una mujer embarazada al frente de una orquesta... Y tengo que reconocer que me impactó”.

Si la incorporación de mujeres como instrumentistas se ha realizado de forma paulatina en los últimos decenios, muchas menos han llegado a la dirección de orquesta. Un vistazo a la programación de la OBC y del Liceo da buena cuenta de que las mujeres directoras son una minoría absolutamente minoritaria. La ucraniana Oksana Lyniv dirigió a la Orquesta Sinfónica del Liceo en la ópera El Holandés Errante hace dos temporadas, Speranza Cappucci lo hizo con Attila en versión concierto en abril del año pasado y Emmanuelle Haïm dirigirá en abril el conjunto musical Le Concert d’Astrée en un recital. Para contar las batutas empuñadas por mujeres al frente de la OBC en los últimos dos años sobran dedos de una sola mano: la australiana Jessica Cottis la dirigió en noviembre de 2017 en un concierto de música en directo con la proyección de la película ET, la directora chino-americana Xian Zhang —una de las más reconocidas en el panorama internacional— lo hará este mes y en abril, en una experiencia nueva de los conciertos en familia, lo hará la griega Zoi Tsokanou. “Nos tenemos que empoderar en todos los ámbitos y en la dirección musical también. Aunque suene a broma, tenemos que coger la batuta. Si te quieres dedicar a algo, nadie te puede decir que no. Hay que tener la suficiente preparación y trabajar y trabajar”, comenta Bayo, que se confiesa encantada con la reciente afirmación del Robert Brufau, director del Auditori, de su voluntad de ir hacia la paridad en la dirección de la OBC de forma progresiva. Sus colegas y referentes más cercanos son la española Inma Shara y la mexicana Alondra de la Parra.

“Pocas veces”, dice, se ha encontrado con caras de extrañeza al dirigir

Cuenta que alguna vez —“pero muy pocas”, aclara— se ha encontrado con caras de extrañeza en el primer ensayo de un proyecto. Fue la primera directora española que dirigió el ballet Giselle en el Teatro Nacional de La Habana (2013): “Me invitó Alicia Alonso y, en realidad, en esa ocasión fui la primera absoluta porque ningún otro director español ha dirigido el Ballet Nacional de Cuba”, añade. Su proximidad con las artes escénicas empezó acompañando al piano a los bailarines en el Institut del Teatre, faceta en la que prosigue, alternándola con otros proyectos, como la Orquesta Lírica del Barcelonés, agrupación que dirige y que está especializada en las artes escénicas.

Lamenta que la educación musical deje mucho que desear en España: “Sin duda, eso dificulta el acceso de mucha gente y tiene su impacto en el tipo de equipamientos y locales. Está muy bien que Barcelona tenga un gran Auditori, el Liceo o el Palau, pero en Cataluña hace falta otro tipo de salas más pequeñas que faciliten la progresión en la trayectoria de un director de orquesta”, comenta. Ahora tiene dos proyectos entre manos, también de dirección musical de artes escénicas, pero confiesa que lo que le encantaría sería dirigir en el Liceo.

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