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Núria de Gispert, la metamorfosis de hada a ‘trol’ de Twitter

La exconsejera y expresidenta del parlamento catalán destaca por un nuevo perfil agresivo e irrespetuoso

Núria de Gispert disfrazada de hada en 2011.
Núria de Gispert disfrazada de hada en 2011.

Núria de Gispert vuelve a estar en el ojo del huracán. La Generalitat aprobó el pasado martes la concesión de la cruz de Sant Jordi a esta polémica dirigente de Demòcrates, partido independentista y democristiano heredero de Unió. La distinción institucional le llegó a De Gispert por haber sido presidenta del parlamento catalán. Desde la oposición se ha cargado duramente contra el ejecutivo de Quim Torra porque consideran que de De Gispert no es merecedora de este reconocimiento, por "sus reiterados comentarios públicos vejatorios y excluyentes", según el grupo parlamentario del PSC.


De Gispert ha lamentado públicamente que con frecuencia le recuerdan su retrato disfrazada de hada. La fotografía acompañaba una entrevista de EL PAÍS de 2011 en la que De Gispert se presentaba como la primera mujer presidenta del Parlament. De Gispert optó por aparecer con aquel atuendo mágico porque, decía, de pequeña soñaba con ser una hada, “porque siempre pensaba en cómo conseguir cosas que no eran posibles”. Siete años después, la veterana política vuelve a ser noticia por un cambio de conducta que sorprende a propios y a extraños: De Gispert se ha convertido en un trol de Twitter.

De Gispert (Barcelona, 1949) abrió su cuenta en Twitter en septiembre de 2015. Desde un inicio sorprendió por su visceralidad: en noviembre de 2015 replicó a una crítica contra Artur Mas de la socialista Carme Chacón –fallecida en 2017– de esta forma: “¡Qué grosería y qué mala educación! ¿Cuántos electores han votado por vuestro pseudofederalismo? Vuelve a Miami, [allí] estabas muy bien”. Chacón fue profesora en una universidad de esta ciudad de Estados Unidos. Su agresividad se acentuó en 2017. En agosto de aquel año, tras un mensaje de felicitación del diputado del PDeCAT Albert Batet al exdirigente de Unió Martí Barberà por un nombramiento, De Gispert irrumpió con estas palabras: “No, Albert, no le des las gracias. ¿De qué? ¿De ser unionista? ¿De ser Duranista [por Duran i Lleida, el exlíder de Unió]? ¿De tener especial interés en mantener el cargo?”. De Gispert ha estado en política desde 1986, cuando se afilió a Unió. Entre 1995 y 2003 fue consejera de Justicia y de Gobernación, y fue presidenta del parlament entre 2010 y 2015. Actualmente es dirigente de Demòcrates, la escisión de los independentistas de la extinta Unió, “la CUP de orden”, como los ha definido ella misma en Twitter. Su padre, Ignasi de Gispert, fue consejero de Justicia del primer gobierno de Jordi Pujol. La fundación del Colegio de Abogados de Barcelona lleva el nombre de Ignasi de Gispert.

La virulencia digital de De Gispert en 2017 tenía múltiples objetivos. A su excompañero de Unió Ramon Espadaler le acusó de “botifler” [traidor] y de aliarse con el PSC por dinero; llamó al boicot contra Vueling por una presunta mala atención a dos pasajeras que querían ser atendidas en catalán; del PSC apuntó que “no da ni pena, da asco”; sobre este diario aseguró que “lo mejor que puede hacer EL PAÍS es cerrar y bajar la persiana. Muchos no lo necesitamos para nada”.

Obsesión con Arrimadas

Sus intervenciones más sonadas en las redes han sido contra la líder de Ciudadanos Inés Arrimadas, y por las que ha sido reprobada por el parlament. En dos ocasiones la ha instado a irse de Cataluña, la última, este octubre. Si en la primera ocasión pidió disculpas, en la segunda se justificó y aprovechó para criticar al diario La Vanguardia por hacerse eco de la polémica: “El tuit es la expresión rápida de un momento concreto y a veces te puedes equivocar, pero los diarios como La Vanguardia tienen mucho tiempo para pensar lo que escriben, y tienen a sueldo a algunos mayordomos con mucha incontinencia y poco respeto por nuestras autoridades, ¿o no es así, señor Carol [Màrius Carol, director de este diario]?”.

Los últimos escarceos entre De Gispert y Arrimadas se han producido esta misma semana. La portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, escribió en Twitter: "Esta señora me echado varias veces de Cataluña por no nacer aquí. Y ha insultado a otros líderes políticos. El nacionalismo premia a xenófobos haciéndoles presidentes de la Generalitat o dándoles la cruz de Sant Jordi". De Gispert no tardó en responder a las duras acusaciones de Arrimadas: "Inésss [sic.], te vas tú solita en unas semanas. Te lo has buscado tú. La bilis que escupes contra una gran parte de Cataluña te ha hecho huir. Tu éxito, muy efímero. Seguro que te encontrarás mejor en Madrid. Estarás muy cerca de Telva, la revista Hola, Pronto... Olvídate de Cataluña". De Gispert también compartió una lista con los nombres de cuatro políticos de Ciudadanos y del Partido Popular –Arrimadas, Juan Carlos Girauta, Enric Millo y Dolors Montserrat– en la que los comparaba con exportaciones porcinas catalanas.

"Desacomplejada, liberada"

Dos personas que han tratado durante años a De Gispert explican a este diario que no la reconocen. De Gispert confirmó en una entrevista en TV3 de julio de 2015 que tras la ruptura de Unió “era una Núria de Gispert desacomplejada, liberada”. De Gispert ha explicado que le “ha caído la venda de los ojos”: ¿Cómo es posible que a mi edad, cómo he podido cambiar tanto en cinco años?, se preguntaba De Gispert en 2016 en una entrevista en Catalunya Ràdio: “Ahora quiero la independencia, porque me ha caído la venda de los ojos, porque con el Estado español es muy difícil entenderse. Cuando escucho esta canción de Raimon, nuestra tierra que nos la queremos tanto, qué bonita podría ser si fuera nuestra del todo”. De Gispert también recordaba en aquella entrevista que de su padre sobre todo aprendió a reflexionar: “Mi padre me decía «antes de hablar, piensa lo que dirás, y si lo que dirás es una tontería, calla». Y cuando llegaba mi turno, yo decía la tontería. «¿Ves? Esto te lo deberías haber callado»”.

“En mi vocabulario no tengo la palabra independencia”, decía De Gispert en diciembre de 2012 a El Punt Avui, y añadía que daba por imposible los planes del independentismo unilateral que luego apoyaría: “¿Por qué tiene que funcionar una declaración de independencia? El día después de la declaración, ¿qué haríamos? Otros países lo han hecho pero el contexto era diferente. Tenemos que hacer los trámites necesarios para llenarnos de razones y seguir el camino de la legalidad”. Seis años después, De Gispert ha admitido que presionó al expresidente Carles Puigdemont para que declarara la independencia en octubre de 2017, pese a su inconstitucionalidad y pese a la amenaza de intervención de la Generalitat.

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