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Indigentes y ancianos: los más vulnerables ante las olas de calor

La Generalitat eleva a cuatro las víctimas mortales en una semana

Una ambulancia del SEM, en una foto de archivo
Una ambulancia del SEM, en una foto de archivo

Las olas de calor se ceban con los más vulnerables. Las personas que viven en la calle y los ancianos que arrastran varias patologías crónicas, por ejemplo, son algunos de los colectivos más sensibles durante estos episodios. Durante la ola registrada en toda la Península en la última semana ha fallecido una decena de personas. En Cataluña se contabilizaron, hasta la fecha, cuatro víctimas mortales confirmadas y dos en sospecha a la espera de la autopsia. El último caso reportado es un hombre de Tortosa de 41 años. Dos de los fallecidos eran indigentes.

“El golpe de calor es la forma más grave de los síndromes provocados por el calor. El organismo es incapaz de regularse para mantener una buena temperatura. El organismo puede generar una respuesta inflamatoria que provoca un fallo orgánico”, explica la doctora Isabel Cirera, jefa de Urgencias del hospital del Mar.

Nadie está exento de riesgos, sobre todo si se expone al sol, no bebe suficiente agua o hace ejercicio físico intenso en las horas de más calor. No obstante, hay varios grupos de riesgo que los sanitarios tienen identificados. Por ejemplo, los indigentes: están expuestos a altas temperaturas y el consumo de alcohol u otras sustancias también precipita la desregularización de la temperatura corporal. Al menos, dos de los fallecidos en esta ola de calor eran personas que vivían en la calle —una de ellas, de hecho, todavía no ha sido identificada—.

“Llevamos tres años diciéndolo y este es el primer año en el que se ha sido consciente de que la gente en la calle también sufre en verano. En invierno todos tenemos frío y nos damos cuenta de que en la calle no se puede estar. Pero en verano no hay nada. El problema de las personas que viven en la calle es todo el año”, alerta Ferran Busquets, director de la Fundación Arrels, que ayuda a la gente sin hogar en Barcelona. Su entidad ha confirmado que otro indigente permanece ingresado también en un hospital por un golpe de calor, aunque evoluciona favorablemente.

“Hay que abrir espacios por toda la ciudad durante todo el año”, pide. A raíz de la muerte de un indigente por el calor, Tarragona ha creado un protocolo para atender a este colectivo en episodios de este tipo.

Cirera señala, además, que los ancianos también están en riesgo porque “pueden estar tomando medicación que favorece la deshidratación”. Y lo mismo sucede con personas bajo tratamiento psiquiátrico, por ejemplo, “porque estos fármacos pueden alterar la termorregulación”, agrega Cirera. Los niños son otro de los colectivo vulnerables en las olas de calor porque “su sistema nervioso termorregulador no está tan maduro”, añade la doctora.

Cuatro víctimas mortales y dos sospechas

El Departamento de Salud ha confirmado este miércoles el fallecimiento de una cuarta persona a causa de un golpe de calor. Se trata de un hombre de 41 que murió ayer en Tortosa. Según Salud, el hombre se sintió indispuesto ayer en plena vía pública y fue trasladado al MC Mutual de Tortosa, donde falleció poco después. Con esta ya son cuatro las víctimas mortales por la ola de calor confirmadas por la Generalitat.

Salud ha puesto en cuarentena el caso de un hombre de 62 años fallecido ayer en plena calle y otro de 45 que murió el lunes en el hospital Arnau de Vilanova de Lleida. La Agencia de Salud Pública de Cataluña está a la espera de los resultados de las autopsias y otros exámenes médicos para determinar si la causa de la muerte fue, efectivamente, un golpe de calor.