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La reforma de Via Laietana enfrenta a Ayuntamiento, vecinos y comerciantes

Las obras en la plaza Antoni Maura condicionan el proyecto

Motos, coches, peatones y un ciclista ayes en Via Laietana
Motos, coches, peatones y un ciclista ayes en Via Laietana

El Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha ayer un proceso participativo entre los vecinos y comerciantes para definir la futura Via Laietana. El proceso finalizará en octubre y marcará las bases de una calle cuya reforma integral no se realizará en este mandato. En paralelo al proceso participativo, el Consistorio llevará a cabo una serie de obras previas que están siendo muy criticadas por los comerciantes, que acusan al gobierno de Colau de aprovechar las pequeñas reformas para “predefinir” el futuro de la calle.

El pasado domingo, el equipo de gobierno anunciaba que había aprobado la reurbanización de la plaza Antoni Maura. Con un presupuesto de 1,9 millones de euros se aprobaban unas obras que comenzarán en octubre y cuya duración será de siete meses. La plaza actual está diseñada a modo de rotonda. En octubre desaparecerán las dos semirotondas y se dará continuidad a las aceras de Via Laietana conservando el tronco central de la calzada. Además, se proyecta un nuevo paso de peatones de siete metros de anchura que sirva de cruce natural. La nueva configuración limita mucho los giros permitidos de los vehículos. El equipo de gobierno adoptó esta decisión en mayo de 2017 junto con otras acciones, más políticas, como la retirada de la estatua de Antonio López.
Para la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Via Laietana, esta reforma hace que el Ayuntamiento “juegue con las cartas marcadas” en el proceso participativo. El presidente de la entidad, David González, sostiene: “En la retirada de estatuas no nos manifestamos pero la reforma de Antoni Maura nos impone condicionantes”.

La asociación ha encargado un informe al Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). El documento plantea una propuesta de calle con un punto estratégico: la plaza Antoni Maura. “Es necesario mantener el giro (de la plaza) para dar acceso a vecinos y clientes que quieran ir a las zonas de comercio del centro. Se crearía un paso central, amplio y generoso, que desahogaría los abarrotados pasos de peatones en este punto de la vía”, remarca el informe de la UPC al contrario de la reforma del Consistorio.

González denuncia que el Ayuntamiento elimina el giro por lo que “los coches circularán hasta Palau de Mar o hasta plaza Urquinaona para cambiar de sentido”. La asociación revela además que la intención del equipo de gobierno es instalar un carril bici que atraviese toda la calle. “Todos los técnicos dicen que es una auténtica locura desde el punto de vista de la movilidad y que tendrá un impacto en el corazón de la ciudad”, mantiene. “Al final, en el proceso participativo sólo nos quedará decidir si las papeleras serán verdes o azules”, ironiza.

Pese a la información de González, este 2018 se esperaba que el carril bici atravesara Via Laietana pero por el momento no está previsto.

No todas las asociaciones son del mismo parecer que la de comerciantes. Desde la plataforma Resistim Gòtic, un portavoz mantiene: “No creemos en grandes reformas sino en reducir el tráfico, ampliar aceras e instalar un carril bici que apoye la movilidad sostenible y permita que Via Laietana sea de los vecinos y deje de ser una autopista”.
Desde el equipo de gobierno, la teniente de alcalde de urbanismo, Janet Sanz, ha mantenido la importancia del proceso participativo: “Nunca nadie se había atrevido a poner el futuro de Via Laietana a disposición de vecinos y comerciantes. Queremos caminar hacia una vía pacificada. Eso implica un debate a nivel de movilidad y usos del espacio”.
La concejal de Ciutat Vella, Gala Pin, remarcó que primero se realizará una fase de diagnóstico y otra de propuestas: “Cuantas más aportaciones tengamos, más consensuado será el proyecto”, dijo.