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Gaudí, un expediente académico con un 5,4 de nota media

Era un estudiante inteligente que sabía a qué dedicar de verdad sus energías, como los magníficos proyectos que realiza

Expediente académico de Antoni Gaudí. Ampliar foto
Expediente académico de Antoni Gaudí.

Los dibujos conservados de Gaudí en la cátedra de la ETSAB son una de las joyas de la biblioteca de esta facultad por donde han pasado la mayoría de arquitectos que han trabajado en Cataluña. Otro de los tesoros que se conservan aquí es el expediente académico de Gaudí en el que no solo aparecen las asignaturas que presentó para que le convalidaran; su ingreso en 1873, el curso preparatorio en 1873-1874, las calificaciones obtenidas en los diferentes cursos, las asignaturas en las que se matriculó curso por curso; el ejercicio de reválida que presentó en enero de 1877 y la fecha en la que obtuvo el título en Madrid en 1878. También lleva adjunto una serie de consideraciones que ilustran parte de la biografía de esos años, incluidas 18 firmas autógrafas del joven aspirante a arquitecto. Todo un lujo.

De entrada, aparte de que en todos los impresos conservados hace gala de que es “natural” de Reus, y en ninguno menciona a Riudoms, llama la atención las bajas calificaciones obtenidas por Gaudí en su carrera que muestran un expediente irregular y poco brillante: la media de las calificaciones obtenidas (foto de portada), no pasa del aprobado de media, un 5,4 de nota, según varemos actuales. Primera sorpresa para alguien al que siempre se le ha considerado un genio superdotado y que muchos han utilizado para, otra vez más, hablar de lo innato de su genialidad. Si observamos el expediente académico con detenimiento la gran mayoría de sus calificaciones (18 en total) fueron de aprobado. Obtuvo un notable en Aplicación de los materiales a la Construcción, otros dos en Segundo y Tercer curso de Proyectos y un único sobresaliente en Primer Curso de Proyectos.

A juicio de Lahuerta no habría que dar tantas vueltas a esas malas notas. "Como tantos otros, Gaudí era un estudiante inteligente que sabía a qué dedicar de verdad sus energías, como los magníficos proyectos que realizo, y a qué dedicar el mínimo esfuerzo para ir pasando los cursos". Y asegura sin dudarlo, después de 40 años en la docencia, que esto es prototípico.

Gaudí valoraba la experiencia por encima del estudio teórico como medio de conocimiento y seguramente pensaba que su aprendizaje era mejor trabajando directamente con profesionales como Francesc de Paula Villar, Josep Fontseré o Joan Martorell, algunos de los arquitectos con los que alternó las clases.

Gaudí por Paul Audoard, el 1878.
Gaudí por Paul Audoard, el 1878.

En el expediente de 23 páginas puede seguirse su evolución dentro de la escuela. El 30 de agosto de 1876 solicita en un documento escrito de su puño y bella letra poder realizar un ejercicio para subir nota, de notable a sobresaliente en la asignatura de Segundo Curso de Proyectos. Rogent firma al lado admitiendo el examen que realizó al mes siguiente que le llevó a mejorar la nota hasta sobresaliente. El 9 de junio de 1877 solicita que pese a estar realizando el servicio militar (había ingresado el 6 de febrero de 1875 como soldado en el arma de infantería en Barcelona y al ser estudiante no tuvo que participar en la Tercera Guerra Carlista ni embarca rumbo a Cuba, sino que estuvo en el cuerpo administrativo sin moverse de la ciudad) poder realizar los exámenes de III Curso de Proyectos ese mismo mes. El servicio militar le había impedido ya cursar con normalidad la asignatura de Teoría del Arte y examinarse de Mecánica Aplicada y Esterotomia del curso 1875-1876. En junio de 1875 se le concede un “plazo para atender a la carrera” y pide permiso por escrito al director de la Escuela para poder examinarse, algo a lo que Rogent accede el mismo día.

El 30 de marzo de 1878, quince días después de que en Madrid se le expidiera el título de Arquitecto escribe por primera vez: “Don Antonio Gaudí y Cornet, arquitecto” y lo hace para hacer una reclamación a su antigua escuela: que le devuelvan los dibujos que ha realizado para aprobar las asignaturas y hace valer que en la Escuela Oficial de Madrid “se devuelven absolutamente todos los dibujos excepto los de reválida”. Como había hecho hasta ese momento el director Elies Rogent, al que se le atribuye la frase: “le hemos dado el título a un genio o a un loco, el tiempo lo dirá” escribe al margen: “Entréguese al recurrente los dibujos hechos durante los cursos respectivos pero no puede accederse respecto de los que forman parte de los expedientes de pruebas por no poderse desglosar de los mismos”. Gracias a esta decisión se han conservado los dibujos que permiten comprobar cómo era este joven aprendiz de arquitecto, revolucionario y mal estudiante llamado Antonio Gaudí.