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El apoyo a los presos del ‘procés’ fractura a los sindicatos en Cataluña

Las dos centrales sufren divisiones internas tras anunciar que participarán en la manifestación de domingo en favor de los líderes independentistas

Un hombre porta una pancarta de apoyo a Sànchez y Cuixart, el sábado en Berlín
Un hombre porta una pancarta de apoyo a Sànchez y Cuixart, el sábado en Berlín Reuters

La crisis política en Cataluña ha tensado las costuras de los sindicatos CC OO y UGT, que en los últimos tiempos han tenido que hacer equilibrios para encajar el aumento de los afiliados cercanos al independentismo. Su participación como entidades convocantes, junto con Òmnium y ANC, en la manifestación del próximo día 15 para protestar por el encarcelamiento de políticos soberanistas ha profundizado en esta división interna y ha puesto en alerta a las cúpulas de Madrid. especialmente en UGT, que el pasado jueves celebró una reunión para analizar la situación.

La división que el procésha generado en la sociedad catalana no solo se pone de manifiesto en el Parlamento catalán o en las calles, sino que también se ha instalado en el seno de las organizaciones patronales y sindicatos. La manifestación contra el encarcelamiento de los políticos que están en prisión preventiva, acusados de rebelión, sedición o malversación ha ahondado en unas fracturas que se empezaron a notar desde que, en 2013, CC OO y UGT se mostraron partidarios del llamado “derecho a decidir” y después por el referéndum. La marcha del próximo domingo se convoca desde algunas entidades con lemas como “libertad para los presos políticos” y “el retorno de los exiliados”.

El pasado 3 de octubre, durante la huelga general independentista, los sindicatos, junto con organizaciones patronales, secundaron el llamado “paro de país” para protestar contra la actuación policial durante el referéndum, lo cual también molestó a algunos sectores del sindicato. La participación de los afiliados en la huelga fue desigual: mientras que la función pública secundó los paros, en la industria se minimizaron a descansos pactados con las empresas.

El hecho de que UGT y CC OO vayan de la mano de la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural ha vuelto a hacer emerger el malestar entre sus afiliados y ha redoblado la tensión de las relaciones con Madrid. La crisis ha pasado sobre todo factura a UGT. Una carta de un delegado territorial se hizo viral en los grupos de whatsapp y una petición en change.org para que el sindicato se retirase de la manifestación ha recogido ya más de 17.000 firmas. El secretario general del sindicato, José María Álvarez, tuvo que salir al paso y avalar la participación de la central en la marcha, pero con matices. Si bien consideró un “exceso” la prisión preventiva de los líderes independentistas, Álvarez reclamó en una entrevista en La Sexta un gobierno “transversal, constitucional y estatutario” en Cataluña que procure que la comunidad vuelva a la “normalidad”.

Es precisamente este mensaje el que, según el presidente de UGT de Cataluña, Matías Carnero, no se ha explicado bien. “No somos un sindicato independentista y esta convocatoria no es independentista, lo que pedimos es que haya un Gobierno de una puñetera vez”. Ante el alud de críticas, Carnero convocó dos reuniones la semana pasada —la última el jueves— para analizar la situación junto a los líderes de las federaciones y consensuar un mensaje común.

Carnero, representante del sector de UGT más próximo al PSC —del que provienen cuadros destacados de los socialistas como la diputada Eva Granados o el concejal en el Ayuntamiento de Barcelona Jaume Collboni—, hace de contrapeso al sector más cercano al independentismo, que tiene como máximo representante a su secretario general, Camil Ros. De hecho, del sindicato proceden destacados dirigentes soberanistas, como las exconsejeras Neus Munté o Dolors Bassa, esta última en prisión preventiva.

La situación de Bassa hace más complicada la posición del sindicato. De hecho, una carta a UGT de la hermana de la exconsejera, compañera de Ros en la delegación de Girona, pedía al sindicato que se posicionara en favor de los presos. “No fue un chantaje emocional, hay que entender el dolor de la familia, y siempre hemos apoyado a la que fue nuestra compañera”, destaca Carnero.

Fuentes sindicales, no obstante, señalan que no pueden obviar el auge del independentismo dentro de sus organizaciones. Y mucho menos, razonan, cuando en las dos últimas huelgas generales tomaron protagonismo centrales minoritarias como Intersindical, a la que no quieren regalar el espacio del soberanismo. Y es que CC OO constató hace un año el aumento de los sindicalistas cercanos al independentismo. Según una encuesta interna de la organización, los afiliados independentistas llegaban al 40% . Esto preocupó mucho a los grandes sindicatos.

“La situación es complicada porque son organizaciones inevitablemente plurales, y es difícil mantener la unidad”, explica Joan Botella, presidente de la asociación Federalistes d'Esquerres, que agrupa a unos 700 sindicalistas de las dos grandes centrales y a independientes. En el otro lado está la plataforma Indepes de CC OO, que con 800 asociados presiona a la dirección para hacer constar sus reivindicaciones. “Hace tiempo que esto no va de independencia, va de democracia, por eso nos sentimos muy representados en la manifestación del próximo 15 de abril”, afirma Baptista Silanes, miembro de esta plataforma.

La protesta del próximo domingo en Barcelona está convocada por la llamada Plataforma Espacio Democracia y Convivencia que echó a andar el pasado 24 de marzo después de que volvieran a ingresar en prisión preventiva buena parte de los antiguos miembros del gobierno catalán. El grupo impulsor de esta plataforma está constituido por la Asamblea Nacional Catalana, el Consejo de la Juvetud de Barcelona, Comisiones Orberas, UGT, el sindicato USOC y Òmnium Cultural entre otros.

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