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El Palacio Real en toda su dimensión

Patrimonio Nacional elabora unos nuevos planos del inmueble con la última tecnología que darán una visión “casi al milímetro” de su interior y fachadas

El Palacio Real y la catedral de La Almudena.
El Palacio Real y la catedral de La Almudena.

¿Cuánto mide realmente el Palacio Real, cuántas habitaciones tiene y huecos de ventanas? Patrimonio Nacional contará en unos siete meses con nuevos planos elaborados con la última tecnología que darán una visión “casi al milímetro” de sus espacios interiores y sus fachadas. Se escanearán todos los rincones de los dos sótanos y de sus seis plantas, además del exterior del edificio. En total 137.500 metros cuadrados que requerirán de más de 2.000 escaneos. “No es que no haya una planimetría en la actualidad, existe un archivo histórico y documentación moderna, pero es un trabajo deslavazado, elaborado por partes”, explica Luis Pérez de Prada, jefe del departamento de Arquitectura y Jardines de Patrimonio Nacional.

Para unificar la diversidad de planos, Patrimonio Nacional decidió llevar a cabo un trabajo “de principio a fin” del regio inmueble, que se comenzó a edificar en 1738 en el mismo solar que ocupaba el antiguo Alcázar destruido por un incendio cuatro años antes. Las obras se iniciaron durante el reinado de Felipe V, el primer monarca de la dinastía Borbón que reinó en España, y se dilataron durante 27 años. Lo inauguró Carlos III. “En total se medirán ocho niveles, entre plantas y entreplantas”, puntualiza De Prado. Los valiosos datos se traducirán en miles de puntos semejando una obra puntillista multicolor que, una vez delineados, concretarán tanto el número de metros cuadrados exactos del edificio como el estado de sus fachadas. La información facilitará las obras que Patrimonio Nacional acometa en el inmueble, que se centran en conservación preventiva y mantenimiento. 

“No, no creo que localicemos ningún lugar oculto”, sonríe el arquitecto, que desmonta gran parte de las leyendas urbanas que rodean al edificio como la existencia de pasadizos. El desaparecido Alcázar contaba con galerías que conectaban con otros edificios, pero desde que se peatonalizó la plaza de Oriente muchos desaparecieron.

La planimetría del XVIII, “una obra de arte”

En el Archivo General del Palacio Real se conservan planos “muy interesantes” de Juan Bautista Sachetti de los dos proyectos que se plantearon para levantar el edificio y de las obras que se iniciaron en 1738. Entre ellos, se encuentran piezas del arquitecto Ventura Rodríguez. “Son planos fantásticos, verdaderas obras de arte, realizados con tinta y, a veces, con colores como el rojo o el relleno de los muros con aguada de tinta”, describe Luis Pérez de Prada, jefe del departamento de Arquitectura de Patrimonio Nacional. También se guardan los elaborados por Francesco Sabatini, que se encargó de la conclusión de la obra, y de algún proyecto inacabado como la ampliación de la capilla, de la que se construyeron los cimientos.


“Realmente, lo que existe en la actualidad que se puede asemejar a pasajes subterráneos son unos espacios magníficos y muy interesantes que se construyeron para sortear el importante desnivel hacia los jardines del Campo del Moro, incluso con caballerías, porque el palacio está construido en una atalaya”, explica Pérez de Prada. “Son unos recorridos de rampas cubiertas con grandes espacios abovedados y bien conservados”, añade. Arquitectónicamente se trata de una sucesión de muros que sujetan el terreno, que en algún momento Patrimonio pretende abrir al público, un proyecto todavía sin fecha.

Con la nueva planimetría a punto se podrá cuantificar el número exacto de habitaciones o huecos de ventanas, algo complicado de momento. “Yo no lo sé exactamente, es imposible, porque existen estancias que se han compartimentado y huecos que no se sabe cómo considerarlos”, explica Pérez de Prada, que lo considera un dato un tanto anecdótico. Además de las áreas de museo abiertas a la visita turística, el palacio está ocupado en gran parte por oficinas. “Es decir, muchas de las estancias se han ido dividiendo en función de las necesidades, de tal forma que han aparecido otras más pequeñas que no tenemos cuantificadas con exactitud”, explica.

La distribución se complicó, además, porque “ningún rey durmió en el mismo dormitorio que el anterior”. Estas decisiones obligaban a cambiar no solo las estancias oficiales, sino los recorridos entre las habitaciones para que nobleza y servicio no se cruzaran. Así aparecieron nuevas escaleras que parecen conducir a ningún lugar y entreplantas. En la actualidad, el rey Felipe VI utiliza lo que antaño fueron los aposentos de Carlos IV y María Luisa situados a lo largo de la fachada de oriente para sus audiencias.

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