Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Folk / JOSIENNE CLARKE & BEN WALKER

Tan bello que escuece

El dúo británico, debutante en España, afronta el tormento de la existencia con un gusto conmovedor

El dúo Josienne Clarke y Ben Walker.
El dúo Josienne Clarke y Ben Walker.

Una canción de la telonera, la encantadora Samantha Whates, lo anotaba a modo de leitmotiv: “A veces algunas cosas me hacen casi llorar”. Y terminó resultando una idea premonitoria, porque el estreno español del dúo de folk británico Josienne Clarke & Ben Walker, este viernes en el Café Berlín, abocó a más de uno a las lágrimas. Sabíamos del magnetismo de Clarke como escritora joven y atormentada, casi hasta la depresión, por el devenir del tiempo. Conocíamos el timbre magnético de su voz, heredera evidente de Sandy Denny, Linda Thompson, las Waterson o Maddy Prior: la suprema aristocracia del folclor isleño. Pero todos los registros fonográficos se quedaron en poca cosa ante la presencia viva de su garganta, uno de los fenómenos más conmovedores que hemos presenciado en muchos meses en esta ciudad.

Josienne comparece con una botellita de agua y un gintonic, y la elección de cada sorbo sirve casi como síntoma: alivio o tormento, dulzura o ardor. Fue escuchar la hermosísima Something familiar, que acumula cuatro millones y medio de escuchas en Spotify, y quedarnos desarmados: nadie canta con tanta emoción a la evanescencia del amor y de la vida. Clarke dibuja cada nota con el aleteo de su mano derecha, y puede concentrarse en cada inflexión porque de las guitarras se encarga Walker, hombre de sonido minucioso y pulsación elegantísima. Un primor absoluto.

El contraste entre la tristeza del repertorio y el sarcasmo británico de Clarke (que en The birds envidia a los pájaros porque pueden marcharse lejos cada invierno) fue una norma casi punzante durante la velada, tan absorbente y silenciosa como la memoria no alcanza a recordar. Las versiones (Sandy Denny, Nick Drake, Gillian Welch, Elgar) sirvieron como síntoma y marco referencial. Pero nada como Josienne por sí misma: fue tan bello lo vivido que tardará en curarse el escozor.