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Barcelona es la ciudad española que más ha aumentado el gasto social

El Ayuntamiento de la capital catalana destinó 201 euros a inversión social por habitante en 2017, un 20,1% más que en 2016

Una oficina de servicios sociales de Barcelona, en una imagen de archivo.
Una oficina de servicios sociales de Barcelona, en una imagen de archivo.

Barcelona es la ciudad española que más aumentó el año pasado el gasto en servicios sociales. Con 201 euros de inversión por habitante, la subida fue de un 20,1% en 2017 respecto a 2016, según el informe anual de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. Por primera vez, y coincidiendo con el primer año entero de mandato de la alcaldesa Ada Colau, la capital catalana entra en la lista de los 25 ayuntamientos “en excelencia social”, donde ocupa el quinto puesto. En ese ranking hay otras cinco ciudades de Cataluña: Esparreguera, Mollet del Vallès, Montcada i Reixac, Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià.

El presidente de la Asociación, José Manuel Ramírez, destaca que en el último índice “haya una gran ciudad como Barcelona y otras dos capitales de provincia, Zaragoza [en el puesto 15] y Granada [23]”. “Es relevante y debe reconocerse a estos ayuntamientos que son solidarios de verdad y no hacen solidaridad de fanfarria”, dice, y recuerda que el informe también señala a los “ayuntamientos pobres en servicios sociales”, los 40 que, de media, invierten menos de 39,7 euros por habitante en servicios sociales: “Vemos gastos por habitante por debajo de los 39 euros y en ciudades donde los alcaldes van a los rastrillos y actos benéficos”.

Cuatro ciudades vascas, las que más gastan

Las cuatro ciudades que encabezan el último Ranking Ayuntamientos en Excelencia Social de la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales son del País Vasco. Son Rentería (290 euros de inversión por habitante), Santurtzi (265) y Arrasate / Mondragón (255). La quinta, situada antes que Barcelona, es Baza, en Granada, con 188 (datos de 2015)

“Son los ayuntamientos los que atienden los problemas de proximidad y debe ser a través de dos herramientas, el pleno y los presupuestos, donde deben demostrar sensibilidad social y que se preocupan por las personas más vulnerables”, añade Ramírez. Para figurar en el índice anual que publica esta asociación profesional, se exigen cuatro requisitos a las ciudades, todas de más de 20.000 habitantes: que destinen más del 10% de su presupuesto a servicios sociales; que la partida aumente; que destinen más de 100 euros por habitante; y que publiquen datos en un portal de transparencia (donde se compara la inversión social ejecutada y publicada por el Ministerio de Hacienda un año, con la presupuestada el año siguiente).

La teniente de alcalde de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona, Laia Ortiz, celebra la entrada de la ciudad en el ranking de excelencia y asegura que, con datos cerrados de lo gastado por el área en 2017, la diferencia en relación con 2016 todavía es mayor. Si los datos del informe hablan de un gasto presupuestado de 323 millones de euros, Ortiz asegura que en realidad ha sido de 415 millones, porque hay partidas de los consorcios de educación o vivienda que no entran en las cifras del ministerio.

En cualquier caso, Ortiz recuerda que Barcelona en comú ganó las elecciones “con el compromiso de aplicar un plan de choque de emergencia social y plasmar en el presupuesto el cambio de prioridades”. Un objetivo, dice, “que permita consolidar de manera estructural la atención a las personas, no solo en momentos de crisis, ni solo a las personas vulnerables, sino a toda la población, desde la infancia hasta los mayores, con el objetivo de reducir las desigualdades con políticas de renta y con unos servicios públicos fuertes”. La concejal recuerda además que el esfuerzo del Ayuntamiento de Barcelona se ha hecho “en un contexto de recortes de otras administraciones que ha tenido un gran impacto en la ciudad”.

Un 80% en siete años

En cifras absolutas, el presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales también señala que las cantidades muestran cómo el gasto del Ayuntamiento de Barcelona en servicios sociales ha aumentado un 81% desde 2010. El presupuesto ha pasado de 178,3 millones de euros (que serían 111 euros por habitante) a 323,7 en 2017 (los 201 euros actuales).

En el caso de Esparreguera, el gasto es de 186 euros por habitante. En Mollet, 117; Montcada i Reixac 111 euros (con datos de 2015), Santa Coloma de Gramenet también 111 euros y Sant Adrià de Besòs, 104. En la lista de los que menos invierten figuran Vila-Seca (18 euros) y Roses (36).

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