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Puigdemont presiona a ERC para forzar el reglamento y ser investido

El expresidente y Rovira acuerdan la formación de la mesa pero la elección del president sigue en el aire

Carles Puigdemont en una imagen de archivo. AFP

Una cena en Bruselas, el pasado martes, fue el escenario en el que Carles Puigdemont y la secretaria de ERC, Marta Rovira, cerraron un acuerdo de mínimos para que eche a andar la legislatura. El único flanco sin ultimar es el de la investidura. El expresidente catalán insiste en forzar el reglamento parlamentario para permitir ser elegido estando en Bruselas. Los republicanos se parapetan en sus juristas para no valorar esa opción.

El acuerdo llega después de días de enfriamiento de relaciones entre ambas formaciones y de la crisis que ha desatado la apuesta de todo o nada de Puigdemont, huido en Bruselas. Junts per Catalunya y Esquerra vendieron el contenido del pacto cada uno a su manera. Para la llamada lista del president consistía en un pack: votar una Mesa del Parlament con mayoría independentista e “investir a Puigdemont como presidente”. ERC, por su parte, aseguró que se descartaba un “bloqueo” en la constitución de la Cámara y que “estudiará” con sus servicios jurídicos las posibilidades de un debate de investidura telemático o delegado, leído por otra persona.

Los republicanos tienen el mismo problema que en la pasada campaña electoral: no encuentran el tono para confrontar las tesis de Puigdemont por temor a atacar lo que representa. En ERC sienten que Junts per Catalunya busca hacerles responsables de que el expresident sea reelegido y la única defensa que encuentran es lo que decidan sus abogados. Una posición que se ha ido modulando. El pasado lunes, el diputado electo Roger Torrent aseguró que deberían ser los letrados del Parlament los que dieran la luz verde a la posibilidad de una investidura vía Skype. “Hay aspectos técnico-jurídicos que no corresponde a ERC valorar. Corresponde a los letrados definir como se interpreta el reglamento del Parlament”, dijo. Ahora pedirán un dictamen propio.

El partido de Oriol Junqueras insiste en que Puigdemont es su candidato a president pero no están dispuestos a hacer una modificación reglamentaria que seguramente acabará recurrida ante el Tribunal Constitucional. Fuentes republicanas creen que la vía delegada puede tener algún recorrido, pero se muestran prudentes y esperan a ver qué dice su dictamen. A los republicanos les correspondería la presidencia de la Mesa según su pacto y por tanto la persona designada se vería muy comprometida legalmente si se fuerza el reglamento, haciendo una interpretación laxa.

Quienes sí expresan sin reservas sus objeciones a la investidura telemática son los partidos constitucionalistas. La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, explicó ayer que los letrados del Parlament ya trabajan en un informe jurídico sobre la posibilidad. Desde la Cámara niegan que haya un encargo y aseguran que se trata de un debate de trabajo interno.

Boicot a la sesión

Ningún cargo de partido o electo de Junts per Catalunya o de ERC quiso referirse a los términos del acuerdo. “La ley electoral ha permitido que el presidentPuigdemont y otros electos hayan podido presentarse a las elecciones. Y así se ha hecho. Ahora será la Mesa del Parlament la que interprete el reglamento para poder esclarecer la investidura del presidente Puigdemont”, aseguró el coordinador del PDeCAT en las Cortes, Jordi Xuclà. El portavoz neoconvergente, Carles Campuzano, insistió en que el reglamento del Parlament no prohíbe de forma explícita la investidura a distancia.

La CUP insiste en la vía unilateral

La CUP pidió ayer a Junts per Catalunya y a ERC que detallen el “contenido material de su acuerdo” y tildó de “muy irresponsable” que no hayan explicado el programa del futuro gobierno. Los anticapitalistas, que consideran declarada la república, abonan la vía unilateral y apuestan por mantener vivo el “conflicto democrático” con el Estado. La CUP entienden que sus socios traicionarían a los electores si regresan a la pantalla del “autonomismo” pero, con todo, no obstaculizarán la composición de la Mesa ni contribuirán a nuevas elecciones.

Los republicanos también pusieron en valor que lograron parar la idea de Junts per Catalunya de boicotear la sesión de constitución del Parlament. El plan de la llamada lista del president pasaba por que los 70 diputados independentistas —dando por descontado la presencia o sustitución de los ocho electos en prisión o en Bruselas— no asistieran y así no hubiera quorum. Para ello aceptan que haya una Mesa con mayoría secesionista, lo que dejaría a Catalunya en Comú fuera del órgano director de la Cámara.

ERC defiende que hay que centrarse en asegurar la mayoría independentista en el pleno el próximo miércoles. La situación de los ocho diputados en Bruselas o en prisión 17 aún no es clara. Pese a ello, sí ha puesto otros temas sobre la mesa. En la anterior legislatura, los convergentes tenían el 60% de los puestos del Govern y ERC, el resto. Las negociaciones de un futuro Ejecutivo catalán pasan por una repartición paritaria de estos cargos. Los republicanos además se quieren asegurar más peso en el Ejecutivo más allá de una vicepresidencia.

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