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El experto canino de Angrois se jubila

Brus, especialista en rastreo de restos humanos de la Policía Nacional, se retira del servicio en un pueblo gallego

Marta y Brus en su finca de Salcedo (Pontevedra).
Marta y Brus en su finca de Salcedo (Pontevedra).

El gran experto canino de la Policía Nacional, el único del selecto club de rastreadores de este cuerpo capaz de detectar restos de sangre, corre tras una pelota en un monte de Salcedo (Pontevedra) y se la lleva de vuelta a Marta mientras espera nueva orden. A sus 11 años, y después de una vida estricta al servicio de la sociedad, a Brus, un braco alemán de pelo corto, le sobra tiempo.

La semana pasada abandonó la unidad canina de la Policía Nacional de Madrid en el coche de sus nuevos compañeros de vida (una pareja gallega con un hijo de tres años y una golden retriever de dos) y durante las largas horas del viaje no se inmutó. Ni un gemido, ni un ladrido. Pensaron que podía tener algún problema de garganta pero era solo disciplina. Quebró de madrugada, cuando Marta y Pablo apagaron la luz de la terraza de su nueva casa. Entonces aulló algo.

Brus se jubila más tarde de lo habitual. Sus especiales cualidades olfativas lo hacían indispensable para el trabajo policial, así que lo mantuvieron en activo dos años por encima de la edad habitual mientras adiestraban a otro perro joven que pudiese reemplazarlo. Ahora la Policía Nacional tiene en plantilla a ocho canes rastreadores (siete en la península y uno en Canarias) capaces de localizar restos humanos en el agua o de detectar desde una lancha el olor de los gases que desprende un cadáver en descomposición. Pero las aptitudes de Brus iban más allá. Realizaba sus misiones en pasivo, tumbándose sobre el posible hallazgo sin ladrar, en completo silencio, para no contaminar los restos con su saliva.

La retirada le llega en plena forma. Es un abuelo atlético, todavía muy activo, con un hoja de servicio intachable. Su trabajo fue fundamental en casos como los del accidente del Alvia en Santiago de Compostela, el parricidio de los niños de Córdoba o el asesinato de Marta del Castillo, pero también en otros cuya intervención permitió salvar vidas. “Se merece un buen retiro”, sostiene Rosa Chamorro, presidenta de la ONG “Héroes de 4 patas” creada hace dos años por ella misma y un puñado de miembros de la Policía Nacional amantes de los animales. “Queremos que dejen de ser una simple herramienta de trabajo y se les valore como auténticos compañeros”, reclama Chamorro un retiro digno para estos profesionales adiestrados militarmente.

La ONG le ha encontrado un hogar a Brus tras un proceso selectivo largo. Marta, su marido, Pablo, y el hijo de ambos, Brais, forman una familia “muy deportista, viven en una casa con finca a lado del campo y han vivido muy de cerca el accidente de Santiago”, enumera la policía Chamorro algunas de las características que han contado en la selección. “Te enamoras de él con solo mirarlo; no tengo palabras, parece que llevase con nosotros toda la vida”, cuenta Marta emocionada su experiencia con el perro.

En solo un par de días se adueñó del sofá. Fue poco a poco ocupando espacio. “Me hace gracia; mi marido se quejaba de que no tenía un colega para ver los partidos y ahí está él ahora a su lado, atentísimo”, cuenta entre risas. Brus era un caso singular pero Héroes de 4 patas tiene en su página web una larga lista de canes de trabajo jubilados o prejubilados (algunos muy jóvenes porque tras ser adiestrados no alcanzan las aptitudes necesarias) que esperan encontrar también su propia familia. La ONG policial lo tiene claro. “Como cualquier trabajador, merecen una jubilación digna”. Y a quienes les reprochan que los utilicen para trabajar, les advierten de que “solo ellos son capaces de localizar a un bebé sepultado bajo los escombros”.

Brus ya no sigue más rastro que el de la pelota que le lanzan en Salcedo. Se va adaptando a su ociosa vida. De momento prefiere dormir en la caseta de la finca, aunque pase el día en casa, donde tiene su propia cama. Marta no fuerza la situación: “Si me pide que le abra para salir yo le abro; solo quiero que esté cómodo, que disfrute”.