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La CUP da un mes al Govern para que haga efectiva la proclamación de la república

El secretariado del partido propondrá a su consejo político suspender la actividad parlamentaria de los diputados

La diputada de la CUP Anna Gabriel antes de su comparecencia en el Parlament este martes. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

La CUP exigió anoche a Carles Puigdemont que fije un plazo máximo de un mes para negociar con los interlocutores internacionales y el Gobierno central la proclamación de la república catalana. Visiblemente contrariados, los anticapitalistas explicaron que a última hora se cambió el guion de la jornada en pos de esa negociación. El secretariado de la CUP propondrá a su consejo político, su órgano máximo político, suspender la actividad parlamentaria de los diputados para no volver “en ningún caso” a la actividad parlamentaria autónoma.

Quim Arrufat, portavoz del secretariado de la CUP, confesó que los anticapitalistas sentían “cierto desconcierto” por cómo se había desarrollado la jornada en la que no se acabó de proclamar la república catalana. El exdiputado precisó que una hora antes del inicio de la sesión se cambió el guion que habían consensuado con el Govern y con Junts pel Sí tras el referéndum del 1 de octubre. “La cadena de confianzas con Puigdemont no ha quedado rota pero sí tocada”, afirmó Arrufat.

Arropado por todo el secretariado, Arrufat recordó que la posición de la CUP siempre había sido declarar la independencia y proclamar la república para poder encarar una negociación con el Estado de igual a igual. “No se ha proclamado aunque Rajoy entienda que sí”, afirmó en alusión al discurso que de forma simultánea estaba pronunciando la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. La sensación entre los anticapitalistas es que la suspensión no evitará la reacción del Estado contra la Generalitat.

Comprometida desde el primer día en la movilización, la CUP estaba absolutamente convencida de que Puigdemont cumpliría el acuerdo y proclamaría la república. Los diputados anticapitalistas aseguraban que estaban consensuando un documento que al final no prosperó.

La comparecencia de Carles Puigdemont estaba programada para las 18.00 pero comenzó con una hora de retraso. El propio president pidió una hora adicional para negociar in extremis un cambio en los términos. Se reunió con varios diputados anticapitalistas para explicarles que cambiaba el guion pactado y que se dejaba en suspenso la declaración de independencia en pos del explorar más diálogo. La CUP asegura que el pacto era declarar la independencia sin ningún tipo de adjetivos. Lo aprobado, aseguró Arrufat, “genera una confusión en campo propio que será difícil de reconducir”. “La CUP no permitirá que esta legislatura acabe sin aplicar los resultados. Queremos dar un mensaje de tranquilidad y no permitiremos que se acabe sin que se pueda aplicar la declaración”.

Durante el pleno, tras la comparecencia de Puigdemont, Anna Gabriel subió al atril de la Cámara y reveló que habían preparado una intervención solemne en diez idiomas distintos para la sesión. Al final no la pronunciaron y habló ella sola. “Nos hubiera gustado hacer una proclamación solemne. Tocaba eso. Y hemos perdido la ocasión. Era el único instrumento eficaz”, afirmó. La diputada mostró su desengaño después de que muchos ciudadanos, en alusión a los más de dos millones de personas que participaron en la votación del 1 de octubre, hubieran optado por desobedecer al Estado y al Tribunal Constitucional. “No podemos suspender los efectos de nada. ¿Con quién vamos a mediar? ¿Ante un Estado que amenaza, persigue, con fuerzas policiales y militares, que agita la extrema derecha, que niega los derechos políticos y civiles básicos?”, se preguntó. Eso sí: Gabriel rechazó la “moral de derrota” y avisó de que no piensan renunciar a nada. “No hay derrota que valga; empieza una nueva etapa de lucha”.

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