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Las mezquitas evitan el ‘procés’

“No lleven el conflicto a los lugares de culto”, reclaman a los políticos las religiones minoritarias en Cataluña

La Iglesia católica catalana tiene una brecha abierta por el procés. Obispos y cientos de sacerdotes reclamaron al Gobierno central respeto por el autogobierno de Cataluña antes del referéndum. El resto de confesiones intentan mantenerse al margen de la situación política. Los musulmanes han pedido expresamente que no se hable de independentismo en las mezquitas, como ocurrió en un acto promovido por ERC días antes de la votación. Los evangélicos, que también evitan posicionarse, se han ofrecido como mediadores externos. La comunidad budista ha convocado una meditación sine die frente al Palacio de la Generalitat para “inspirar” a los políticos.

Maratón de silencio frente al Parlament.
Maratón de silencio frente al Parlament.

“Las entidades religiosas no deben orientar políticamente a sus fieles, en las mezquitas no cabe ningún discurso político”, sostiene Mohamed El Ghaidouni, responsable de la Unión de Centros Islámicos de Cataluña (UCIDCAT) con presencia casi el 80% de las mezquitas (176).

Su federación dictó unas instrucciones internas en árabe a los imames en las que “daba libertad de optar a una opción u otra a los fieles pero aclarando que como comunidad nos mantenemos al margen”, asegura. El pasado 19 de septiembre, en una pequeña comunidad del municipio barcelonés de Sant Vicenç del Horts – que tiene entre sus 28.000 habitantes al vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras-, se produjo una visita incómoda.

El secretario de la alcaldesa del municipio (Maite Aymerich, de Esquerra), llamó al responsable de la mezquita Al Huda para “una visita de cortesía”.. Se presentó a las siete de la tarde con el secretario de Inmigración de la Generalitat, Oriol Amorós. “Nos dijo: ‘El que quiera que vote’ y nos explicó que el futuro de los extranjeros va a cambiar en Cataluña porque hay un referéndum”, asegura el presidente de la comunidad musulmana en el municipio, Ibrahim Bayejou, sobre la visita adelantada por El Confidencial.

“En la mezquita entramos y salimos, no estamos para hablar de estas cosas. No tenemos tiempo porque no nos interesa, nadie vota porque no saben nada”, explica Bayejou al teléfono, con un castellano rudimentario. Asegura que sus convecinos tenían interés por la reunión como inmigrantes: “Pensamos que vendría a explicar posibles problemas con los papeles”.

Los ateos aplazan el debate hasta que la situación esté “menos caliente”

“Intentamos ser neutrales en la batalla política”, asegura Albert Riba, presidente de Ateus Cataluña. Casi uno de cada cinco catalanes (18%) se declaran ateos. La asociación que aglutina a una parte de ellos cedió el local que comparte con otras asociaciones para la votación, pero no se pudo llevar a cabo por problemas con internet, añade Riba. Protestaron por la actuación policial del 1 de octubre pero no se ha pronunciado “ni a favor ni en contra” de la independencia. “Es un tema muy caliente que tiene muchos matices, es mejor posponer el debate”, valora el presidente.

“Les pedimos a los dirigentes respeto y que no se aprovechen la inocencia de algunos de los responsables de los centros de la comunidad musulmana para hacer política, que no nos usen para crear conflictos en lugares de culto”, añade El Ghaidouni.

“Tenemos claro desde hace mucho tiempo que las mezquitas no pueden desempeñar un papel político”, añade Fouad Borni, presidente de Federación Islámica Catalana (FIC), con un centenar de comunidades en Cataluña. Asegura que no han vivido ningún episodio similar al del pueblo de Junqueras. Pero confirma el afán del independentismo por entrar en las mezquitas. “Lo intentaron en algunos de nuestros centros Lleida y Girona, pero nos negamos. Nuestra postura es clara”.

Según una encuesta de la Generalitat, de 2015, el 7,3% de la población catalana se declara musulmán, frente a un 52% que se define como católica. La comunidad evangélica, con un 2,5% de fieles entre la población, es la segunda comunidad con más lugares de culto tras la católica, con 725. Ellos tuvieron que celebrar una reunión de urgencia dos días antes del referéndum. El 29 de septiembre, medio centenar de pastores protestantes se juntaron convocados por el Consejo Evangélico de Cataluña.

La consigna se parecía a ese término que está estos días tan denostado: la equidistancia. “Pensad que el domingo, en el mismo banco de la iglesia, podréis tener sentados a independentistas, unionistas, equidistantes y otros en total desacuerdo. Sois los pastores de cada uno de ellos”, les dijo Guillem Correa, el secretario general del Consejo. Tras mostrar su solidaridad con “las personas indefensas que han sido violentamente maltratadas por una parte de las fuerzas del orden público”, el consejo se ofreció en un comunicado del pasado 4 de octubre como mediador “a disposición de las maltas autoridades para contribuir”. Correa asegura que no han recibido ninguna llamada ni desde Moncloa ni del Palau de la Generalitat.

Frente a la sede del Govern, en el parque de la Cuidadella de Barcelona, meditaron el lunes por la tarde miembros de la Coordinadora Catalana de Entidades Budistas, la confesión más minoritaria en Cataluña junto con los ortodoxos, que defiende la opción de un referéndum “con garantías y acordado”. Se congregan en una cita que han llamado “maratón de silencio” que este martes se ha tenido que desplazar hasta la Estación de Francia porque el parque ha sido cerrado. Buscan “conectar con la fuente original de la sabiduría, lo que budistas llamamos la vacuidad”, explica Pepe Aponte, presidente de la coordinadora, con un deseo: “A ver si inspira a los políticos”.

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