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Una obra en el sótano causa grietas y cortes de agua en un edificio de Santa Eugenia

Los vecinos temen por sus casas, que pueden hundirse por daños en la estructura

Un grupo de vecinos de Santa Eugenia denuncia una obra en su edificio.
Un grupo de vecinos de Santa Eugenia denuncia una obra en su edificio.

Los inquilinos del número 54 de la avenida de Santa Eugenia, frente al parque Zazuar, están preocupados: una obra en el sótano ha provocado grietas y diversos cortes de agua en el edificio. Un portavoz de Inintec, la empresa que proyecta construir 20 trasteros en los bajos del bloque, asegura que las fisuras ya existían antes de que se iniciaran los trabajos. Los vecinos lo rechazan y denuncian que se han desnudado los cimientos. La obra fue precintada por los Bomberos del Ayuntamiento por seguridad a finales de julio.

Los vecinos piden que el espacio sea restituido y alertan del peligro de no hacerlo: “El edificio está construido sobre una zona arcillosa y puede haber corrimientos. Nuestro arquitecto sostiene que el edificio se va a mover hasta que la cimentación vuelva a su estado original”, afirma María del Carmen Ortega, presidenta de la comunidad de vecinos.

“Bajo el bloque pasa un río. Los edificios cercanos han ido cediendo sin ser alterados, incluso han tenido que poner unas vigas para sostenerlos”, explica José Félix, un jubilado que lleva viviendo 31 años en el edificio, que alberga a unas 70 personas. “Hay que pararlo como sea”, exclama Victoria García, que habita el bloque desde que se inauguró, hace medio siglo. “No duermo por las noches. Tengo miedo de que se me caiga la casa encima”, recalca la mujer. Sin embargo, la posibilidad del desalojo nunca ha estado sobre la mesa.

Tres operarios iniciaron los trabajos en la cara posterior del inmueble, en la calle de Puentelarra, el 29 de junio. Abrieron un hueco junto a la puerta metálica del sótano, que según los vecinos hace las veces de cámara de aire. Por él discurren tuberías y bajantes. Los vecinos afirman que han salido 12 camiones de tierra y que se ha ahondado varios metros en el suelo, cuando las normas municipales no dejan excavar más de 40 centímetros. Los afectados sostienen que la empresa no tiene permisos para construir y que, además, no informó a la comunidad de vecinos.

Un portavoz de Inintec reconoce que las obras no disponen de licencia municipal, pero se ampara en el silencio administrativo, “que es vinculante”. Además, asegura que los vecinos sabían los planes hace “al menos siete meses”. La fachada del bloque, de ocho alturas y ladrillos vistos, comenzó a resquebrajarse a consecuencia de las vibraciones del martillo mecánico, según los inquilinos. También afloraron grietas en las viviendas, sobre todo en las más cercanas a los trabajos. La más perjudicada es la casa de Isabel, un bajo, pero la octogenaria no permite la entrada a su domicilio. En casa de Ortega, un primer piso, hay pequeñas grietas en la pared. Inintec sostiene que las fisuras son previas a sus operaciones y tiene la intención de continuar las obras en septiembre. “Tendremos que atarnos, como la baronesa Thyssen contra la tala de árboles”, planea José Félix.

La zona está precintada por los bomberos después de que los vecinos denunciaran el caso en la Junta de Distrito de Villa de Vallecas. Desde el exterior apenas se ve el estado de la obra, que desprende un fuerte olor a humedad. “En noviembre, Inintec nos dijo que había comprado 300 metros de local comercial, pero ese local no existe”, relata José Félix.

Este vecino pensó que sucedería lo mismo que en otras ocasiones: “Ya han venido 14 compradores, pero al ver de qué se trataba realmente no regresaron”. Esta vez ha sido diferente. “Incluso se han puesto con una mesa frente a la obra para reservar trasteros por 150 euros. El precio final era de 6.000 euros, pero ninguno de nosotros piensa comprar”, confirma Resurrección, otra vecina.

“Se están separando los edificios”

“Las vibraciones de las obras en el sótano han afectado a la junta de dilatación. Se están separando los edificios”, exclama María del Carmen Ortega, presidenta de la comunidad de vecinos. Los inquilinos hacen la prueba y consiguen introducir una moneda entre su bloque y el contiguo. También desconchones.

La empresa que inició las obras dice tener documentado que las grietas son anteriores. “Las fisuras pueden aparecer por errores en el proyecto o la construcción, o bien por causas sobrevenidas”, explica Tamara Pérez, arquitecta de Arquiterra Estudio.