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Un jardín cultural

El parque Juan Carlos I celebra su 25 aniversario erigido como uno de los espacios verdes más vanguardistas de la capital

Vista panorámica del parque Juan Carlos I. Ampliar foto
Vista panorámica del parque Juan Carlos I.

Cinco dedos gigantes que brotan del cemento, un manto vegetal que cubre unas llanuras interrumpidas por una escalera blanca o árboles de acero. Estas son algunas de las 19 esculturas abstractas que esconde el parque Juan Carlos I (Glorieta Sar Don Juan de Borbon y Battermberg, s/n), emulando un antiguo jardín romano. Este es un parque que rompe con las normas. Tanto que es casi raro: en el corazón de sus 160 hectáreas aparece una estufa fría de hormigón y cristal. Dentro de la estructura, que aprovecha sistemas de calefacción pasivos para lograr un microclima, florecen bambúes, un jardín japonés, o una variedad de especies suculentas.

“Organizamos visitas al parque porque nos queda cerca y siempre descubrimos algo nuevo”, cuenta Gloria Higueras, de 73 años. Va acompañada de cinco vecinas del barrio de Corralejos, en Barajas. El ala derecha de la estufa fría alberga una sala museizada aunque parece abandonada. En su entrada se publicitan dos exposiciones: El árbol y Leyenda en el bosque. "Esa sala lleva cerrada prácticamente desde su inauguración [en 2001]", cuenta David Carrascosa, presidente de la asociación cultural Barajas Bic, dedicada a la defensa y difusión del patrimonio histórico del distrito. "El auditorio está en una situación similar", continúa, "por eso, desde 2013, hemos reclamado al Ayuntamiento que reactive la sala. Este año, al fin, se comprometió a dedicar un presupuesto para ello, pero sin un plazo cerrado”.

El edificio —que fue galardonado con la Mención a los Oficios dentro de los premios de Arquitectura y Vivienda de la Comunidad de Madrid en 2001— alberga un área de exposiciones de más de 1.500 metros cuadrados cerrada al público. Un anuncio en una cartulina naranja explica que durante el verano habrá actividades especiales para los niños como “exploradores en el parque” y “juegos de agua”.

Con motivo del 25 aniversario del parque, que se celebra este año, Barajas Bic organizó un ciclo de cinco conferencias para hablar sobre la arquitectura, la botánica y el paisajismo del parque. “Se llenaron todas”, celebra Carrascosa. El contenido de las charlas quedará reflejado en un libro que está coordinando la asociación y que sufragará la Junta Municipal de Barajas.

El parque Juan Carlos I, obra de los arquitectos José Luis Esteban Penelas y Emilio Esteras Martín, supuso la culminación del ambicioso proyecto municipal del Campo de las Naciones. A su entrada todavía se puede leer las intenciones de sus ideólogos:  “Pretende ser la puerta de bienvenida a Madrid” así como recuperar lo que entonces era un entorno degradado.

Actualmente, a primera hora de la mañana, dominan el espacio verde más mayores que jóvenes. En el área de mayores, los bancos tienen pedales enfrente para que, mientras los usuarios conversan, se ejerciten. Carlos Morales, de 69 años, está ofuscado porque una “máquina de pesas” no funciona. Como alternativa, hace uso de la rueda de hombro que parece un timón de un barco al que hay que hacer girar sin parar. “Yo me voy a orinar por allí”, le dice su amigo, también mayor, que se pierde camino a los merenderos. En el área de juegos infantiles de al lado no hay nadie. 

Un ciclista pasea por un sendero del parque. ampliar foto
Un ciclista pasea por un sendero del parque.

A la ría, en bici

El parque, con más de 14.000 árboles, está emplazado en el área del antiguo Olivar de la Hinojosa, del que se han conservado una buena cantidad de olivos (21 hectáreas). De hecho, uno de sus más importantes objetivos fue la preservación y recuperación de los 2.000 olivos bicentenarios, uno de los últimos recuerdos del casi olvidado mundo rural madrileño.

Una de las mejores formas de conocer las hechuras de este parque es utilizando las bicicletas que ponen a disposición de los usuarios. Esto permite apreciar la ría que atraviesa la zona verde y llegar hasta el lago. También se puede recorren en un tren gratuito (los días laborables no lectivos de 11.00 a 13.00 y de 16.00 a 18.00).

El concepto básico de estructuración del parque es el círculo —de un kilómetro de diámetro—, como figura simbólica. Remite a los primigenios jardines: un paraíso que queda separado del caótico mundo que lo rodea. A pesar de que el parque cuenta con una zona para perros, Sultán, un boxer negro, chapotea en la fuente inspirada en la Estrella de David, símbolo identitario del pueblo hebreo y de su historia. Esta fuente forma parte de la senda de las tres culturas, un conjunto de tres jardines que pretende simbolizar la convivencia que se dio hace siglos en España entre judíos, musulmanes y cristianos. Cada jardín, a pesar de tener su propio circuito, está perfectamente integrado como parte de un todo para representar el auténtico microcosmos que se vivió durante la Edad Media.

El parque en datos

Escultura de cinco dedos gigantes en la zona verde.
Escultura de cinco dedos gigantes en la zona verde.
  • Superficie: 160 hectáreas.
  • Administración: Ayuntamiento de Madrid.
  • Horario: De junio a septiembre: de 7 a 1 horas. 
  • Entrada: Gratuita.
  • Puntos de interés: El jardín de las Tres Culturas. Estufa Fría, un invernáculo con una colección de plantas exóticas y 19 esculturas abstractas.
  • Cómo llegar: Metro: Feria de Madrid (línea 8). Bus: 104, 112, 122.
  • Servicios: Piragüismo, zonas infantiles, para mayores, caninas y deportivas.