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REPORTAJE

La semana de furia del veterinario

Un hombre, de 44 años, está acusado de matar a su exsuegro y un camarero. También tiroteó a dos policías

Así fue la detención del autor del tiroteo.

“¡Atención! Como muchos de vosotros ya sabéis, la Clínica Veterinaria Casas ha cambiado de propietarios. No obstante, quien quiera contactar con el veterinario Jordi Casas para continuar cuidando a sus animales, puede llamarlo. ¡Os atenderá inmediatamente! Gracias”. Con ese mensaje, Casas se despidió de la clínica que llevó durante 12 años en Corbera (Barcelona). La dejó en 2014. El jueves, fue detenido después de tirotear a dos policías, intentar atropellar a otra patrulla y huir montaña a través armado con un arma larga, una especie de AK-47.

En una semana, el veterinario, de 44 años y sin antecedentes penales, mató presuntamente a su exsuegro, tiroteó a un camarero y a la dueña de un local y además disparó contra los dos agentes de Gavà. Los Mossos le acusan de dos homicidios consumados y de tres tentativas.

Todo empezó el jueves 29 de junio. Ese día un vendedor ambulante que pasaba por delante del Sindicat del Vi, un bar de vinos y tapas, en Vilanova i la Geltrú, vio a Gabriella, su dueña, arrastrándose para pedir auxilio. Un helicóptero la evacuó en estado crítico al hospital, donde se recupera. Junto a ella, en el suelo y muerto a tiros, yacía uno de sus trabajadores, de 31 años, que hacía unos meses que había contratado. El agresor huyó de allí, no está claro de qué forma, y, aunque los Mossos lo intentaron, no consiguieron encontrarle.

El pistolero actuó ante el tanatorio donde velaban a su última víctima

Tres días después, de nuevo, un pistolero apareció en escena. En esta ocasión fue en Miami Platja, una zona muy turística de Mont-roig del Camp, en Tarragona. Un hombre entró en la casa de Miguel Martín, de 63 años, y le mató de dos disparos cuando estaba en la cocina. La puerta no estaba forzada, ni habían robado nada. Cuando los Mossos recibieron el aviso, el asaltante había huido.

El tercer episodio fue el jueves. A las tres y media de la tarde, una persona avisó a la Guardia Urbana de Gavà de que había un hombre merodeando frente al tanatorio que la ciudad comparte con Castelldefels. Llevaba muchas horas allí, mirando los coches aparcados... Cuando los agentes se acercaron a identificarlo abrió fuego contra ellos. Uno de los policías, de 50 años, está en estado crítico al recibir un tiro en el cuello.

El arma intervenida al detenido.
El arma intervenida al detenido.

Luego se subió a su Alfa Romeo verde y huyó por la carretera que discurre por la costa catalana sur. En la entrada de Cubelles, donde vive, intentó a atropellar a una patrulla que le dio el alto. Los Mossos dispararon contra él y le hirieron en el antebrazo y la pierna, pero no se detuvo.

El helicóptero de la policía, que participaba en el operativo de cierre para detenerlo, le localizó en un camino sin asfaltar. Dejó el coche y una mochila, y, pertrechado con el arma larga, se agazapó entre unos arbustos. Con el foco del helicóptero encima, pudo oír como llegaban los policías para apresarle. No opuso resistencia.

Los Mossos acusan a Jordi Casas, el mismo veterinario que se ofreció a seguir con los animales de sus antiguos clientes cuando dejó la clínica, de ser el pistolero de los tres casos. Todavía no está claro qué le movió a actuar así. No descartan que esperase delante del tanatorio donde enterraban a su exsuegro, al que él presuntamente mató, para ver si salía su expareja, una antigua auxiliar de su clínica.Tampoco se sabe qué relación tenía con la dueña y el trabajador del Sindicat del Vi. Casas vivía cerca del bar que tiroteó. Ella declaró que no le conocía de nada.

Uno de los elementos clave para la policía es que en los tres casos se usó una munición muy específica y poco común, 222 Remington. Los Mossos registraron ayer la vivienda de Casas, que tenía permiso de armas, y sus dos coches. El veterinario sigue en el hospital, recuperándose de las heridas. Por ahora no ha contado qué desató su semana de furia. 

El detenido fue inhabilitado el año pasado por impago

Jordi Casas se licenció como veterinario por la Universidad Autónoma de Barcelona en 1996. En 2002 abrió su propia clínica en Corbera con su pareja, otra veterinaria con la que salía desde hacía tiempo. Cuando rompieron, la mujer salió del proyecto, y él siguió allí hasta 2014 y entabló una nueva relación sentimental con una auxiliar del centro. En mayo del año pasado, Casas fue inhabilitado por el Colegio de Veterinarios de Barcelona, según consta en el Diario Oficial de la Generalitat. El motivo fue el impago de las cuotas.
Casas tenía diversas deudas, según fuentes del sector. Desde que traspasó la clínica a otra veterinaria, han llamado al menos una decena de veces al establecimiento reclamando deudas que presuntamente contrajo Casas. Otras fuentes apuntan a que el hombre trabajaba con otro veterinario, que le echó.
Personas de su entorno definen a Casas como una persona taciturna, con cambios de humor. También destacan su gran amor y dedicación hacia los animales.