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OPINIÓN

El silencio de Artur Mas

¿Realmente el ex presidente no sabía nada de las finanzas ni de las actividades de su gran amigo y colaborador Germà Gordó?

Artur Mas con Germà Gordó, el pasado mes de febrero.
Artur Mas con Germà Gordó, el pasado mes de febrero.

El repentino silencio de Artur Mas sobre la imputación del que fuera su mano derecha, Germà Gordó, y la negativa de éste a dejar el escaño genera todo tipo de preguntas que los dirigentes del PDeCAT deberán responder si aspiran a capitanear algo más que un revival de Convergència.El que fuera gerente del partido, jefe de los dos tesoreros manchados por el caso del 3%, secretario del Gobierno de Artur Mas y exconsejero de Justicia está investigado por el cobro de comisiones a cambio de adjudicación de obra pública. Nadie cuestionó en su día la valía política de Gordó, de la misma manera que nadie duda que nunca habría acumulado tanto poder de no haber sido amigo y miembro del núcleo más cercano de Artur Mas. El progresivo estrechamiento del cerco sobre Gordó lo es también sobre Mas, que cada vez lo tiene más complicado para mantener su versión de que él nunca supo nada de las finanzas de Convergència ni de cómo se llenaban las arcas del partido. ¿Realmente Artur Mas no sabía nada de las finanzas ni de las actividades de su gran amigo y colaborador?

Pero lo verdaderamente novedoso en el escaparate neoconvergente es que un diputado pierda el apoyo del partido (o de una parte sustantiva del mismo) y se vea con fuerzas para continuar en el escaño. La coordinadora Marta Pascal le ha pedido que se vaya. Artur Mas, no. ¿Es mantener el escaño el premio para callar lo que sabe?