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El partido de Colau se desmarca del referéndum unilateral de Puigdemont

Los sindicatos piden garantías para los funcionarios en la reunión del Pacto Nacional por el Referéndum

Carles Puigdemont y Carme Forcadell en las escalinatas del Parlament.
Carles Puigdemont y Carme Forcadell en las escalinatas del Parlament.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, no logró este martes, en la reunión del Pacto Nacional por el Referéndum, atraer al nuevo partido impulsado por Ada Colau a su plan de impulsar una consulta de independencia unilateral. Catalunya en Comú se mantuvo en su defensa de un referéndum “con garantías” y que interpele a la comunidad internacional y a la gran mayoría de la ciudadanía catalana. El president anunciará la fecha y la pregunta de la consulta de forma inminente.

Los comunes se mantuvieron fieles a su estrategia de no revelar su posición hasta finales de este mes o primeros de julio, cuando ya dispondrán de información sobre cómo piensa afrontar el Gobierno la consulta y sobre qué base jurídica. La realidad es que Puigdemont tampoco les pidió a ellos ni a las decenas de representantes de partidos, entidades y sindicatos que alentaran la vía unilateral. Colau, de baja maternal, no asistió a la sesión pero sí Gerardo Pisarello, teniente de alcalde, que recriminó al Gobierno del PP su negativa a aceptar y negociar la consulta y su intención de criminalizar el derecho a decidir.

El Pacto Nacional por el Referéndum, que ha reunido a más de medio millón de firmas de apoyo a la consulta, continuará “vivo” aunque su ejecutiva dimitirá de sus funciones. Xavier Domènech, coordinador de Catalunya en Comú, mostró su satisfacción de que el órgano funcione cuando hace una semana parecía “desaparecido”, durante la cumbre de partidos soberanistas. Joan Ignasi Elena, el exdiputado socialista que lo ha pilotado, defendió su continuidad porque es la expresión del “catalanismo político”. “Tiene que seguir y está vivo”. “No somos cuatro: se ha constatado que somos una mayoría: la de los del sí; la de los del no y la de los que se lo piensan. El referéndum no divide sino que une en torno a una urna que es transparente, clara y limpia”. Elena recalcó que no es la función del Pacto avalar o no la vía unilateral.

Domènech alegó que el pacto debe servir para reivindicar el derecho a la autodeterminación al tiempo que rechazó “las prisas” y vaticinó que la conquista del referéndum será “larga”. “Hemos constatado que el principal adversario para lograr un referéndum efectivo y con garantías no es otro que el gobierno del PP”, subrayó. El diputado evitó responder claramente si descartan o apoyar la vía unilateral y puso matices a ese dilema. “El problema no es la vía unilateral o no: significa si tiene garantías y si tiene reconocimiento internacional. Y eso no nos lo han explicado. Nos piden cierta profesión de fe”, avisó.

Podem, mientras, mantuvo una actitud equidistante. Albano Dante Fachin calificó del Pacto como una “herramienta” imprescindible. Pero estiró de las orejas a todo el mundo: primero pidió a la Generalitat que revele ya su plan e instó a todos los partidos a no “escudarse” en el pacto para no despejar su posición. La ejecutiva de Podem considera que la votación que planea Puigdemont no será un referéndum al uso y, de momento, a la espera de lo que decidan los círculos, la respaldan como una movilización popular.

Puigedmont defendió en el cónclave su lema de referéndum o referéndum ante la oposición de los representantes empresariales que reivindicaron la necesidad de pactarlo. Lluis Llach, diputado de Junts pel Sí, sostuvo el escaso margen que ha dejado a los independentistas la cerrajón del Gobierno de Rajoy e instó a los comunes a tener una “actitud más activa y menos pasiva porque con su implicación todos iríamos mejor”. La reunión constató que el soberanismo otorga un futuro diferente al Pacto: Junts pel Sí quiere que se mantenga en stand by; los comunes quieren reforzarlo y la CUP que se reconvierta en el órgano que vele por las garantías del referéndum unilateral y que pilote la campaña del “sí” y del “no”. “Se ha intentado hasta el final pactarlo; ahora es el momento de conseguirlo y fijar ya la pregunta y la respuesta”, zanjó Benet Salellas, de la CUP.

Los sindicatos piden blindar a los funcionarios

C. ORQUÍN

Más allá de los partidos, la Generalitat es consciente de que necesita el apoyo del resto de organizaciones sociales para impulsar el referéndum, aunque Puigdemont no lo pidió explícitamente en el encuentro de ayer. Los sindicatos CC OO y UGT, si bien defendieron el derecho a decidir, centraron sus intervenciones en la necesaria protección de los trabajadores públicos de la Generalitat en el caso de que se celebre un referéndum. Su posición, conocida, se acerca a la de los comunes, es decir, sin salirse del referéndum acordado y efectivo. Las intervenciones de sus secretarios generales, Javier Pacheco y Camil Ros, respectivamente, no se salieron de ahí, para recordar en todo momento que los funcionarios no pueden sufrir presiones. Según varios presentes, Puigdemont aseguró que el Gobierno catalán buscará en todo momento protegerlos.

Las centrales sindicales fueron las más cautas. La UGT, de entrada, solicitó que se ampare a los funcionarios y mostró “respeto” por cualquier tipo de consulta, aunque sin aclarar si la apoyará o no. CC OO escribió en sus estatutos en abril que defiende un referéndum acordado y vinculante y su líder Javier Pacheco no se desmarcó de esa declaración en el encuentro.

Josep González, presidente de Pimec, la patronal de pequeñas y medianas empresas catalanas, abogó únicamente por la vía pactada. La Generalitat sabe que su adhesión será clave para dar más legitimidad a un referéndum unilateral o para movilizar en caso de la impugnación que con toda seguridad hará el Estado ante cualquier convocatoria. La respuesta que dan la mayoría de ellas es que no se mueven de la defensa de un referéndum pactado.

Las entidades sociales no tienen una posición tan compacta. La Taula del Tercer Sector, por ejemplo, se mantendrá imparcial y no prevé adoptar ningún posicionamiento, ya que aglutina a organizaciones con muchas sensibilidades diferentes, tanto independentistas como no. En la misma posición, Jordi Giró, presidente de la CONFAVC (confederación de asociaciones de vecinos catalanas), sostuvo que a quien le corresponde definirse es a los partidos políticos.

Lafede.cat, organización que acoge a la mayoría de ONG catalanas, emplaza su decisión a su asamblea ordinaria del sábado. Sin embargo, el Front d'Alliberament Gai de Catalunya, por ejemplo, sí decidió dar apoyo explícito a un referéndum en el caso de que sea unilateral. “Nosotros pensamos que se han conseguido muchos derechos de manera unilateral y por lo tanto tenemos que apoyar esa vía”, explicó un portavoz de la entidad.