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Los bomberos no han sido citados en el juicio de los 16 chalés de Las Rozas

Los acusados del fuego de 2000 cargan todas las culpas contra los funcionarios

El malestar impera estos días en gran parte del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid. Estos profesionales no han sido citados ni como testigos ni como peritos en el juicio que se desarrolla en la Audiencia Provincial contra dos operarios por el incendio de una urbanización de chalés. El fuego destruyó las 16 viviendas de Las Rozas en junio de 2000 en menos de dos horas y tantos los procesados como los vecinos culparon a los bomberos por su tardanza.

Los bomberos regionales, durante la extinción del fuego en la urbanización de Las Rozas. Ampliar foto
Los bomberos regionales, durante la extinción del fuego en la urbanización de Las Rozas.

El juicio se inició el pasado lunes en la Sección Sexta de la Audiencia Provincial contra el operario Antonio H. F. y el dueño de la empresa instaladora, José Luis M. T. Ambos estaban colocando un tubo de PVC para sacar un aire acondicionado por el tejado del chalé número 24 de la urbanización Triangular, en Las Rozas. Durante las tres primeras sesiones del juicio, los encausados y los testigos han señalado a los bomberos como responsables de que se incendiará en cuestión de una hora y media toda la urbanización. Las viviendas estaban hechas de madera y los dos bloques de que constaban estaban comunicados por una gárgola también de madera, lo que provocó que se expandieran las llamas.

El dueño de la empresa fue el que más cargó contra los bomberos regionales. Les acusó de que, pese a tener el parque de bomberos a 1,2 kilómetros de la urbanización devastada, no acudieron con los medios necesarios para un incendio de grandes dimensiones. “Y eso que se lo dije por teléfono cuando informé al 112 de lo que estaba ocurriendo”, afirmó José Luis M. T., que añadió que la primera dotación era solo un Land Rover sin medios para atacar el fuego. El dueño de la empresa instaladora reconoció también en su declaración que no tomaron ninguna medida especial de seguridad porque la instalación del tubo era sencilla.

En el juicio también han testificado los guardias civiles que interrogaron a los vecinos. Los agentes recordaron que todos los afectados se quejaban de que los bomberos tardaron bastante tiempo en llegar. A ello se unió la falta de condiciones mínimas de seguridad (la urbanización carecía de elementos ignífugos separadores entre los chalés) y que, cuando se avisó a los bomberos, el fuego llevaba vivo más de media hora.

Llamada tardía

Las declaraciones han molestado en la dirección de los bomberos. Los responsables afirman que les habría encantado ser citados para explicar los tiempos de reacción y la forma de actuar de este cuerpo. Recuerdan que, desde se produjo el primer fuego en el tejado hasta que las llamas rompieron por el tejado, pasó bastante tiempo y que nadie les avisó.

Un informe interno redactado en 2000 destacó que el fuego se había alimentado con oxígeno por haber roto la parte superior del tejado con un martillo. Se produjo el llamado efecto flash over (inflamación repentina de los gases acumulados, a causa de una inyección de oxígeno).

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