La CUP apoya una manifestación que pide la dimisión de Comín

Un millar de personas se concentra en Sabadell contra los recortes sanitarios y la saturación de las urgencias del Parc Taulí

Una manifestante sostiene un cartel pidiendo la dimisión del consejero de salud, Toni Comin.
Una manifestante sostiene un cartel pidiendo la dimisión del consejero de salud, Toni Comin.Albert Garcia / EL PAÍS

Los polémicos carteles de Endavant, un sector de la CUP, que invitaban a participar en una manifestación ayer en Sabadell contra los recortes sanitarios y se ilustraban con un dibujo de una joven abofeteando al consejero de Salud, Toni Comín, surtieron efecto. Unas 1.000 personas coparon ayer las calles de Sabadell para denunciar los tijeretazos en sanidad y el colapso de las urgencias del hospital de la ciudad, el Parc Taulí. Las diputadas de la CUP, Anna Gabriel y Eulalia Reguant, participaron en la marcha en la que también se pidió la dimisión de Comín.

La presencia de Gabriel y Reguant en la protesta que pide el cese de Comín culmina una semana de desaires de la CUP al Ejecutivo catalán. De hecho, es la segunda vez que participan en una marcha que exige el cese de un consejero. Ya hicieron lo propio en una concentración contra el titular de Interior, Jordi Jané.

La difusión del cartel por parte de los anticapitalistas abrió una nueva brecha con el Ejecutivo catalán, que tildó el pasquín de violento. Apenas cuatro días después de que diesen su apoyo a los Presupuestos, la CUP escenificó una vez más sus disidencias con Junts Pel Sí y sus propias diferencias internas. Mientras el Govern salía a defender a Comín tildando el panfleto de “vergüenza” y “ataque inaceptable”, Anna Gabriel daba su apoyo a la ilustración al retuitearla. No obstante, otra diputada de la CUP, Mireia Boya, apuntaba: “Decidme gandhiana si queréis, pero a mí tampoco me gusta ver violencia. Ninguna”. Aunque luego matizó y aseguró que violencia también es recortar en sanidad.

En cualquier caso, el revuelo que causó el polémico cartel se tradujo ayer en una de las manifestaciones más multitudinarias que recuerdan los trabajadores del Taulí en los últimos tiempos. Globos y batas blancas encabezaban la marcha y se desgañitaban para pedir la dimisión de Comín y soluciones a la situación “insostenible” del hospital. Los sanitarios exigieron más camas de hospitalización para liberar las urgencias, más profesionales y una mejor organización del centro. “La ratio de camas por cada 1.000 habitantes en el Taulí es de 1,73 cuando la media de Cataluña es 3,7. Estamos a niveles de Argelia”, criticó una portavoz de los empleados.

Los sanitarios lamentaron la "sobresaturación constante de las urgencias" y recordaron "el déficito histórico de camas" en su área de referencia. Los empleados tildaron la situación que viven en el centro de "un mal endémico" y advirtieron que el colapso en urgencias "no es puntual, sino estructural".

“Postureo” en las cuentas

Junts pel Sí lamentó ayer que la CUP también alimentara el “postureo” de la oposición al aprobar con su abstención unas 1.200 enmiendas a las cuentas que, a su juicio, son un “brindis al sol” porque no tendrán impacto en los Presupuestos. De las 187 que sí afectaban al gasto, solo se aprobaron tres y pactadas por los independentistas: un aumento de la partida para el Consejo General del Vall d'Arán y dos relacionadas con ayudas a las víctimas de accidentes de tráfico. Junts pel Sí fue con pies de plomo e intentó no cargar contra su socio al que no acusó, como al resto de partidos, de falta de “valentía, rigor y de crear falsas expectativas”. Pero la realidad es que la CUP fue protagonista activo porque sin su abstención no habrían superado el corte.

Joan Coscubiela, de Sí que es Pot, calificó de “extraordinariamente esperpéntico” que Junts pel Sí perdiera más de un millar de enmiendas cuatro días después de anunciarse el pacto sobre las cuentas. El ecosocialista reiteró que el acuerdo sobre los 140 millones en educación y los 43 de la Renta Garantizada de Ciudadanía dependen de la emisión de deuda del Ministerio de Hacienda. Roger Torrent, de Junt pel Sí, negó esa lectura y aseguró que están cubiertos por la décima adicional con la que se ha aumentado el objetivo de déficit. La incógnita final será a cuántos acuerdos podrá llegar la oposición sobre las tasas: Coscubiela cree que puede haber consenso en la rebaja de tasas universitarias y un aumento en la tasa turística.

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