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Un informe de la Generalitat descarta que el referéndum coincida con otras elecciones

El equipo de Viver Pi-Suñer demanda "neutralidad" para no alterar la movilización de la consulta

Carles Viver Pi-Sunyer.
Carles Viver Pi-Sunyer.

El Instituto de Estudios de Autogobierno que dirige Carles Viver Pi-Suñer censura la posibilidad de que la convocatoria de un supuesto referéndum independentista pueda coincidir el mismo día con otras elecciones, como podrían ser unos comicios autonómicos. Así consta en un documento fechado en abril del pasado año que intenta marcar las pautas de cómo tendría que ser una consulta independentista pactada con el Gobierno central.

En ese documento se destaca la necesidad de garantizar la “neutralidad de la fecha”, de forma que el referéndum no se pisase con “otras elecciones ni con festividades que pudieran alterar, por un lado o por otro, la movilización y el resultado de la consulta”. Ese criterio zanjaría el debate acerca de la posibilidad de que el Ejecutivo catalán intente hacer coincidir la consulta con unas elecciones constituyentes, una posibilidad que se ha situado en el debate después de que el concejal de Barcelona en Comú, Jaume Asens, así lo manifestara en una entrevista.

La portavoz del Gobierno, Neus Munté, ha asegurado esta mañana que el sistema de doble urna no ha sido planteado por el equipo de Carles Puigdemont. “Ahora mismo no está previsto de esa forma”, ha señalado en RAC-1, a la vez que aseguraba que quería que la consulta “ofrezca las máximas garantías”.

Ese planteamiento figura en un documento titulado Un referéndum acordado sobre la independencia de Cataluña: algunas claves jurídicas para una hipotética negociación política, avanzado hoy por La Vanguardia. El texto, firmado en última instancia por Viver Pi-Suñer, respondía a una petición realizada por el Gobierno en marzo del pasado año y es una síntesis de doctrina jurídica del Tribunal Constitucional, de los principios de la Comisión de Venecia sobre referendos y a políticas comparadas sobre la materia, entre otras.

Su elaboración forma parte de la estrategia del Ejecutivo catalán de intentar encauzar con el Gobierno central una negociación que permita la vía escocesa del referéndum. El documento, no obstante, advierte de las dificultades de aplicar una supuesta victoria del sí. El equipo de Viver Pi-Suñer señala que las reformas constitucionales que permitieran la secesión “serían extremadamente complejas de negociar y de aprobar”, dado el actual mapa español de partidos políticos y “la ciudadanía española en su conjunto” y abre la puerta a que la secesión pudiera consumarse mediante un “reconocimiento informal”, siempre y cuando hubiera acuerdo intergubernamental.

En ese caso, se abre la posibilidad de que bastara una declaración televisada del presidente del Gobierno o un acuerdo políticos entre partidos políticos. Esas fórmulas permitirían evitar la impugnación del TC y abrirían la puerta a una negociación de reconocimiento con la comunidad internacional. El documento señala que ante un pronunciamiento del Constitucional, los gobiernos podrían alegar que la secesión es una cuestión de “política constitucional”, pero no de “justicia constitucional”. También, siempre según el mismo documento, se podría alegar la “emergencia de un nuevo poder constituyente”.

Antes de ese paso, sin embargo, los gobiernos del Estado y de la Generalitat, tendrían que haberse comprometido a una negociación de buena fe posterior a la consulta. En ese caso, señala el documento, se podría delimitar la negociación para abordar únicamente la secesión o a hacerla más amplia “para acomodar las demandas soberanistas”.