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Sijena, una piedra en el zapato

El conflicto entre Cataluña y Aragón por las obras de arte, lejos de resolverse por el diálogo, se ha enquistado en los juzgados en 2016

Las pinturas murales de Sijena, tal y como se exponen en el MNAC.
Las pinturas murales de Sijena, tal y como se exponen en el MNAC.

El pasado mes de enero, tras tomar posesión de su cargo, el consejero de Cultura Santi Vila convocó a los medios para desvelar sus planes al frente de la consejería. En esa reunión confesó que ya había hablado con Mayte Pérez, su homóloga de Aragón, para poner fin al conflicto que enfrentaba a las dos comunidades por la posesión de 97 bienes del monasterio oscense de Villanueva de Sijena conservados en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (53) y el Museo de Lleida (44), y, sobre todo, por las pinturas de la sala capitular de este monasterio expuestas desde 1960 en el MNAC. "La solución es el diálogo, no los tribunales", dijo Vila, por lo que el conflicto que contaba desde 2015 con una sentencia contraria a los intereses catalanes (ya que obligaba a devolver los objetos a Aragón) parecía que acabaría bien tras un pacto. Nada más lejos de la realidad. En abril, la oposición frontal de Esquerra Republicana, socio de gobierno de la entonces CiU, a la entrega de las piezas acabó con la posibilidad de un acuerdo horas antes de su firma, por lo que todo quedaba en manos de los jueces.

Dentro del ámbito judicial, el año ha sido un continuo goteo de noticias, la mayoría contrarias a los intereses catalanes. En enero arrancó el juicio por las pinturas murales del siglo XIII que reclama el gobierno de Aragón tras cederle los derechos una monja de la orden sanjuanista que no ha profesado nunca en Sijena y apenas ha visitado el monasterio. En mayo, la juez desestimó los recursos presentados por la Generalitat por lo que continuó el pleito por los 97 objetos que se habían comprado a las monjas en tres ocasiones y por las que se habían pagado 50 millones de pesetas. Vila, que hasta hacía poco estaba dispuesto a pactar la entrega de los objetos del MNAC, pasó a asegurar que no se entregarían, sobre todo cuando la juez pidió la ejecución de la sentencia y obligó a entregarlos.

Pese a eso, el día 26 de julio salieron de un almacén cercano a Barcelona los 53 objetos del MNAC hacia Sijena siendo recibidos como un trofeo de guerra. Los 44 restantes, y de mayor valor patrimonial, siguen en Lleida a la espera de cómo se suceden los hechos y con la amenaza de que se envíe a la fuerza pública para llevarlos a la fuerza a Aragón. La reclamación de las obras ha suscitado otro tema: la posibilidad de se abra una especie de Caja de Pandora, ya que muchos museos de todo el mundo cuentan con obras susceptibles de ser reclamadas por sus lugares y países de origen.

A mitad de julio, la presión judicial aumentó tras dictaminar otro juzgado de Huesca que las pinturas murales también tenían que volver a Sijena, una decisión que tanto el museo como el gobierno catalán recurrieron ante al Constitucional, además de insistir en que con el ese traslado peligraba la integridad de las pinturas por su fragilidad. En efecto, tal y como avalan los informes presentados por el MNAC estás obras excepcionales por su iconografía dentro del románico están altamente degradadas tras ser sometidas a altas temperaturas en el incendio que asoló y quemó el monasterio durante tres días en 1936.

En 2017 el pleito continuará generando nuevas tensiones entre estas dos comunidades vecinas. Lo que Vila veía como una oportunidad para aumentar su fama de negociador se ha transformado en una molesta piedra en los zapatos que le impide andar con normalidad.