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Colau triplicará los pisos destinados a que los ‘sin techo’ puedan dejar la calle

El plan de Barcelona contra el sinhogarismo prevé 46 millones de inversión hasta 2020

Un sin techo en la plaza Urquinaona de Barcelona. Ampliar foto
Un sin techo en la plaza Urquinaona de Barcelona.

Impulsar el housing first como fórmula para sacar de la calle a los sin techo. Es una de las principales apuestas del Plan de Lucha contra el sinhogarismo que ha presentado este martes el Ayuntamiento de Barcelona. La receta, que el consistorio llama Primer la llar, consiste en facilitar un piso a las personas que viven en la calle con la premisa de que la vivienda es un derecho y que, con la intimidad y seguridad que proporciona, es palanca del proceso de reinserción. Y el gobierno de la alcaldesa Ada Colau planea triplicar los 50 pisos actuales --habilitados durante el mandato del ex alcalde Xavier Trias-- y abrir otros 50 el año que viene, y 50 más entre 2018 y 2019. En Barcelona hay 3.000 personas sin hogar, de las que mil duermen en la calle (el 72% desde hace más de tres años). Además de los pisos municipales, la Fundació Arrels tiene otros 70 y Rais, 15.

Las tres condiciones del 'housing first'

A menudo se explica el método del Housing First, originario de la ciudad de Nueva York, la ciudad del primer mundo con más personas sin techo, consiste en facilitar un piso sin condiciones: sin condicionarlo, por ejemplo, a que la persona inicie un proceso de formación o inserción laboral.

Es así, pero no es cierto que no existan condiciones. Las explica el director de la Fundació Arrels, Ferran Busquets. La primera es que la persona aporte un porcentaje de sus ingresos, si los tiene, "por responsabilidad y para que se hagan suyo el proyecto". La segunda, que no provoque problemas de convivencia con los vecinos. Y tercera, que acepten apoyo de las entidades o la administración. Un ejemplo, ser alcohólico no veta el acceso a un piso, pero una vez allí los sin techo sí pueden estar en condiciones de aceptar intentar dejar el alcohol.  Igual con el empleo u otras claves de la inserción.

Busquets también desmiente dos tópicos sobre los sin hogar. "Que no quieren ayuda" no es cierto, pero muchas veces son demasiados años de dormir en la calle y el miedo es también muy grande. Y dos, el alcoholismo de muchos sin techo: es consecuencia, no causa de su situación, aclara.

"Nos proponemos acabar con el sinhogarismo de larga duración con el derecho a la vivienda y más profesionales", ha afirmado Albert Salas, el coordinador del Plan de Lucha que ha presentado este martes el Ayuntamiento. El plan, elaborado con la XAPSLL (la red de atención a los sin hogar, que agrupa 32 entidades) prevé una inversión de cinco millones de euros para incrementar las plazas disponibles y mejorar los equipamientos ya en marcha; y otros diez millones para incrementar el personal para detectar y atender el fenómeno en la calle, además de reforzar la prevención para evitar que las situaciones se cronifiquen.

Tanto Salas como la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz, han insistido en que las causas que llevan a la gente a dormir en la calle son en buena parte estructurales y sobrepasan el ámbito competencial de la ciudad: el precio de los alquileres, el desempleo, la ausencia de una renta mínima, problemas de salud mental... "El problema estará aquí y hay que afrontarlo con un modelo que ponga a las personas y la vivienda en el centro de las políticas", ha dicho Salas sobre un plan que ha afirmado que es "de transición" hacia la defensa de los derechos. "No es una patología sino un síntoma de un sistema que excluye", ha añadido Ortiz.

"Este es el compromiso municipal", ha dicho la regidora, "pero son necesarios cambios estructurales para no dejar caer a la población", ha añadido y ha pedido al resto de las administraciones que también afronten un problema que aumenta aunque aumenten los recursos. Entre 2008 y 2015, el recuento de gente que duerme en la calle reveló un 37% más: de 658 a 941 personas; en paralelo, ha aumentado la cifra de personas alojadas en alguno de los equipamientos existentes: de 1.190 a 1.907, el 60%.

El plan 2016-2020 para luchar contra el sinhogarismo prevé otros ejes de trabajo, como garantizar el padrón a personas que no tienen casa para que tengan acceso a los servicios sociosanitarios; mejorar los albergues con espacios comunes; introducir perspectiva de género en la atención del fenómeno o aumentar la atención en estaciones de metro que son intercambiadores o estaciones importantes de la red.

Respecto a los albergues, el plan prevé abrir un centro para sin techo con problemas de salud y un centro para jóvenes en 2017 y dos albergues en las calles de Tanger y Ali Bei con alojamientos individuales y zonas compartidas en 2018.

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