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Daniel de Alfonso, el indiscreto guardián de secretos

El director de Antifraude alardea de contactos en todas las esferas y de manejar información sensible

Daniel de Alfonso
De Alfonso, en el box de Ferrari del circuito de Montmeló, en un gran premio de Fórmula 1.

La discreción no es una de las virtudes de Daniel de Alfonso (Madrid, 1964), el magistrado que dirige la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) y que está ahora en el ojo del huracán por sus conversaciones con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Cordial hasta el extremo (aunque puede ser duro en las distancias cortas), De Alfonso es un animal social, casi un relaciones públicas, capaz de quedar bien con personajes de todo el espectro político. Es, además, el guardián indiscreto de mil y un secretos desde que, en 2011, asumió la dirección del organismo catalán de lucha contra el fraude. Su nombramiento fue propuesto por el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, quien asegura que no le conocía.

De Alfonso ha acumulado gran cantidad de información sensible, que afecta a casi todos los partidos políticos. Y no ha dudado en alardear de ello. De hecho, incluso ha amenazado con sacarla a la luz cuando se ha visto en peligro. Como en 2012, cuando planeaba en el ambiente la idea de cerrar la OAC. En una entrevista en El Periódico de Catalunya, De Alfonso afirmó que se sentía atacado por las críticas sobre los viajes al extranjero de algunos cargos de Antifraude. Y pasó al ataque: "Yo también tengo cartas. Serán mejores o peores, pero recibo cartas en esta mano.

Un año más tarde, se ratificó en sus palabras y agregó: "Es verdad que tenemos nuestra inteligencia montada y que nos llega información de todo tipo. No se puede evitar que llegue un sobre con fotos personales. Tal como llegan, las registro, se guardan en una cámara de seguridad y no se hace uso". Los críticos con De Alfonso, que son muchos, consideran que ha utilizado esa información para proteger su posición como director y que los partidos, del color que sea, le teman y no se atrevan a removerle. "Lo único que quiere este hombre es información para sacar en su propio beneficio", afirma una persona que ha mantenido reuniones con él, y que pide el anonimato.

Su indiscreción es casi tan grande como su fama de bon vivant y su querencia por los pequeños placeres y las apariencias. "Le chiflan las cosas que no se puede permitir. Que le inviten al palco del Bernabéu, a la Fórmula 1 o a actos de ese tipo". Incluso en eventos más o menos públicos (como cenas a las que han asistido varias personas) De Alfonso hacía gala de que no le importaba recibir regalos, como botellas de vino. "Hacía insinuaciones clarísimas para que le regalasen cosas", explica el directivo de una empresa que participó en una larga comida en un reconocido asador barcelonés.

De Alfonso dejó su plaza como magistrado en la Audiencia de Barcelona para ser nombrado, por el Parlament, director de la OAC en sustitución del fallecido David Martínez Madero. En su etapa como director, ha intentado "agradar a todos" los partidos, dicen las mismas fuentes, aunque "no se casa con nadie". Presume de conocer a todo el mundo y de tener buenas relaciones con casi todos, lo cual incluye a algunos de los máximos representantes de la Fiscalía. Él mismo, según no esconde en esos encuentros, asegura tener vínculos con figuras del ámbito político y empresarial del máximo nivel.

Relaciones con Agbar

Uno de los puntos más controvertidos es su relación con la compañía Aigües de Barcelona (Agbar). De Alfonso ha participado en conferencias y actos organizados por Agbar; en mayo de 2014, por ejemplo, habló sobre "transparencia" y "rendición de cuentas" en El Cercle de l'Aigua, unas conferencias organizadas por la compañía.

La oficina que dirige ha tomado decisiones que afectan a Agbar y que, en ambos casos, han beneficiado a la compañía. En 2015, Antifraude archivó una denuncia de Acciona contra un contrato firmado por Agbar con el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) para la prestación del servicio del ciclo integral del agua argumentando que no tenía recursos para seguir la investigación. Acciona y Agbar se hallan inmersos en una disputa en los tribunales por el control de ATLL, la mayor adjudicación del Gobierno de la Generalitat durante el mandato de Artur Mas.

En marzo de 2016, sin embargo, Antifraude sí vio indicios de un delito de falsedad en un asunto que afectaba los intereses de Acciona. De Alfonso puso en duda la facturación de Acciona entre los años 2012 y 2014, con un desfase total de 13 millones de euros. El pasado mayo, en una comparecencia en el Parlament, De Alfonso instó a la Generalitat a revocar la adjudicación a Acciona de ATLL porque, según dijo, en caso de que el Tribunal Supremo confirme la anulación del concurso el coste para la administración podría superar los "mil millones de euros".

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