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Carmena multa con 180.000 euros al Orgullo Gay 2015 por exceso de ruido

El Ayuntamiento impone una sanción de 12.400 euros a los organizadores del escenario donde acabó la manifestación política y donde participó la propia alcaldesa

El Ayuntamiento de Madrid, liderado por Manuela Carmena (Ahora Madrid), ha multado con 180.000 euros a las organizaciones responsables de la manifestación del Orgullo 2015 (COGAM, FELGTB y AEGAL) por sobrepasar los niveles de ruido. El Consistorio ha abierto varios expedientes, uno de ellos en el escenario donde concluyó la manifestación y sobre el que Manuela Carmena, en su primer Orgullo como alcaldesa, realizó un discurso. Las multas vienen ocurriendo, “ininterrumpidamente y aumentando exponencialmente”, desde 2011, cuando Alberto Ruiz-Gallardón (PP) cambió la ordenanza municipal.

Manuela Carmena, se dirige a los asistentes de la fiesta del Orgullo Gay en Madrid en 2015.

En su primer Orgullo como alcaldesa de la capital, Manuela Carmena (Ahora Madrid) fue invitada a realizar una intervención al final de la concentración en defensa de los derechos del colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). Ella aceptó y se convirtió en el primer alcalde de la ciudad que intervenía en esta cita. Ayer, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) y la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), asociaciones responsables de la manifestación del Orgullo Gay 2015, anunciaron que el Consistorio las había multado a pagar 12.400 euros por exceso de ruido en ese escenario.

“Se castiga al escenario donde se celebró el final de la concentración; la cara más política del Orgullo. Nos parece inaudito en España y un ataque directo contra la libertad de expresión”, denuncia Jesús Generelo, presidente de la Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Pero esa sanción no ha sido la única: también se han aplicado multas a varios escenarios más, instalados por toda la ciudad con motivo de la cita, donde se concentraban conciertos y demás actividades festivas del encuentro, coordinados por AEGAL (Asociación de Empresarios para Gays y Lesbianas de Madrid), dedicada al comercio, ocio, cultura y turismo gayfriendly y otra de las organizadoras del Orgullo: “En total nos piden 180.000 euros”, resume Juan Carlos Alonso, secretario general de esta organización.

¿Cómo callar a más de un millón de personas?

En 2011, cuando el Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, aprobó la norma de ruido, se intentaron prohibir todos los actos en la plaza de Chueca. Se trata del epicentro de las fiestas y de un lugar icónico para el movimiento LGTB. “Chueca es irrenunciable”, dijeron y anunciaron su intención de cancelar el Orgullo. Encontraron una solución: conciertos silenciosos, tanto en Chueca como en Vázquez de Mella (actual plaza Pedro Zerolo) y en los que los ciudadanos llevaban cascos. Una salida hacia delante y una manera de reivindicar unos actos que se han convertido en un referente a nivel global de la capital.

La concejala de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, ha explicado este lunes que las multas se ponen de acuerdo a la ordenanza de Protección Acústica. "Estamos viendo alternativas, para este momento y para las siguientes fiestas. Por supuesto, apoyamos totalmente el Orgullo 2016", ha precisado, según recoge el Consistorio en un comunicado. Sabanés y la concejala de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, Marta Higueras, han precisado que ante acontecimientos especiales de esta magnitud habría que tener una normativa específica o un tratamiento especial en la normativa existente. "Vamos a buscar en el pleno de junio el apoyo de los grupos para declarar el Orgullo como un acontecimiento de especial relevancia cultural", ha afirmado Sabanés, "lo cual daría un marco mucho más abierto para tener más flexibilidad en la aplicación de la ordenanza". Higueras ha añadido que "se buscará un marco normativo parecido a las Fallas en Valencia o los San Fermines en Pamplona, fiestas donde también se alcanzan niveles altos de decibelios".

Las sanciones no son una novedad en la fiesta más popular de la capital, que el año pasado concentró a 1,7 millones de personas y que tuvo un impacto económico en la urbe de en torno a 120 millones de euros, según los organizadores. Vienen ocurriendo “ininterrumpidamente” desde 2011, cuando el pleno cambió la normativa de ruido de la ciudad, a instancias de la conservadora Ana Botella, concejal de Medio Ambiente, y apoyada por Alberto Ruiz Gallardón (PP), alcalde en ese momento. “Desde ese año nos han multado sin excepción”, lamenta Alonso, “y el importe de las multas han ido subiendo y subiendo”. Si el primer año, la sanción fue de 35.000 euros, la de 2015 es seis veces superior. “Las hemos recurrido todas y algunas han sido retiradas por error de forma”, añade Alonso. A pesar de ello, las impuestas en 2011 y en 2012 ya están pagadas. Las otras, todavía no. A esas se suman las impuestas en 2015.

“Lo novedoso de esta remesa de sanciones es que hasta ahora se había multado a los escenarios musicales, pero en las notificaciones que nos han llegado con respecto al Orgullo de 2015 hay una que se refiere a la propia manifestación, que estaba autorizada. Además, se refiere justamente al escenario en el que se subió la alcaldesa. No lo entendemos”, resumen los responsables de la cita, que reconocen que esperaban un trato diferente del Ayuntamiento tras el cambio producido en las últimas elecciones municipales. En esa contienda electoral, el PP, tras 24 años de gobierno municipal, cedía el poder a la izquierda, Ahora Madrid apoyado por los socialistas madrileños.

“No consentiremos que se obstaculice la celebración del día del Orgullo LGTB”, dijo ayer Purificación Causapié, líder de los socialistas de la capital. El grupo municipal del PSOE pidió a Carmena que buscara una fórmula para retirar la multa de 12.400 euros impuesta argumentando que la lectura de un manifiesto tras una manifestación no puede ser sancionado por la normativa del ruido y que esta debe cambiarse. Al resto de sanciones no ha hecho referencia.

Justamente, las tres asociaciones organizadoras (COGAM, FELGTB y AEGAL) piden que se considere el Orgullo un evento especial por la repercusión, “social, económica, turística y de buena imagen para la marca Madrid”, que genera. Se habían reunido con el Ayuntamiento varias veces intentando que o bien se cambiase la norma o bien se dotase al Orgullo de ese estatus singular para que las multas no les ahoguen. “Si seguimos así, no podremos aguantar”, avisan.

Exceso de celo

“Como organizaciones en defensa de los derechos LGTB nuestro objetivo es continuar manifestándonos en las calles de Madrid, pero si esto sigue así y, año tras año, tenemos que asumir el pago de este tipo de multas no podríamos seguir haciéndolo en las mismas condiciones que actualmente”, añaden.

Las organizaciones se quejan de que el Ayuntamiento realiza las mediciones “a su manera”. “Van a medir el ruido ambiente cuando no hay nadie. Luego, con los conciertos o actos, miden de nuevo, pero sin valorar el impacto que producen las voces de la gente que se reúne frente a los escenarios”, dice el secretario de AEGAL. Desde el colectivo, realizaron sus propias mediciones, auditadas por un perito, que desmontan las tomadas por el Ayuntamiento. También critican el exceso de celo con el que se realizan los controles. “‘Vamos a ir a medir’, nos dijo la Policía semanas antes del evento. La noche de año nuevo o durante el último festejo del Real Madrid [cuando ganó la Liga de Campeones] se superaron los niveles de ruido en la ciudad. Son situaciones excepcionales, como el Orgullo, y así deberían valorarse”, reclaman las tres organizaciones.

“No puede ser que por un lado se apoye el Orgullo, que se faciliten los eventos y que les encante venderlo internacionalmente y por otro que nos machaquen así”, dice Alfonso Llopart, director de la revista Shangay y presidente de AEGAL. La organización dice que si se aplica estrictamente la normativa de 2011, habría que cerrar el Orgullo. Por ello han realizado un llamamiento al Ayuntamiento para que la manifestación del Orgullo de este año (que se celebra el 2 de julio), no corra peligro: “La riqueza que aporta a Madrid es mucho mayor que los problemas que durante esos días pueda generar el ruido”, añaden.

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