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La alcaldesa Colau y las superheroínas

Las exposiciones de coches, Ibáñez y heroínas concitan el interés del público

Un Salón del Cómic con Supermujeres para todos los gustos. Ampliar foto
Un Salón del Cómic con Supermujeres para todos los gustos.

El Salón Internacional del Cómic de Barcelona abrió ayer sus puertas en la Fira de Montjuïc en una nueva edición, la 34ª, que promete ser de las que se recuerdan. No solo por la amplitud y ambición de 11 sus exposiciones —dedicadas a los coches, las superheroínas o a los 80 años de Francisco Ibáñez— sino por la categoría de sus autores invitados, encabezados por el legendario Frank Miller. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, estuvo ayer en la inauguración del salón, a la que no acudió en cambio, por problemas de agenda, el anunciado presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, así que hubo que quedarse sin conocer sus aficiones, aunque alguien sugirió que lo suyo sería el botones Sacarino. Sí hemos sabido en cambio que Colau fue gran lectora de Mortadelo y que de pequeña quiso ser detective porque era fan de Rip Kirby, el personaje de tebeo creado por el gran Alex Raymond. Colau elogió el poder de los cómics para hacer soñar con que cualquier mundo es posible. Como le sucedió a ella: “Hicieron que pensara que las cosas podían cambiarse y he acabado de alcaldesa. El cómic tiene una responsabilidad en eso”. Colau mostró gran interés en la exposición sobre las superheroínas.

Colau, y cualquiera con sensibilidad feminista, puede estar contenta porque el salón muestra supermujeres de todas las tallas. Es cierto que en la interesante exposición Ellas tienen superpoderes,que recorre la historia de las superheroínas del cómic, predominan las féminas de bandera, como de hecho, por otra parte, predominan los tipos de gimnasio entre los superhéroes. Pero la exposición recoge, con exquisita sensibilidad, casos de heroínas de tebeo que difícilmente entran en el canon de Cat Woman (y no digamos en su traje), y a las que no veríamos desfilar en muchas pasarelas de moda.

Es el caso de Faith, una chica con habilidades telepáticas y telequinésicas que muestra unas redondeces que no son las benditas de Elektra sino de talla 48 plus pero que pese a ellas es capaz de volar. La exposición muestra también a Moon Girl, una preadolescente negra con gafas y superdotada (intelectualmente) que es una de las nuevas adquisiciones de Marvel, o a la paródica Tina Gelatina, “la golosina golpeadora”, la chica que se convierte en gominola. Tampoco es que la verdosa Hulka sea para tirar cohetes.

La correción política no es óbice para que la exposición exhiba a las superheroínas más corrientes que suelen ser precisamente muy poco corrientes. Destaquemos, si se nos permite, a Viuda Negra (en el mundo Natasha Romanoff), la agente de SHIELD ex amante de Soldado de Invierno y portadora ocasional del escudo del Capitán América nacida de un sueño húmedo del gran Stan Lee y a la que dio cuerpo (!), para acabar de redondear (!!) el asunto Scarlet Johanson en el cine.

Una de las superheroínas del Salón del Cómic.
Una de las superheroínas del Salón del Cómic.

La exposición recuerda a las pioneras superheroínas de los años cuarenta, Miss Arrowette, Fantomah, o Canario Negro, apunta que cada vez hay más y cómo van dejando de ser simples comparsas de los personajes masculinos, y señala que la paridad con los superhéroes está cerca. De momento ya hay hasta equipos íntegramente de superheroínas como Fuerza V (Capitana Marvel, Medusa, SpiderWoman, Crystal, Pícara...).

A destacar también la exposición sobre cómics comprometidos, que retratan la realidad social y política, con subtemas como los indignados y el 15M, la emigración y el racismo, los deshaucios, la tercera edad, la indigencia y la marginalidad, y la cooperación al desarrollo. En la muestra destacan impactantes viñetas como la de Migelanxo Prado Presas fáciles, en la que se ve a una pareja de ancianos acechados en la calle por hienas, claros trasuntos de especuladores.