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“Ninguna clase política es tan negativa con los musulmanes como la catalana”

El periodista Ignacio Cembrero desvela en su libro 'La España de Alá' que Cataluña tiene 9.800 lugares proclives a la radicalización

El periodista Ignacio Cembrero es experto en el Magreb.
El periodista Ignacio Cembrero es experto en el Magreb.

A Ignacio Cembrero (Madrid, 1955), periodista experto en el Magreb, le preocupa que no se haya podido construir un islam español. O europeo. "¿Dónde aprenden su religión los musulmanes?", se pregunta. En su libro La España de Alá (La esfera de los libros) radiografía la situación de esta gran comunidad en España (1,88 millones de personas). Y apunta a un lugar crítico, por encima de los demás, en cuanto a terrorismo islámico: Cataluña. 

Pregunta. ¿Por qué Cataluña tiene más riesgo que otros territorios? 

Respuesta. Hay más población [510.481 personas, el 7% del total], y llegaron antes que en otros lugares. En Cataluña hay guetos, cosa que no existe en otros lugares, aunque Terrassa no es Molenbeek. Y luego hay un factor más secundario: la constante contradicción en el discurso oficial de las autoridades catalanas, en muchos aspectos a favor de la multiculturalidad, y unas prácticas que están muy lejos de ese discurso. El ejemplo más evidente es que Barcelona es la única gran ciudad europea en la que no hay una gran mezquita. Su religión no forma parte del paisaje urbano.

P. ¿Y a qué se debe?

R. A la preocupación y al temor que crean los musulmanes.

P. ¿Esa actitud institucional favorece la radicalización?

R. No favorece la integración. Hay 75.000 alumnos musulmanes que no tienen su opción de estudiar su religión. ¿Dónde van a aprenderla? En la mezquita, o en sitios peores, en internet. Hay muchas clases de islam para los chavales donde los profesores no están acreditados, son imanes medio analfabetos que tienen dificultad para comunicarse con ellos. Y en Cataluña no hay esos profesores porque no quieren, igual que en muchos otros lugares. Es algo que paga el Ministerio de Educación. No hay una clase política en España ni en ningún otro lugar que haya sido tan negativa con los musulmanes como la catalana, en concreto me refiero a Convergència, a Unió y al PP.  Ni en ERC ni en el PSC he visto esas actitudes.

P. ¿Y por qué en Cataluña es peor que otros lugares?

R. Se tiene más miedo aquí porque se les ve más, porque están bastante más concentrados. Joan Babeli Shawa, musulmán de origen sirio, residente en Cataluña desde hace más de 30 años, señala que Cataluña es una identidad en reconstrucción y que la aparición de los musulmanes es un factor de perturbación en esa identidad.

P. ¿Comparte esa idea?

En Cataluña hay guetos, cosa que no existe en otros lugares, aunque Terrassa no es Molenbeek.

R. Los nacionalistas allí donde están muestran hostilidad hacia las minorías musulmanas. Flandes en Bélgica no se puede comparar con Valonia o Bruselas, pero el grado de islamofobia que hay en Flandes, que está en construcción, es mucho mayor. Fernando Reinares [director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano] dice que un problema adicional es que no hay una identidad nacional alternativa clara: no saben si tienen que ser españoles o catalanes.

P. ¿Cuál es el papel de la fundación de Convergència Nous Catalans en ese contexto?

R. Nous Catalans es un instrumento de seducción de la inmigración al proyecto independentista. Les hacen la declaración de la renta, les ayudan a hacer los trámites del paro. Su presidente, Àngel Colom, ha hecho algo que no tiene nombre: se recorrió las mezquitas, incluso las salafistas, pidiendo el voto para Convergència. Se les quiere para el proyecto, pero luego no quieren que se pueda acceder a sus derechos.

P. ¿Por qué la comunidad musulmana no se organiza por su cuenta?

R. Porque dedican mucho tiempo a pelearse entre ellos. Y en parte también porque pertenecen a estratos bajos, temen meterse en líos y acabar teniendo más problemas. 

P. Periódicamente, se difunde que algún gran jeque quiere comprar la Arenas o La Monumental y construir una mezquita. ¿Le parece creíble?

Barcelona es la única gran ciudad europea en la que no hay una gran mezquita. Su religión no forma parte del paisaje urbano.

R. De ser así, habría cola de jeques del golfo Pérsico con fajos de billetes. Para ellos no es lo mismo sufragar una mezquita en Barcelona que en Helsinki: Barcelona ha sido Al-Andalus. Pero evidentemente no hay sitio para eso.

P. En su libro recoge un mapa de Cataluña en rojo, con 9.836 puntos de radicalización. ¿Qué son esos puntos?

R. Son lugares, como una cafetería o una mezquita, donde hay un caldo de cultivo que puede degenerar en un proceso de radicalización. Barcelona está, de lejos, a la cabeza de España; Girona y Tarragona no van mal... 

P. ¿Qué riesgo de atentado tiene Barcelona?

R.  Las ciudades españolas están en el pelotón de cola, pero la primera en ese pelotón de cola es Barcelona. A nivel europeo, las tres primeras son siempre Paris, Londres y Bruselas. Luego sigue habiendo muchas ciudades por delante de Barcelona: Viena, Roma, Milan, Frankfurt, Berlín. 

P. ¿Deberían ser públicos esos listados?

R. No, se puede crear una alarma excesiva e innecesaria. 

P. ¿Exageramos con el problema del terrorismo?

R. Hay una histeria por parte del Ministerio del Interior, es desproporcionado. No creo que debamos estar en el nivel 4 de alerta, con un nivel 3 íbamos que chutábamos. Hay que estar encima, pero aquí no ha pasado nada desde hace 11 años. 

P. ¿La policía tiene un mapa real de lo que ocurre?

R. En 2004 no tenían ni idea, hoy en día se sabe bastante, tienen una red importante de confidentes. Pero por parte de las fuerzas de Seguridad, hay una hiperactividad no se corresponde con el nivel de amenaza. España hasta noviembre del año pasado era donde más operaciones antiterroristas se habían llevado a cabo.

P. ¿Cómo nos afecta la guerra entre cuerpos policiales?

R. La he visto en algunos lugares, como en la Operación Caronte [los Mossos acusaron a la Policía Nacional de dar un chivatazo a unos presuntos terroristas]. Me he encontrado con un par de policías que consideran que para que fuese eficaz debería haber solo un cuerpo de seguridad para luchar contra el terrorismo y el crimen organizado. Además, está el CNI, con el que te topas constantemente cuando hablas con los musulmanes con cierta representación; todos te hablan del CNI, desde Girona hasta Algeciras. 

P. ¿Cómo se materializan esas tensiones policiales?

R. Te cuentan que no hay intercambios de datos por cauces oficiales, ni en Barcelona, ni en el CITCO [Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado] porque los Mossos no pueden acceder a la base de datos. Cuando quieren información, se llaman entre ellos, se piden favores entre amigos. 

P. ¿Desde España, qué podemos hacer para prevenir la radicalización?

R. Fomentar la educación de los musulmanes, aquel que es educado no se radicaliza con la misma facilidad. Hay que fomentar un islam europeo o un islam español. Creerse que los musulmanes pasen por seminarios, que tengan una formación acreditada por el Estado, y por una institución religiosa; acabar con el islam de las potencias extranjeras, como Arabia Saudí, y también en cierta medida Marruecos.

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