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“Aguirre me impuso al director de la Dirección General de Seguridad”

El exconsejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, dice que el nombramiento de Sergio Gamón como director de Seguridad fue idea de Aguirre

Granados, en la pantalla de la videoconferencia con la prisión de Estremera.
Granados, en la pantalla de la videoconferencia con la prisión de Estremera. EFE

"La Dirección General de Seguridad se creó por expreso deseo de Esperanza Aguirre. [Su director] Sergio Gamón fue impuesto por ella. Tuvimos una relación mala o nula". El exconsejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada (PP) declaró este viernes por el denominado caso de los espías en la Comisión de Corrupción. en la Asamblea regional. "Me sentí vejado, humillado... Una intromisión en la vida personal inaceptable", relató Prada sus emociones al saber que había sido espiado. Aunque él fue el fundador de la DGS, en 2007 salió del gobierno regional por su afinidad con Rajoy, fue incluido en el Comité Ejecutivo Nacional del PP. Algo que sentó mal a Aguirre, que libraba con Rajoy una supuesta guerra por el liderazgo de los conservadores. Prada fue sustituido por Granados, que a su vez mantenía una lucha intestina con Ignacio González.

La Dirección General de Seguridad fue creada en 2006. Al frente se puso a Sergio Gamón; "por mandato expreso de Esperanza Aguirre", dijo Prada, responsable de Interior de la Comunidad. Gamón ya había trabajado para Aguirre como escolta de la expresidenta gracias a la intervención de su mujer, Yolanda Laviana. Laviana, que también declaró este viernes, fue secretaria de Aguirre. Prada, que a pesar de nombrar a Gamón declaró no tener una buena relación con él, salió del Gobierno regional en 2007. Granados asumió sus responsabilidades: Gamón pasó a depender jerárquicamente de Granados, aunque, en función a las declaraciones realizadas, le debía lealtad a Ignacio González.

Fue la propia Yolanda Laviana, ex mujer de Gamón, en unas declaraciones a EL PAÍS, dijo que su ex marido espió Prada e informó de todo a Ignacio González. Este y Granados protagonizaban en esa época una guerra intestina por el control del poder en el PP madrileño. Como parte de este enfrentamiento, y en base a las declaraciones realizadas, ambos dirigentes se espionaron mutuamente. Una práctica que se extiende además de a otros cargos del partido conservador, utilizando dinero público para ello. "Entre líneas ha dejado ver que [en la Comunidad] había una estructura [de espionaje] impuesta. El hecho de que fueran a buscar los ordenadores [al Campus de la Justicia] era tener motivos para chantajearle", dijo Manuel Ongil de Podemos. Hacía referencia al hurto de una serie de discos duros, aparentemente con información sensible, en el Campus de la Justicia, orquestado por Gamón y que le costó el cargo.

"He vivido un horror. Esto ha destrozado mi vida. Me acojo al derecho a no declarar", zanjó Laviana su breve intervención ante la Comisión. El silencio de Laviana replica el que mantuvo ante la jueza Valcarcel, al frente del caso en los juzgados. Aunque la Audiencia ha reclamado varias veces que Laviana declare, esta se ha acogido al estatus de esposa de Gamón para no decir palabra. Un derecho que la juez recordó a Laviana que poseía: "Me dio la opción de no declarar contra mi marido", dijo Laviana. "Queda claro que es cosa de la jueza; es algo que usted no ha solicitado, y cabe sospechar en que la jueza tenga un especial empeño en que usted no declare porque la Audiencia Provincial lo ha pedido varias veces", dijo María Espinosa, representante de Podemos en la Comisión de la Asamblea. La defensa de algunos de los imputados intentó recusar a la jueza Valcarcel, que instruye el caso desde 2009 y que ha intentado archivarlo en tres ocasiones, ante la Audiencia Provincial por su supuesta cercanía con Granados.

"Tratar con una trama mafiosa, como es la del gobierno regional del PP, es normal que genere miedo", apuntó Espinosa. "Trabajamos con muchos obstáculos en esta Comisión, sobre todo por parte del PP con la aquiescencia de la presidenta de la Comisión y del grupo de Ciudadanos", añadió la podemita. Palabras que generaron una pequeña trifulca a primera hora de la mañana. Poco después, se puso ante los diputado José Manuel Rodríguez González, ex asesor de Gamón en la DGS.

Rodríguez González entró en la Dirección de Seguridad poco después de que lo hicieran tres asesores de la Guardia Civil [ dos de ellos, Oreja y Coronado, entre los seis imputados por el espionaje político]. Lo hizo en calidad de asesor, junto con otros dos compañeros de la policía. "No tengo constancia de nada", declaró Rodríguez González ante las preguntas de los diputados. Al parecer y aunque todos asesoraban a Gamón, los Guardias Civiles eran afines a Granados, mientras que los policías eran de la cuerda de Gamón y, en última instancia, de González. "Cuando el director [Gamón] nos pidió que espiáramos a Granados y a otros dirigentes, nos negamos. Ahí empezaron nuestros problemas. Nos dirigimos directamente al consejero [Granados]”, dijo Oreja en sesiones anteriores de la Comisión.

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