Bocetos salvados por Luis XIV

CaixaForum exhibe los delicados cartones que el artista Charles Le Brun usó en la decoración de Versalles

De izquierda a derecha: La directora de la Fundación CaixaForum, Elisa Durán, y la comisaria de la muestra, Bénédicte Gady.
De izquierda a derecha: La directora de la Fundación CaixaForum, Elisa Durán, y la comisaria de la muestra, Bénédicte Gady.Mauricio Skrycky

Con apenas 15 años, Charles Le Brun (París, 1619-1690) ya era un favorito del Cardenal Richelieu, quién le había encargado algunos trabajos y estaba encantado con ellos. En la Francia de Luis XIV todo aquel que aspirara al reconocimiento artístico tenía que pasar por la corte. Le Brun lo sabía. En su taller le consideraban autoritario, pero había nacido para ser reconocido y llegó a ser el primer pintor del rey.

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Dibujar Versalles nos adentra en el momento previo a lo que fue la decoración del Palacio de Versalles a través de 74 obras, entre ellas 22 dibujos y 36 cartones, algunos inéditos, que estarán en Caixa Forum Madrid hasta el 19 de junio. Piezas tan frágiles que una vez terminada la muestra, volverán a ser guardadas durante cinco años antes de poder volver a ver la luz, para evitar su deterioro.

La historia de los cartones y dibujos empieza cuando Luis XIV decide trasladar las cortes de París a Versalles y le encarga a Le Brun a decoración del nuevo Palacio. Durante los 20 años previos al traslado, Le Brun estuvo al mando de centenares de artesanos y artistas que trabajaron bajo sus órdenes. “Los cartones preparatorios, que estaban hechos a escala natural, eran destruidos”, cuenta Elisa Durán, directora de Caixa Forum Madrid. “Pero en este caso, se requisaron y pasaron a integrar la colección real. Se conservan 350 de un fondo de más de 3.000 dibujos que formaban parte del taller del artista y que se han conservado en el Louvre hasta hoy”.

“Además de lo artístico queríamos hacer una investigación científica”, dice la francesa Bénédicte Gady, comisaria de la exposición y colaboradora científica del Departamento de Artes Gráficas del Museo de Louvre, que estuvo en la presentación. “Los cartones que se exhiben permiten saber cómo trabajaba el artista. El material sobre el que están hechos los dibujos era considerado una herramienta de trabajo para calcar o transferir, con puntos, los contornos de los modelos sobre las paredes y sobre las bóvedas. Se desechaban una vez terminada. Fue gracias a que Luis XIV mandó requisar los bocetos de Le Brun, que existen”.

El que algunos dibujos hayan estado más de 300 años sin ver la luz, ha hecho que el trabajo de restauración se haya convertido en una hazaña. La también francesa Valentine Dubard ha liderado al equipo de 20 especialistas que durante dos años ha trabajado en su recuperación. “Entre los cartones pudimos observar distintos estados de conservación. Había algunos cartones que habían quedado tal como habían entrado en la colección del rey: enrollados y doblados. Esos cartones sufrieron alteraciones y desgarros. Al ser bocetos que muchas veces se utilizaban como plantillas, había que dejarlo evidente, sin borrar los rastros”.

Otro de los problemas que encontraron fue el transporte, “como no podíamos enrollarlos, hemos tenido que traerlos extendidos. Para eso utilizamos una técnica japonesa que se usa para secar grandes pinturas”, agrega Dubard. “Consiste en hacer una especie de portafolios con estructura de madera acolchada cubierta de poliéster que permite mover los cartones en posición vertical. Eso también nos permitirá conservarlos en los almacenes del Louvre y facilitará su consulta por parte de los investigadores”.

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