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Pagar la multa, concierto solidario con las sanciones al Heliogàbal

El bar espera reanudar las actuaciones en dos meses tras acondicionar el local a los requisitos municipales

Una actuación musical en el bar Heliogàbal de Gràcia.
Una actuación musical en el bar Heliogàbal de Gràcia.

Los responsables del bar de Gràcia Heliogàbal ya están poniendo en orden las actuaciones que tuvieron que suspender en enero por las multas del Ayuntamiento de Barcelona, por no tener la licencia de sala de conciertos y superar el aforo, e intentarán reanudarlas a finales de abril. Contentos tras el anuncio municipal de que se permitirá la música en directo en bares y restaurantes, desde el Heliogàbal explicaban que ya están trabajando en la propuesta de acondicionamiento del bar para ajustarse a los requisitos municipales en cuanto a seguridad, limitadores acústicos y medidores de sonido.

El bar suspendió la música en vivo que lleva haciendo desde hace 20 años tras recibir en dos semanas tres visitas de la Guardia Urbana –una intensiva ratio de inspecciones- que les supusieron 22.000 euros de multas. La sanción económica la tienen que pagar: “con el pronto pago hay un descuento de un 20% y calculamos que se quedará en unos 18.000 euros a los que hay que añadir el acondicionamiento del bar, especialmente la rampa que sustituirá el escalón y la apertura de la puerta, además de los limitadores de sonido y los aparatos de medición. La intervención que tenemos que hacer es, sobre todo, de accesibilidad y es la que marcará el aforamiento”, apuntaba Miquel Cabal, uno de los responsables del bar que confía en poder acogerse a la línea de subvenciones anunciada por el consistorio.  En teoría, el aforamiento del bar es de 39 personas pero confían en que pueda ser bastante mayor una vez quede claro que es un bar con actividad musical y no un café con mesas y sillas. “No tenemos dinero para pagar las sanciones y hemos aceptado el ofrecimiento de algunos grupos y de la sala Razzmatazz para recaudar dinero”, agregaba. Con el sugestivo nombre de Pagar la multa, el concierto solidario reunirá el 5 de mayo a Mishima, Za¡ y Pony Bravo, mientras que Heliogàbal venderá camisetas con el mismo fin.

Desde del bar de Gràcia – que este año cumple 20- insisten en que no es un problema de la música –el local está insonorizado- , sino del ruido que se genera en la calle cuando la gente sale del local y que fue, al parecer, lo que provocó las denuncias de un vecino que generaron las intervenciones de la Guardia Urbana: “Nosotros no podemos hacer nada más, ya pagamos a una persona que esta fuera para instar a la gente que no hable a gritos”, añadía Cabal que echaba de menos una mayor implicación del propio ayuntamiento a quien, por otra parte, agradece la “celeridad que han demostrado en hacer posible la música en vivo en bares pequeños, algo que nadie había afrontado antes y en tan poco tiempo”.

El Heliogàbal forma parte de un reducido número de locales de Barcelona que programan música en directo sin tener la licencia que, hasta ahora, se exigía para ello. En la práctica, eran solo las salas de gran tamaño las que podían organizar conciertos mientras que las pequeñas se quedaban al albur de la actuación de turno de las inspecciones. El cambio de rumbo en la política municipal en ese sentido se ajusta a la demanda realizada desde las pequeñas salas.

A la espera de reanudar los conciertos suspendidos, desde Heliogàbal se promueve el ciclo de conciertos Ronda, algo parecido a un paseo musical que se pueda hacer en más sitios de Gràcia, como librería, plazas y hasta el mercado.