Una empresa ganó la obra del Teatro Madrid al cambiar Getafe el concurso

La investigación señala que la adjudicataria hizo también una reforma del Ayuntamiento

Registro en el Ayuntamiento de Getafe.
Registro en el Ayuntamiento de Getafe. Carlos Rosillo

El estudio VEGAS Arquitectura no presentó la oferta más barata, pero aún así ganó la licitación para reconstruir el Teatro Madrid de Getafe entre los años 2012 y 2013 porque la empresa municipal GISA, encargada del proceso, cambió los requisitos para valorar, por encima del coste, la rapidez de las obras. Sin ese cambio, se habría quedado fuera la empresa VEGAS, la misma compañía que recibió también en 2013 el encargo de remodelar una planta de la sede del Ayuntamiento de Getafe. Estos son algunos de los indicios de irregularidades que han encontrado las investigaciones policiales -a las que ha tenido acceso EL PAÍS- sobre la licitación del teatro y que ayer, tras un registro de más de nueve horas en el Ayuntamiento de Getafe y en distintas empresas y domicilios, acabó con la detención de seis personas, todas ellas técnicos, según la agencia EFE.

Los hechos se produjeron durante la anterior legislatura, cuando estaba al frente del Gobierno municipal Juan Soler (PP), que hoy es senador y diputado de la Asamblea de Madrid. El proyecto consistía en construir sobre el antiguo teatro Madrid, cerrado desde los años noventa, el Centro Europeo de Producción de Artes Audiovisuales y Escénicas, que iba a contar, además, con fondos europeos. Soler, que no está acusado, dijo ayer estar totalmente tranquilo y confiado en que todo el proceso se hizo de forma legal.

Proyecto a toda velocidad

Sin embargo, las investigaciones policiales señalan esos cambios de requisitos que hicieron que VEGAS Arquitectura se llevara licitación con la promesa de construir más rápido. Una celeridad, necesaria según el Ayuntamiento de Soler para no perder los fondos europeos, que también se argumentó para que llevara a cabo el proceso la empresa municipal Getafe Iniciativas SAM (GISA), cuyo consejo de administración estaba dirigido por el exalcalde Juan Soler; la idea es que así se ahorrarían trámites y tiempo. Pero los investigadores no entienden esta justificación porque los propios servicios urbanísticos del Ayuntamiento tenían la capacidad para hacer los trámites igual o más rápido que GISA, y de hecho, fueron los que redactaron toda la parte técnica de la adjudicación.

La misma que luego fue significativamente modificada por GISA, con unos cambios de requisitos “sin los cuales VEGAS Arquitectura nunca podría haber sido adjudicataria de los procedimientos”. Primero, se pasó a valorar más la celeridad en la demolición del antiguo edificio (daba 60 puntos en el concurso de adjudicación) que el precio (40 puntos): “La suya [la de VEGAS] fue la peor propuesta económica”, dicen los investigadores. Pero. además, también varió los criterios para acreditar la solvencia económica de los proyectos, lo que también favoreció a la empresa que acabó ganando.

Sin publicidad

GISA eligió para llevar adelante el proceso la fórmula de "negociado sin publicidad", el mismo procedimiento por el que se adjudicaron en verano de 2013 unas obras en la sede del Ayuntamiento de Getafe; el proyecto de ejecución de aquellas obras también le fue adjudicado a VEGAS arquitectura. En cuanto al proyecto del teatro, la fórmula significaba que GISA debía invitar a un mínimo de tres empresas a participar. Las investigaciones no solo señalan que en ninguna parte se explican “los motivos para la invitación ni el encargado de elegirlas", sino que, de hecho, las invitaciones se cursaron tres días antes de que el Consistorio confiase oficialmente a la empresa municipal el proyecto.

También se cita en las pesquisas un informe de la Cámara de Cuentas de 2014 que dice que la adjudicación "no había sido particularmente rigurosa" y cuestiona la forma de elegir a esas compañías. GISA respondió a la Cámara que se trataba de dar oportunidades a arquitectos jóvenes, sin embargo, los licitadores y arquitectos invitados tenían entre 45 y 54 años, añaden fuentes de la investigación. 

Arquitectos que no firman

Además, los investigadores han encontrado claras relaciones entre las tres compañías. La primera oferta (que fue enseguida descartada porque no cumplía requisitos básicos) se presentó en nombre de un arquitecto cuyo domicilio social coincidía con el arquitecto principal la tercera oferta. Esta tercera candidatura fue presentada por la mujer del dueño de VEGAS Arquitectura, siendo además accionista de esa empresa. Finalmente, VEGAS se quedó con la licitación gracias a ese cambio de requisito que premiaba la celeridad en la demolición del antiguo edificio del teatro.

Sn embargo, el arquitecto que acabó firmando el proyecto de ejecución fue otro distinto que no aparecía en ninguna de las ofertas, algo que infringe las condiciones, dicen los investigadores. Además, ese arquitecto que aparece como firmante ha declarado que en realidad no redactó proyecto alguno y que prestó su rúbrica únicamente por hacer un favor a un conocido.

Sobre la firma

J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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