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El ‘mosso’ de la “pintura roja”

Un mando policial niega agresiones a cinco indignados en la plaza de Cataluña y dice que la sangre podía ser pintura

Actuación policial durante el desalojo de los indignados de la plaza de Catalunya, el 27 de mayo de 2011.
Actuación policial durante el desalojo de los indignados de la plaza de Catalunya, el 27 de mayo de 2011.

Jordi Arasa, subinspector de los Mossos d’Esquadra, admite que propinó “innumerables” golpes con su porra a los indignados que, en 2011, acampaban en la plaza de Cataluña. Al mismo tiempo, niega haber agredido a las cinco personas que le han denunciado por esos hechos. En su declaración de ayer como investigado —la nueva denominación de imputado— ante la juez, Arasa negó ser la persona que aparece en unas imágenes grabadas el 27 de mayo, durante el violento desalojo de los indignados que dio la vuelta al mundo. Y puso en duda que algunas de las heridas denunciadas ese día lo fueran realmente: “Había mucha pintura roja”, dijo ante el juez.

El desalojo de los indignados de la plaza de Cataluña desembocó en un proceso judicial contra los responsables del dispositivo —incluidos mandos policiales y políticos— que acabó archivado. El único procesado fue, precisamente, el subinspector Arasa. Hace año y medio, la Audiencia de Barcelona le condenó a pagar una multa por lesiones dolosas contra el exdiputado de la CUP David Fernàndez, que en el juicio logró identificarle. El resultado de ese proceso tuvo otra consecuencia: permitió a la juez de instrucción reabrir la causa por las cargas del 27-M.

Por encargo de la magistrada, los Mossos han analizado ocho vídeos grabados el día de los hechos por medios de comunicación y denunciantes. La policía autonómica ha concluido que el agente que aparece golpeando a cinco de los manifestantes no es otro que Arasa, que ejercía como jefe del dispositivo del Área de Recursos Operativos (ARRO) de los Mossos. En su declaración, que duró algo más de una hora, el mando policial se reconoció en algunos fragmentos de los vídeos —en los que aparece paseando por la plaza— pero no en los más conflictivos, o sea aquellas escenas en las que se observan agresiones. Los cinco denunciantes permanecían en el suelo y se negaban a abandonar la plaza cuando recibieron los golpes de porra. Uno de ellos fue alcanzado en la cabeza y recibió varios puntos de sutura; otro fue golpeado en el labio y un tercero sufrió lesiones en la mano mientras trataba de protegerse.

Arasa, que acudió a declarar con el uniforme de su unidad, defendió a capa y espada la actuación. Afirmó que los manifestantes mantuvieron “una actitud violenta” porque “no se levantaban” e “impedían el desalojo”. Y recordó que los mossos “también fueron agredidos” en aquella intervención. El subinspector admitió que utilizó la defensa reglamentaria “innumerables veces” aquel día, pero siempre golpeó “de cintura para abajo”, o sea tal como marcan los protocolos. En el caso de las personas que permanecían sentadas, dijo que los golpes se propinaron en las “tibias”. El subinspector insistió en que los Mossos usaron “la mínima fuerza posible” para “ganar el espacio” de la plaza de Cataluña, tal como se les había ordenado. La operación se saldó con más de 120 heridos.