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Otras formas de despedir 2015

La capital ofrece muchos planes alternativos para cambiar de año de forma diferente

Nochevieja Ampliar foto
Una fiesta en la boite.

Los madrileños llevan desde finales del siglo XIX tomando las uvas en la Puerta del Sol, doce mil metros cuadrados donde se genera esa comunión de clases, condiciones y gentilicios tan infrecuente el resto del año. Cuenta la leyenda que incluso el rey Alfonso XIII bajó de incógnito en 1930 para mezclarse con el vulgo, y es que uno, por muy monarca que sea, también tiene derecho a pegarse una fiesta de fin de año en condiciones.

Por primera vez, la asistencia a la plaza capitalina no estará garantizada para todos, ya que el Ayuntamiento ha impuesto una limitación de aforo de 25.000 personas, menos de la mitad de las que acudían hasta ahora a su puntual saturnal de uvas, pelucas y confeti. Por suerte, la ciudad ofrece numerosas alternativas para los que se queden fuera o, sencillamente, para quienes quieran entrar en el nuevo año de una forma diferente, al margen de galas televisivas y presentadores de esmoquin y capa.

Estas son algunas ideas para tomar las uvas… Y contarlo.

Una cena en un lugar incierto

La premisa es que los organizadores de Enigmatium no cuentan lo que va a suceder durante esa velada hasta que uno se sienta a cenar. De hecho, el local se desvela solo unas horas antes, o más bien lo acierta el comensal respondiendo a diversos acertijos que recibirá en su correo electrónico. “Hay un número de emergencia, claro, no queremos que quien haya pagado la cena se quede fuera”, aclaran sus organizadores. Una vez sentados todos en mesas con nombres de detectives ilustres como Sherlock Holmes o Jessica Fletcher, continúan los enigmas, que se les irán planteando a unos invitados convertidos de forma involuntaria en una trama al más puro estilo Cluedo interpretada por actores infiltrados. Por supuesto, a las 12 de la madrugada se hace un parón para tomar las uvas, después de haber degustado cuatro platos entre acertijo y acertijo.

Precio: a partir de 110 euros.

Lugar: Enigmatium. ¿Calle? Hay que adivinarlo.

Truman Capote en Madrid

El hotel Pullman Madrid Airport & Feria organiza por segundo año su cena de nochevieja inspirada en la mítica fiesta Black & White neoyorquina de 1966. “Hacía pocos meses que el escritor Truman Capote había publicado A sangre fría”, explican los organizadores, “y estando en la cima de su popularidad, celebró una gran fiesta en honor a la editora Katharine Graham, del Washington Post”. Lo especial del evento, aparte de invitados selectos como Tennesse Williams, Greta Garbo o Andy Warhol, era la etiqueta exigida: los 500 asistentes debían ir vestidos de blanco y negro. “Muchos la consideraron la fiesta del siglo, y nosotros la recreamos en un salón dominado por el blanco y el negro, igual que los platos del menú: solomillo de ternera asturiana con trompetas negras, macarrons blancos con compota de uvas negras, vieiras salteadas con huevas negras…”. Los organizadores aclaran: “Exigimos a los comensales que vengan de blanco y negro, pero si alguien llega de rojo, lo dejaremos entrar, por supuesto. Eso sí: llamará mucho la atención”.

Precio: desde 150 euros.

Lugar: Hotel Pullman Madrid Airport & Feria. Avda. Capital de España, 10

Todo es ficción… Menos las uvas

No cabe duda de que tomar las uvas durante el parón de una obra de teatro es algo poco habitual. Eso es lo que proponen los programadores de la irreverente Priscilla, reina del desierto. “El descanso se hace 20 minutos antes de que empiecen las campanadas. A las doce, el público se toma las uvas, junto con el elenco actoral, claro”, cuentan los organizadores, que añaden: “Celebrar el año nuevo desde un patio de butacas es una experiencia diferente que queríamos ofrecer, y con una obra de humor, a ser posible, para empezar sonriendo”. Por supuesto, las doce piezas de fruta van incluidas con la entrada.

Precio: desde 54,90 euros.

Lugar: Nuevo Teatro Alcalá. Calle de Jorge Juan, 62

De año en año gastando suela

Después de las campanadas, como siempre, abundan en Madrid las citas con la música electrónica para quienes quieran empezar 2016 dándolo todo en la pista. La mayoría, eso sí, no empiezan antes de la una, de forma que uno pueda recomponerse de la cena familiar con cierto margen para cambiar de registro. Lo que hace diferente a la propuesta de Cassette Club es que abre las puertas pocos minutos antes de las 00.00 horas, y permite por tanto apurar las uvas con los primeros beats techno y house de los pinchadiscos Ángel Molina y Sabino González. Se recomienda ir bien alimentado, que la sesión es tan larga como la noche.

Precio: 20 euros.

Lugar: Sala Boite. Calle Tetuán, 27.

Despedir 2015 dando palmas

Enrique Morente, La Chunga, Pastora Imperio o Lebrijano son algunos de los artistas flamencos que han pasado a lo largo de los años por el tablao de Casa Chinitas, que precisamente eso es lo que ofrece: una nochevieja flamenca. Desde los cantaores y bailaores que darán ahe a la velada, incluida la toma de las uvas (uno de ellos repetirá las campanadas golpeando una enorme paellera) hasta los villancicos, “flamencos originales, nada de versiones aflamencadas”, como aseguran sus organizadores, o la sopa de ajo y el chocolate con picatostes que repartirán después de la cena para reponer fuerzas a altas horas de la madrugada. “Y el que quiera bailarse una rumbita encima del tablao entre plato y plato, tiene vía libre”, cuenta una encargada del restaurante.

Precio: 200 euros.

Lugar: Casa Chinitas. Calle Torija, 7.

Feliz… ¿1980?

El nombre de este restaurante, La Movida, ya es toda una declaración de intenciones. Esta nochevieja proponen una inmersión en los desaforados años 80 madrileños, y no solo los organizadores ponen de su parte: “La idea es que los comensales vistan como en los días de la movida, nosotros ponemos la música de bandas de aquellos años, y recreamos el clásico concurso de televisión Furor! para que todos participen”, dice Nacho Rodríguez, el gerente, que reconoce que el perfil de los invitados es predecible: “Obviamente, viene gente que conoció aquella época y quiere volver a vivirla, por eso la mayoría son de la misma generación, vamos, cuarentones, lo que por otro lado creará un clima de mucha complicidad”.

Precio: 110 euros

Lugar: restaurante La Movida. Calle José Abascal, 8

Inicio de temporada

Más o menos es como cenar viendo un partido en televisión, solo que en este caso el campo de fútbol está justo enfrente… Y sin jugadores. Es lo que propone el Real Café Bernabeu, restaurante sito en el corazón del estadio, con grandes cristaleras panorámicas. Aparte del menú, la toma de uvas, la fiesta posterior con dj e incluso actividades para los más pequeños, el verdadero encanto de este plan –al menos para los futboleros- es pasar la última noche del año con dos ilustres comensales: el césped y las gradas del Real Madrid. Como cualquier domingo, pero con campanas en lugar de silbatos.

Precio: desde 115 euros

Lugar: estadio Santiago Bernabeu.

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