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Carmena impide a sus antidisturbios vigilar manifestaciones y desahucios

Las dos Unidades Centrales de Seguridad quedarán fundidas en una sola y contará solo con 80 agentes para todo Madrid

Agentes de las Unidades Centrales de Seguridad Ampliar foto
Agentes de las Unidades Centrales de Seguridad, ayer de patrulla en Sol.

Las Unidades Centrales de Seguridad (UCES), los conocidos como antidisturbios de la Policía Municipal, no vigilarán manifestaciones ni participarán en desahucios. Así lo ha decidido el nuevo equipo de gobierno, a cuyo frente está la alcaldesa Manuela Carmena. Se dedicarán a apoyar a otros compañeros en conciertos, venta ambulante o festejos populares, entre otras tareas. El número de funcionarios adscritos a estas unidades, que se refundirá en una sola, se reducirá a la mitad, con la idea de que no sobrepasen los 80 agentes, según han adelantado fuentes municipales.

Estas unidades especiales se crearon hace ahora 11 años, en diciembre de 2004, cuando estaba al frente de la Concejalía de Seguridad Pedro Calvo y como inspector jefe José Luis Morcillo. Su intención era crear un cuerpo similar a las Unidades de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía. Eso sí, nunca han tenido sus medios para disolver manifestaciones (escopetas o pelotas de goma, entre otros). Nacieron para intervenir “en casos urgentes como desalojos, manifestaciones ilegales o casos de botellón”, según reconocían fuentes policiales.

Con el paso del tiempo su actividad se ha incrementado y jugaron un papel destacado en algunos momentos como las manifestaciones del 15-M en la Puerta del Sol o los intentos de ataque a algunos edificios municipales durante el desarrollo de manifestaciones violentas.

Todo eso quedará abandonado. Al menos, de momento. El nuevo concejal de Seguridad, José Javier Barbero, ya anunció durante la fiesta del patrón de la Policía Municipal el pasado 24 de junio que no quería ver a sus policías en desahucios ni en manifestaciones. Argumentó que para eso ya había otros policías, en referencia a los antidisturbios de la Policía Nacional. Su equipo, en especial el director de la Policía Municipal, Andrés Serrano, ya tienen perfilado cuál será el nuevo modelo que quieren implantar en la ciudad. Ahora lo están ultimando para presentarlo a la Corporación, a los mandos y a los sindicatos el próximo mes de marzo.

Uno de los puntos que ya han quedado definidos es que las UCES se quedarán en una sola unidad en la que se quedarán menos de la mitad de los agentes que están adscritos a ellas. Los responsables de la concejalía consideran que con 80 agentes como máximo es suficiente para los problemas que se den en la capital.

Una de las causas que esgrimen es que ahora mismo la plantilla de la Policía Municipal (6.800 agentes) no es suficiente para atender todos los servicios para los que son requeridos. “No podemos ejercer funciones que no son de nuestra competencia para dejar de prestar el servicio que se merece el ciudadano”, reconocen fuentes de la Concejalía de Seguridad.

Otro punto en el que se basan Serrano y sus colaboradores es que se trata de unidades caras, a las que se han tenido que adscribir de manera permanente agentes de otros servicios. Cada policía cobra un plus mensual de 300 euros por estar en las UCES. “Hay distritos que están faltos de policías y que tienen problemas para sacar coches patrulla, sobre todo, los fines de semana, por lo que no podemos destinar agentes a las UCES y detraerlos de lugares en los que realmente se les necesita”, añaden las citadas fuentes.

Pero, ¿entonces a qué se dedicará la nueva UCES? Su cometido está bien definido, según el equipo de Serrano. “No se dedicarán a labores de orden público”. A partir de ahí, apoyarán a otras unidades, como las de distrito, para controlar la venta ambulante, para vigilar que no haya botellón en zonas que molesten a los vecinos y para funciones de seguridad de actos municipales, como conciertos multitudinarios, festejos populares o verbenas.

Lo que no queda todavía claro es si mantendrán su actual uniforme casi negro o se integrarán en el nuevo que está diseñando el equipo de José Javier Barbero y Andrés Serrano. También se está buscando qué destino se le da a todos los vehículos que tenían destinados a estas unidades. Lo más probable es que se repartan entre otros servicios.

La noticia de reducir a la mitad las UCES ha sorprendido a los mandos policiales, ya que creen que un número tan bajo de agentes no será operativo para dar un servicio adecuado a una ciudad como Madrid, con que tres millones de habitantes, en la que hay multitud de actos a lo largo de toda la semana. De hecho, la propuesta de algunos de ellos había sido aumentar su número para atender todas las necesidades.

El malestar de los integrantes también ha sido palpable entre los agentes destinados a las UCES. Pese que fueron defendidos de manera férrea por su actual inspector jefe, Francisco Caletrio, el día del patrón ante la alcaldesa, veían que su destino estaba en peligro. Sobre todo, tras las declaraciones de José Javier Barbero. El rumor que ha corrido entre los mandos intermedios y los propios agentes es que fueran buscando algún destino que les gustase lo antes posible porque ambas unidades podrían ser incluso disueltas en las próximas fechas. Ahora queda saber cómo se seleccionarán a los que se queden. En principio, se optará por personas que ronden la treintena o la cuarentena de años.

La Policía Municipal estrena 120 coches patrulla con un nuevo diseño

La plaza Mayor es el lugar elegido para presentar mañana a mediodía los 120 nuevos coches patrulla de la Policía Municipal (6.800 agentes). Estos vehículos contarán con un diseño renovado, que se aleja del azul oscuro estrenado por la anterior alcaldesa Ana Botella en verano de 2014. Se caracterizan por ser blancos y llevar franjas amarillas.

Estos vehículos remplazan a los 140 vehículos que fueron retirados a mediados del pasado mes de septiembre al cancelarse de manera urgente el concurso de renting elaborado por el anterior equipo de gobierno municipal, del PP. Los nuevos mandos de la Concejalía de Seguridad, con su máximo responsable José Javier Barbero a la cabeza, entendieron que gastar 28 millones de euros durante los próximos cuatro años en más de medio millar de vehículos era un presupuesto “extraordinariamente alto” y no se correspondía con las necesidades reales de la Policía Municipal. La adjudicataria (una de las principales entidades financieras españolas) solo recibirá 40.000 euros de indemnización, según fuentes municipales.

Los nuevos coches son propiedad del Ayuntamiento, por lo que no se ha optado por la opción del renting, que utiliza desde hace años en la policía. Ahora el mantenimiento correrá a cargo del Consistorio.

La policía contará a partir de mañana con tres diseños distintos de coche patrulla, lo que puede dificultar su identificación, al menos al principio, por parte del ciudadano.

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