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ELECCIONES GENERALES

El ‘efecto Ada Colau’ catapulta las opciones de Podemos en Cataluña

La candidatura de En Comú Podem confía en dar un vuelco copernicano respecto al 27-S

Asistentes al mitin de En Comú Podem valoran la candidatura.

La confluencia de izquierdas en Cataluña está en condiciones, según las encuestas, de dar un giro copernicano en Cataluña respecto a los pobres resultados de las autonómicas del 27-S y de cuestionar la hegemonía del independentismo. La clave del vuelco es la implicación esta vez de Ada Colau, artífice y alma de candidatura En Comú Podem, encabezada por el historiador Xavier Domènech. Barcelona en Comú, el partido de la alcaldesa de Barcelona, es el motor de la coalición integrada por Podem e Iniciativa y Esquerra Unida relegados estos últimos a un segundo plano. En alianza con Podemos, En Comú Podem aspira a un grupo propio en el Congreso.

Colau cierra la candidatura pero simbólicamente es como si la encabezara. Comprometida con el proyecto, la alcaldesa ha catapultado a la confluencia de izquierdas que, según el CIS, ganará el 20-D en Cataluña. La lista maneja para esta campaña un presupuesto de 200.000 euros que compensan con el indiscutible tirón y la popularidad de Ada Colau y, por supuesto, de Pablo Iglesias. Nadie duda de que las 2.500 personas que llenaban ayer al polideportivo de Llefià, en Badalona (Barcelona) fueron a verlos a ambos. “La admiro un montón por lo que está haciendo y su lucha por la gente trabajadora. La vi hace tres años en la calle en Barcelona y se lo dije”, corrobora Mónica Velasco, dependienta, de 40 años.

Convertida en un fenómeno de la izquierda en Cataluña, basado en la legitimidad de su lucha desde la Plataforma Antidesahucios (PAH), la fuerza de Colau reside en que proyecta la misma imagen que cuando era activista. “Fui en 2013 a la Comisión de Economía del Congreso y llamé criminales [a los banqueros]. Su presidente Santiago Lanzuela me dijo que retirara la palabra y no quise. Señor Lanzuela: Sigo sin retractarme. Soy alcaldesa y les sigo llamando criminales. No me van a domesticar”, exclamó Colau recordando que Lanzuela es ahora consejero de Red Eléctrica Española, con el pabellón en pie. Luego cargó contra Ciudadanos al recordar que nunca se les vio parando desahucios -"Jamás les hemos hemos en la calle; que se sepa Pablo, por favor, en todo el Estado"- y clamó: “Vamos a legislar la dación en pago retroactiva. Os vamos a desahuciar del Congreso sin rencor”.

Pese a su agenda institucional, la alcaldesa ha participado en cuatro actos —hoy estará en Madrid y el viernes en Valencia— y su presencia es garantía de lleno. Su figura está al servicio de la candidatura: su rostro aparece en el mailing junto al de Domènech e Iglesias, y en el vídeo de propaganda dice: “En común ya hemos demostrado que no hay imposibles”. La candidatura quiere entroncar con el éxito de las municipales, cuando accedió a la alcaldía, y hace una especie de paréntesis con los comicios del 27-S. Ni un solo día Colau apareció, para enfado de Iniciativa, en la campaña de Catalunya Sí que es Pot. Y se notó: solo logró 11 diputados. El fracaso empujó a Podemos, ICV y EUiA a claudicar, no sin pelear en la confección de la lista, ante la estrategia de Barcelona en Comú. Las papeletas, esta vez, para evitar confusiones, llevarán el nombre de En Comú Podem y de Podem en Comú. Iglesias, que ha suavizado su discurso respecto al 27-S —ni rastro de sus críticas a la CUP ni mención a los orígenes de los asistentes para incentivar el voto—, ha aceptado una relación de tú a tú y ha hecho una indiscutible apuesta por el referéndum aunque ayer quedó eclipsado.

El líder de Podemos no quiere hablar de cesiones a En Comú Podem y apeló al valor añadido de Colau. “La conozco desde 2001 cuando éramos activistas”, dice a EL PAÍS. “Verla ahora con esa altura política, siendo una de las figuras políticas que más admiro me conmueve y enorgullece”. Hay cosas que solo hace ella. Mientras Domènech pedía el voto —“No votéis a Chacón; votad a Colau”—, salió del pabellón, se plantó ante las 200 personas que se quedaron fuera y, ante sus miradas atónitas, les pidió comprensión e improvisó un mini-mitin paralelo.

Entregados a Ada

ÀNGELS PIÑOL

“Estuve con Ada en la plataforma parando desahucios con ella como activista. ¡Una más! Tiradas en los bancos...Aparecí junto a ella en una fotografía. Es un orgullo y se me pone la piel de gallina cuando pienso que es alcaldesa”, explica María Chillón, de 54 años, justo antes de que empiece el mitin, enfundada en una camiseta lila, pescadera en paro que aprovechó su desempleo para ayudar en la PAH. Como ella, Mónica Velasco, de 40 años, dependienta, muestra su “admiración” por Colau y su lucha por la gente trabajadora. “Hace tres años me la cruce en Barcelona y le agradecí todo lo que hacía”, explica esta militante de izquierdas.

Inscrita en los Círculos de Podemos, Cecilia Franco, de 52 años, administrativa, sale entusiasmada del mitin y cita que las victorias en mayo de Colau, Dolors Sabaté en Badalona y Manuela Carmena en Madrid son un buen presagio. “Creo que podemos y vamos a ganar. No nos fue bien en septiembre porque funcionó el plebiscito. Conozco a mucha gente de Podemos que votó a las CUP. Pero nosotros en eso no nos definimos: lo que queremos los catalanes es votar y decidir”. Su amiga, Jesús Alcaraz, de 45 años, administrativa, dice que lo que más le ha gustado es que Colau pusiera ejemplos de su gestión. "Es necesario escuchar lo que están haciendo. Y me ha gustado que haya dicho que no es suficiente y que hay que seguir", dice sobre una reflexión que Colau suele hacer en sus mitines. "Sus ideas son muy razonables", añade Antón,de 53 años, de Terrassa, trabajador en paro.

Todos consideran que Catalunya sí que es Pot pagó el 27-S un nombre que inducía a la confusión, que no se veía la marca Podemos y que tenía poco tiempo de vida. Fernando Amaro, de 67 años, jubilado, cree que se acusó la fricción entre los partidos y que esta vez la unidad, con Colau, funcione. "Hay que darle tiempo para que se asiente en el Ayuntamiento", remacha. "Fue fantástica la victoria de Colau en Barcelona y puede aportar mucho. Soy muy, muy partidario del referéndum aunque yo votaría que no", afirma Joel González, de 20 años, estudiante de arquitectura. Su amigo Didac Liñán, estudiante de criminología, que revela que él votaría sí, dice que Colau es la persona más interesante de la izquierda y subraya la importancia de la unidad. Tras tildar el mitin de "emocionante", Aida Llauradó, de 31 años, asesora de un edil de Badalona, sostiene que gente como Colau o Iglesias son los que van a poder hacer el cambio: "Demuestran que sí se puede y que la gente de la calle puede cambiar el país y el mundo".

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