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Colau se enfrenta a la aplicación de polémicas medidas heredadas de Trias

El gobierno municipal debe desplegar la ordenanzas de terrazas, bajar las bicis de las aceras u obligar atar a los animales

Un grupo de turistas circula por la acera en el céntrico paseo de Gràcia. Carles Ribas

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y su equipo están lidiando con las consecuencias de algunas decisiones polémicas que han tomado, como la moratoria de apertura de alojamientos turísticos, una medida de gran calado; u otras más políticas, como la retirada del busto del Rey Juan Carlos I del salón de plenos. Pero otros frentes que tienen abiertos son herencias del anterior equipo de Gobierno de CiU, con Xavier Trias al frente.

En algunos casos son también consecuencias de decisiones o pactos políticos de final de mandato; pero en otros se trata de ordenanzas con plazos que hay que cumplir y sobre los que se fijaron moratorias en los aspectos más polémicos. Vencen en breve y quien tiene que aplicarlas es el actual equipo. Las que siguen son algunas de las patatas calientesque Colau encontró sobre la mesa heredadas de su antecesor y que afectan a colectivos muy dispares, numerosos y organizados.

Ordenanza de terrazas. Fue aprobada por el ejecutivo de Trias con los votos del PP y entró en vigor en 2014. Pero contemplaba una moratoria de un año para los aspectos más peliagudos, como la distancia entre los elementos de las terrazas y el mobiliario urbano o los árboles de las aceras. Más de 2.000 locales incumplen la distancia entre el mobiliario y los peatones de 1,80 metros. El actual ejecutivo ha tachado de “chapuza” la norma y ha ordenado su revisión en la Comisión Técnica. Lo que no ha evitado es que el Gremio de Restauradores esté en pie de guerra ante la amenaza que pesa sobre todo tipo de bares: desde pequeños establecimientos de barrio hasta locales con solera como el Salambó de Gràcia o el Cheriff de la Barceloneta. Fuentes del área de Urbanismo que lidera Janet Sanz aseguran que durante los cinco meses de 2015 que gobernó Trias no se enviaron notificaciones a los locales afectados aunque la moratoria había finalizado. Salieron a partir de junio, con el nuevo ejecutivo en el poder. En la ciudad hay 4.600 licencias de terraza, de las que tan solo 1.600 se ajustan a la nueva normativa.

Las multas por no llevar los perros atados, aplazadas. Llevar una mascota sin atar debería ser motivo de sanción a partir del 31 de marzo de 2016, cuando finaliza la moratoria que fijó el anterior gobierno al aprobar la ordenanza que regula derechos y deberes de los propietarios de animales de compañía. La que dio lugar a la novedad de que los perros viajen en metro atados y con bozal. Entró en vigor a finales de 2014 y se aprobó con los votos de CiU, PSC y ERC. La moratoria, que Colau aplazará, se fijó porque teóricamente las multas no empezarían hasta que se hubieran construido grandes zonas de ocio para perros, más grandes que los actuales pipi-can. La cuestión es que no se ha construido ni una. Urbanismo ha licitado una de estas zonas con una partida presupuestaria que había reservado Nou Barris para hacer un jardín zen en el barrio de Porta.

Las bicicletas, fuera de las aceras. Que las bicis deberán circular fuera de las aceras acaparó los titulares sobre la ordenanza de Circulación y Viandantes que diseñaron CiU y PSC y votaron todos los grupos salvo el PP en febrero de 2015. De nuevo fijaba una moratoria para el punto más polémico: 18 meses sin sancionar bicis circulando por las aceras, hasta habilitar infraestructura para garantizar su seguridad en calzada. El actual ejecutivo apuesta fuerte por la movilidad a pedales y ha prometido casi triplicar la red de carriles bici hasta 300 kilómetros. No estarán listos ni de lejos cuando en agosto toque multar.

Túneles de Glòries. A un mes de las elecciones del 25M y con una enorme presión vecinal, Trias comenzó las obras que soterrarán la Gran Via. El túnel tiene un coste total de 170 millones de euros de los que solo se han licitado 50. Su construcción está prevista en dos fases y el actual ejecutivo no aclara si hará la segunda. Los vecinos ya han preguntado a Colau si les quiere tener “delante o al lado”.

Can Vies. Trias inició el desalojo y derribo del centro social de Sants, pero dio marcha atrás ante la gravedad de los disturbios que se produjeron. Dio un año y medio de indulto a los okupas. Pasan los meses y nada se mueve a nivel institucional.

Cobertura de la Ronda de Dalt. También fue a finales de mandato y como parte del pacto de presupuestos que Trias alcanzó con el PSC. El acuerdo apenas contemplaba presupuesto para encargar estudios. Los vecinos de Nou Barris y Horta están hartos de ver pasar alcaldes que les prometen la cobertura y miden los decibelios que soportan sus orejas por culpa del tráfico.

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