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Mas busca el apoyo de la CUP delegando poder presidencial

La izquierda alternativa se reunió con el presidente catalán durante tres horas en el Palau

Salellas y Gabriel entran al Palau de la Generalitat por detrás.

Artur Mas y la CUP vivieron ayer una jornada frenética en un intento de evitar que Cataluña siga sin presidente tras la segunda votación de investidura que hoy se celebra en el Parlament. Mas ofreció formar un Gobierno con tres vicepresidencias, que recaerían en Neus Munté, Oriol Junqueras y Raül Romeva. El objetivo de Junts pel Sí es lograr que la CUP, que se reunió durante tres horas con el president en el Palau de la Generalitat,  vote a favor de la investidura de Mas aunque la formación anticapitalista insiste en el no. Un sector del partido cree que el riesgo de inhabilitación que pesa sobre el president puede modificar su opinión.

La petición del Gobierno al Tribunal Constitucional para que aperciba inmediatamente a Mas sobre su suspensión de funciones si sigue adelante con el plan independentista puede acabar siendo providencial para el presidente catalán. Al menos en el corto plazo. Los sectores moderados de la CUP consideran que la intención del Gobierno de inhabilitar a Mas y a otros 20 altos cargos es suficientemente grave como para justificar un cambio en sus posiciones y aceptar de alguna manera que el líder de Convergència siga como presidente. “Mucha gente no entendería que Mas caiga precisamente ahora por falta de apoyo”, explicaron fuentes de la dirección de la CUP. Esta posición, sin embargo, no es compartida por toda la cúpula del partido que, por su carácter asambleario, todavía debatía anoche sobre si puede acabar apoyando a Mas. Por este motivo la posición oficial de la CUP ayer seguía siendo la de no apoyar a Mas en el segundo debate de investidura.

Al margen del recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional para frenar en seco el proceso de ruptura en Cataluña, Mas movió ficha ayer y propuso a la CUP una fórmula de gobierno en la que el presidente, que seguiría siendo él, tenga menos visibilidad. Mas propuso que la Generalitat cuente con tres vicepresidencias. El líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, asumiría la vicepresidencia económica; Neus Munté, dirigente de CDC, se quedaría con la vicepresidencia de asuntos sociales y Raül Romeva, el independiente que encabezó Junts pel Sí se encargaría de la vicepresidencia de relaciones internacionales. Con ello Mas no perdería poder, pero sí visibilidad. Convergència confía en que la fórmula pueda satisfacer a la CUP que hasta ahora ha dicho que no quería a Mas en la presidencia bajo ningún concepto.

La reunión acabó sin acuerdo. Los representantes de la CUP Antonio Baños, Anna Gabriel y Benet Salellas insistieron en la necesidad de que Mas no sea presidente. Sin embargo, no se negaron, según fuentes de la negociación, a que el actual presidente se mantenga dentro del Gobierno.

La votación se celebrará este jueves a última hora de la mañana en la segunda sesión del pleno de investidura. La vicepresidenta del Gobierno catalán, Neus Munté, insistió en que la propuesta de Junts pel Sí sigue siendo la de Artur Mas.

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