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Rico despliega sus ‘quijotes’

Eduardo Mendoza arropa al académico en la presentación de la exposición de 50 ediciones del libro de Cervantes en la UAB

Francisco Rico y Eduardo Mendoza observan algunos de los ejemplares de 'El Quijote' expuestos.
Francisco Rico y Eduardo Mendoza observan algunos de los ejemplares de 'El Quijote' expuestos.

“El Quijote es unas de esas obras de las que uno no sólo recuerda el contenido, sino el libro en sí”. Con estas palabras inauguraba ayer el escritor Eduardo Mendoza la exhibición Los Quijotes de la Autónoma, que la Universidad Autónoma de Barcelona dedica hasta el 16 de diciembre a la obra magna de Miguel de Cervantes, celebrando de forma didáctica su dimensión más material. La muestra, que expone unas cincuenta ediciones ordenadas según su fecha de publicación, contiene sólo una pequeña porción de los 32.000 volúmenes que el lingüista y académico Francisco Rico ha donado a la universidad de su colección personal. Mendoza, quien se declaró “adicto a las anotaciones a pie de página” desde que estudió el Quijote en sus días de estudiante, protagonizó junto a Rico la inauguración de la exposición, que incluyó un breve concierto de viola del músico Jordi Savall.

“No tenemos la primera edición el Quijote, porque ni la UAB podría pagar eso”, bromeó Rico, quien efectuó un pequeño repaso al contenido de la muestra, expuesto en orden cronológico. “Tenemos la tercera edición, que también fue la primera de bolsillo”, especificó. El especialista en el Siglo de Oro explicó que las primeras ediciones solían adquirirlas familias adineradas con la finalidad de exponerlas en sus salones, sin un interés literario especial. A falta de una primera versión original, la vitrina exhibe “un libro de espiritualidad sosísimo”, en palabras del propio Rico, “pero que fue compuesto por las mismas personas que el Quijote y durante los mismos días”: una golosina dedicada a coleccionistas y estudiosos.

Edición del Quijote de 1765. ampliar foto
Edición del Quijote de 1765.

Las primeras ediciones ilustradas no tardaron en llegar. El libro vendía bien y esa era la mejor manera de aumentar su difusión. A este período está dedicado el segundo apartado, que incluye la primera edición ilustrada del Quijote, emitida en Bruselas en 1662 a cargo de Juan Mommarte. Más adelante, ya consensuada su condición de clásico universal, llegaría el turno de los grandes ilustradores de los siglos XIX y XX. La muestra expone la edición francesa con grabados de Gustavo Doré —“es la segunda edición; la primera se la regalé a Gonzalo Pontón”, puntualizó Rico—, así como un ejemplar ilustrado por José Segrelles y otro con los icónicos trazos de Salvador Dalí.

Pero el Quijote también tuvo sus épocas oscuras. Durante varios años de su existencia fue objeto de la censura de la Inquisición. La modesta impresión de Antonio Bergnes de las Casas, publicada en 1839 y expuesta en la muestra, fue la primera en restaurar los pasajes suprimidos por el Santo Oficio. “Barcelona siempre ha sido la ciudad más cervantina y quijotesca de España”, afirmó Rico, quien también ha donado a la Autónoma una edición crítica de Tomás Gorchs.

Primeras ediciones, ilustradas y raras

Primeras ediciones. 1ª edición de la primera parte (1605) de bolsillo, 2ª y 3ª autorizadas (1605 y 1608), 1ª edición de la segunda parte (1615). Todas de Juan de la Cuesta para Francisco de Robles. También la 1ª edición ilustrada en castellano (1662).

Grandes ediciones ilustradas. Edición de 1839 de Barcelona que recuperaba los pasajes censurados por la Inquisición. Ediciones ilustradas por Gustave Doré, Claudio Lorenzale, Salvador Dalí, Antonio Saura y Pablo Picasso.

Raras. Edición en estonio (1946) y otra en chino (2013).

La muestra también dedica un apartado al período de internacionalización de la obra, que bajo el epígrafe Don Quijote en el Mundo subraya la importancia de las traducciones, empezando por la primera: una edición inglesa de 1612 a cargo de Thomas Shelton. En una misma vitrina pueden verse ejemplares de las aventuras del hidalgo en chino, griego, estonio, francés e inglés, entre otros. “Es una miscelánea, para que la miren los ingleses”, bromeó el profesor, quien pasó rápidamente a señalar la pared contigua, donde cuelgan sendas representaciones gráficas de Quijote y Sancho. Allí pueden verse ilustraciones originales de Antonio Saura, José Hierro, Eduardo Arroyo, Manolo Valdés y Picasso. Ésta última, el famoso sketch publicado en 1955 en la revista Les Lettres Françaises en el 350 aniversario de la publicación de la obra, “pertenece a una tirada de 50 ejemplares firmada a mano por el mismo Picasso”, como remarcó Rico.

La UAB también aprovecha para barrer para casa y recoge en una misma sección distintos ejemplares editados por profesores de la universidad, como Martín de Riquer, Gonzalo Pontón o el mismo Rico. “Mi objetivo siempre ha sido editar un Quijote que fuera fácil de leer”, confesó el profesor, quien se declaró muy orgulloso de su ejemplar expuesto.