El metro no acaba de salir del túnel

Pese a la contratación de nuevos conductores, la falta de pesonal y de mantimiento lastran el suburbano

La estación de Nuevos Ministerios, inundada durante el temporal del pasado 19 de octubre.

La presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, anunció el pasado martes la contratación de 360 conductores de Metro —para que el suburbano “vuelva a volar”— y consiguió evitar la huelga convocada para el siguiente viernes. Pero, pese al aumento de plantilla, son todavía muchos los lastres que impiden ese nuevo despegue del suburbano, crecido en los últimos años sin un plan de desarrollo acorde a las necesidades de los usuarios y plagado por las averías.

Teo Piñuela, delegado de UGT en la empresa, resume así la situación de Metro: “Se necesita un plan de choque. De nada sirve tener maquinistas si no hay quienes mantengan los vagones y las vías”. Su sindicato, CC OO y Solidaridad Obrera, las tres centrales que convocaron la huelga, identifican en la falta de personal el principal problema de empresa. En septiembre de 2013 un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) afectó a 673 trabajadores, de los 6.937 con los que contaba.

“Es verdad que la Comunidad ha acercado su postura a la nuestra, pero también es cierto que las estaciones quedarán sin personal que pueda atender a los usuarios si no se aumenta también esa parte de plantilla”, mantiene Ignacio Arribas, secretario general de CC OO en Metro de Madrid. Según los cálculos de su sindicato, en septiembre se quedaron sin personal hasta 94 de las 280 estaciones del suburbano (los intercambiadores se consideran como una única estación) y una media de 62 trenes al día no circularon pese a estar incluidos en la tabla que regula el tránsito diario de los convoyes. Una falta de servicio que explica el incremento de los tiempos de espera, que en algún caso alcanzan los 20 minutos.

Las principales averías de al menos una hora

  • 4 de febrero: el servicio del suburbano se bloquea durante una hora por una avería entre las paradas de Puerta de Toledo y Acacias, en la línea 5.
  • 8 de febrero: una avería en la estación de Arganda del Rey (línea 9) para el suburbano durante tres horas.
  • 24 marzo: una avería entre las estaciones de Retiro y Banco de España provoca una suspensión de servicio de tres horas.
  • 29 de septiembre: El descarrilamiento de un medio de mantenimiento en la estación de El Carmen paraliza el servicio en la línea 5 durante 7 horas.
  • 20 de octubre: un problema técnico ralentiza la circulación de la línea 6 durante más de tres horas.

La falta de personal es, según los sindicatos, también el principal motivo de los problemas de mantenimiento. La imagen de las interminables colas en las paradas de la EMT cerca de la estación de El Carmen, donde el pasado 29 de septiembre se aglutinaron los pasajeros del suburbano después de que un descarrilamiento paralizase la línea 5 durante más de seis horas, es solo la última de una serie de instantáneas que ya forman parte de la vida diaria de los madrileños. CC OO calcula que desde principios de 2015 se registraron nueve averías que suspendieron el servicio durante más de una hora, además de una larga serie de incidencias menores.

Javier Montero, técnico de línea de Metro y miembro de Solidaridad Obrera, asegura que la situación es aún más grave de lo que parece: “Las estadísticas de las averías del metro se recogen poniendo en marcha todos los trenes, todas las escaleras y en general toda la infraestructura mecánica a las 7.30 de la mañana. Y eso también si, por ejemplo, una escalera está a punto de estropearse. Estará inservible el resto del día, pero en las estadísticas figurará como una escalera que funciona normalmente”.

Sentencias favorables

Dos sentencias judiciales apoyan la posición de los sindicatos. El pasado 1 de octubre, el Juzgado de lo social número 15 de Madrid falló en contra de Metro: el juez no ve motivos que justifiquen la paralización de la incorporación de los antiguos maquinistas en el personal de mantenimiento de escaleras mecánicas, como estaba previsto tras la aprobación del ERE. “La suspensión [de los trabajadores] que acuerda la empresa no puede sostenerse. [...] No se aprecia razón objetiva que justifique el mantenimiento de la suspensión aludiendo a razones organizativas”, escribe el juez para argumentar su decisión.

También el Tribunal Superior de Justicia de Madrid estimó que la empresa no respetó el convenio colectivo firmado con los sindicatos, ya que contrató con una firma externa, Ferroser, la gestión de las oficinas que administran las tarjetas de transporte público en lugar de reasignar esos puestos a los trabajadores de plantilla.

Este periódico ha intentado en repetidas ocasiones conocer la opinión de Metro de Madrid sobre estos asuntos, pero la empresa no ha respondido a esas solicitudes.

Los usuarios, que sobre todo en las redes sociales manifiestan sus quejas respecto al mal funcionamiento del metro, también han tomado partido. Margarita Gómez, de Sufridores del Metro, una cuenta de Twitter con 13.100 seguidores, explica: “Como usuarios apoyamos totalmente a los trabajadores de Metro de Madrid en sus exigencias. Metro ha pasado de ser un servicio público eficaz y asequible del que toda una ciudad se sentía orgullosa a un caos cotidiano en el que cada vez se da un peor servicio”.

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