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El renacimiento de la potencia exportadora valenciana

La comunidad autónoma vuelve a competir en el podio español tras años de declive

Carga de mercancías en un buque en el puerto de Valencia. Ampliar foto
Carga de mercancías en un buque en el puerto de Valencia.

Los últimos datos alientan la idea de que la Comunidad Valenciana puede recuperar su posición histórica como segundo territorio con más ventas al exterior de España. Una plaza que perdió la década pasada cuando, según un comentario habitual entonces en la dirección territorial en Valencia del Instituto de Comercio Exterior, la China europea, como se conocía a la Comunidad Valenciana por su tradicional producción de bienes de consumo a precios asequibles como textiles, calzado y juguetes, se vio superada por la verdadera China.

La autonomía inició un declive respecto a otras regiones en los años de auge inmobiliario y de inundación de productos baratos fabricados en Asia. En 2006 todavía fue la segunda comunidad exportadora por detrás de Cataluña. En 2007 fue superada también por Madrid. En 2010 cayó al tercer lugar por detrás de Andalucía. Y en los dos años siguientes fue relegada a la quinta posición al ser rebasada, además, por el País Vasco.

Desde entonces las exportaciones de la Comunidad Valenciana han tomado velocidad. “No parece coyuntural cuando las exportaciones valencianas siguen una senda de crecimiento desde 2010 con niveles claramente superiores a la media de España desde 2013. No solo el sector del automóvil está reforzando su presencia en las exportaciones valencianas. Sectores, como el calzado, el químico y otros bienes de consumo duraderos presentan una evolución favorable con tasas de variación de dos dígitos”, afirma Pilar Chorén, directora gerente del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y especialista en el campo de las exportaciones.

Hace dos años las ventas valencianas al exterior crecieron un 13,4% cuando en el conjunto de España lo hacían un 5,2% y el resto de comunidades de peso, salvo Madrid, flaqueaban. En 2014 las exportaciones de la Comunidad Valenciana crecieron un 5%, el doble que el total de las españolas. Y en los siete primeros meses de este año las ventas al exterior han aumentado un 12,5% cuando en el conjunto del país lo han hecho un 5,5% y las principales regiones registraban tasas mucho más bajas.

El territorio valenciano ha elevado un 40% sus ventas a Alemania, EE UU y Canadá

Entre los factores que han contribuido a estimular las exportaciones valencianas, que crecen prácticamente en todos los capítulos, Francisco Pérez, director de investigación del IVIE, menciona la caída del mercado nacional que obligó a las empresas a mirar al resto del mundo; la depreciación del euro, y, quizá la más importante, la “devaluación interna” que ha generado una caída de los precios de producción, como los salarios, haciendo los productos más competitivos.

El territorio está aumentando sus ventas a países como Alemania, Estados Unidos y Canadá en torno al 40% en tasa interanual. Y se ha consolidado como suministradora de productos de calidad alta dentro de una gama tecnológica media.

¿Es factible que la Comunidad Valenciana vuelva a la segunda posición española? Los expertos ven difícil que sustituya en ese lugar a Madrid. El año pasado esta comunidad exportó productos por importe de 27.999 millones de euros, mientras la valenciana lo hacía por valor de 24.852 millones. Entre enero y julio, sin embargo, la diferencia entre ellas ha sido pequeña, de poco más de 100 millones de euros. Madrid supone en lo que va de 2015 el 11,4% de las exportaciones españolas y la Comunidad Valenciana, el 11,3%. Más viable parece, si las tendencias se mantienen, que ocupe a final de año la tercera plaza superando a Andalucía, que registra desde enero una evolución negativa.

Chorén opina que el avance valenciano es fruto del propio esfuerzo más que de negligencias ajenas. “En gran parte es mérito nuestro. La Comunidad Valenciana ha sido una región claramente orientada al exterior aunque no con estrategias estables a largo plazo. La internacionalización ha estado focalizada en las ventas, pero no en establecerse en el exterior y en consolidar presencia en los diferentes mercados”, señala la gerente del IVIE. No obstante, “las exportaciones de Comunidad Valenciana, como las de Cataluña y Madrid, crecen a buen ritmo mientras otras, como el País Vasco, tienen últimamente un comportamiento más errático”, añade.

La Comunidad Valenciana se ha consolidado con productos de calidad alta y gama tecnológica media

El número de empresas valencianas exportadoras ha aumentado un 47% desde 2008. Y la tasa de cobertura (relación entre exportaciones e importaciones) alcanza en la Comunidad Valenciana el 116% cuando en el conjunto de España es del 90%, explica Francisco Requena, profesor de Economía Aplicada de la Universitat de València.

Los expertos ven imposible, a corto plazo, que Cataluña sea desbancada de la primacía exportadora. Aunque ha visto reducida su cuota en la última década, sus exportaciones representan el 25% de las españolas. “Cataluña destaca porque tiene una industria muy potente. Y los bienes industriales son los que tienen más peso, más valor dentro del total de bienes comercializables. Es el caso de la automoción, la maquinaria y los bienes de equipo”, dice Chorén.

En los albores de la crisis un artículo del Financial Times describió a la Comunidad Valenciana como ejemplo de la vieja economía por estar especializada en producir casas, coches y naranjas. Cinco años después, la industria agroalimentaria valenciana exporta cada vez más. Y la venta al exterior de automóviles y sus componentes se ha disparado este año un 66% después de que Ford decidiera convertir su planta de Almussafes (Valencia) en uno de sus grandes centros mundiales. La compañía norteamericana ha elevado de tres a cinco los modelos que produce en la factoría y va a pasar de fabricar 130.000 vehículos en 2012 a casi 400.000 este año.

El sector agroalimentario y el del automóvil representan cada uno algo más del 20% de las exportaciones valencianas, y Pérez no ve problemático su peso. “A largo plazo, lo que importa es tener capacidad productiva y exportadora en muchas actividades. Y contra lo que pueda parecer detrás de un sector como el agroalimentario, cuyos motores están al final de la cadena con Mercadona y Consum, existen eslabones donde la intensidad del uso de tecnología y capital humano es elevado”.