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Congresistas de EE UU muestran su apoyo al derecho a decidir catalán

El secretario de Exteriores topa con escepticismo en el 'establishment' económico de Washington

La Generalitat de Cataluña busca complicidades en Washington. El miércoles, a menos de tres semanas de las elecciones catalanas, el secretario de Asuntos exteriores del Gobierno catalán, Roger Albinyana, participó en encuentros con economistas y políticos en la capital de los Estados Unidos.

Albinyana obtuvo apoyo de miembros del Congreso de los Estados Unidos por el llamado derecho a decidir; la voluntad de someter la eventual independencia de Cataluña a una votación. No obstante, entre los economistas que se reunieron con el secretario de Exteriores, la reacción fue más escéptica.

“El objetivo de las elecciones plebiscitarias es muy claro: dar al pueblo catalán la capacidad de votar y decidir sobre su propio futuro político”, dijo Albinyana. “Este es el objetivo catalán, pero basado en un ideal profundamente americano, promovido en la defensa que hizo el presidente [Woodrow] Wilson de la autodeterminación y el derecho de una comunidad a escoger su propio destino”.

No es la primera visita de un representante del Gobierno catalán en Washington, ni la primera vez que la cuestión catalana se debate en laboratorios de ideas y universidades. La presencia internacional es clave en la estrategia del soberanismo, que a menudo se ha movido con más agilidad que los representantes españoles en el mundo académico y mediático estadounidense.

Pero el foco cambia. En ocasiones anteriores, se debatía si la independencia de una región rica y europea como Cataluña era factible en términos jurídicos. Esta vez, el debate ya no es si es posible, sino si será buena o no.

Unas horas más tarde, Albinyana se reunió en la Cámara de Representantes con cinco congresistas norteamericanos, cuatro republicanos y un demócrata. Tres son miembros del Comité de Relaciones Exteriores. Los legisladores se interesaron por las elecciones del 27 de septiembre, por el modelo de país de los partidarios de la independencia así como por su compromiso con los Estados Unidos y la seguridad internacional.

“No veo ninguna razón por la que la gente de Cataluña no pueda hacer su propia elección sobre si quiere ser parte de España, como cualquier otro tiene el derecho a hacer sus elecciones”, dijo el republicano Dana Rohrabacher, presidente del subcomité sobre Europa en la Cámara de Representantes, en declaraciones a los periodistas después de la reunión con Albinyana.

Apelando a la defensa al derecho a la autodeterminación presente en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, Rohrabacher dijo que el pueblo catalán “se merece un voto” sobre la independencia y que el referéndum escocés es un “buen modelo a seguir”. Advirtió de que la negativa del Gobierno español a permitir una votación sobre la autodeterminación puede crear “resentimiento” en Cataluña.

El republicano de origen cubano Mario Díaz-Balart subrayó el componente “democrático” del proceso catalán. “No puedes simplemente ignorar los resultados de las elecciones”, dijo respecto a una hipotética victoria independentista a los comicios.

“Respetamos y admiramos los esfuerzos que se están impulsando, al margen del resultado. El ejercicio democrático es muy importante”, añadió el republicano Carlos Curbelo. El representante de Florida consideró que sería “hipócrita” si el Gobierno norteamericano no reconociera que el proceso catalán es un “importante ejercicio de democracia”.

Hasta ahora, la Administración de Barack Obama ha evitado valorar el proceso soberanista esgrimiendo que es un asunto interno español. Albinyana explicó que este año ha mantenido diferentes reuniones con legisladores norteamericanos en el Capitolio, pero declinó explicar si durante su visita tiene previstos contactos con miembros de la Generalitat.

Durante el debate en el Peterson Institute for International Economics, Albinyana expuso argumentos a favor de la viabilidad económica de la independencia. Insistió en que ese proceso fuera negociado con el Gobierno español.

“Nadie en Europa, o como mínimo más allá de la frontera francesa, cree que Cataluña no sea una economía viable capaz de obtener dinero y fondo en los mercados privados”, dijo en un momento del debate el secretario de Asuntos Exteriores catalán.

El economista español Ángel Ubide, adscrito al Peterson Institute for Internacional Economics, replicó. “Una cosa que pasó en el caso de Escocia, del Quebec, es que grandes multinacionales, cuando se enfrentan a la perspectiva de la independencia, marchan del país”, dijo el economista. “Si hay incertidumbre sobre la probabilidad de seguir a la Unión Europea en un futuro próximo, las multinacionales dirán que trasladarán las sedes a otros lugares. No solo tiene una importancia en el PIB, sino también en la base fiscal”.

Durante el turno de preguntas, el consejero económico y social de la embajada española en Washington, Gonzalo García, preguntó por qué el Gobierno catalán no había intentado cambiar la Constitución española para conseguir sus objetivos.

Otro asistente, el economista Jacob Kirkegaard, comparó Cataluña con Grecia. Señaló la respuesta “agresiva” de Europa contra aquellos quienes, como Grecia, “intentan cambiar las cosas unilateralmente”, y opinó que el apoyo que la Generalitat espera obtener de la UE “no se materializará”. “Y acabaréis en una situación en términos económicos no muy diferente de la que Grecia acabó en verano”.